Uno al que nombraron "LORD" dijo que el patrón oro era una "vetusta reliquia del pasado" y miren donde estamos por hacerle caso.

sábado 21 de noviembre de 2009

El rescate del Alakrana


"El dinero vale mas donde y quando ay falta del, que donde y quando ay abundancia". (MARTIN DE AZPILKUETA - AÑO 1556)

Lo llevo puesto bajo el título del blog desde su nacimiento, pero una que yo conozco (al igual que los gobernadores de los bancos centrales) nunca se lo ha creído. Ella dice: “Es que no veo porque ha de aumentar el panadero el precio de la barra de pan y el carnicero el precio del kilo de ternera, solo porque los bancos, el gobierno o quien sea, pongan más dinero en manos de la gente”.

Pero es que, si el precio de los servicios de una prostituta se elevan de 100 $ a 2.000 $ en dos días, tal y como ha ocurrido en la “ciudad de los piratas”, eso significa que:
el dinero vale menos, donde y cuando hay abundancia de él”.
Blanco y en botella.
Haradhere (Somalia), la ciudad de los piratas, fue antes de ayer una orgía de dinero, balazos y sexo”.
Cuatro millones de dólares inyectados a tocateja y de un plumazo, en una localidad con una renta per cápita miserable. Los precios subieron un 1.000% -hiperinflación- y probablemente a estas horas sigan subiendo.

Lo que pasó en esta nueva “Isla Tortuga” – Haradhere (Somalía) - antes de ayer, fue como uno de esos programas sobre la naturaleza que muestra el transcurrir de todas las estaciones –desde el otoño hasta el verano- en solo unos minutos, como a “cámara rápida”.
En Haradhere ha pasado algo similar, pero en vez de con florecillas, nubes, desiertos y praderas, en este caso, el "bucólico" hilo conductor es nuevo dinero circulante y la acción humana.

Así pues, se dan en esta zona del mundo, las circunstancias propicias para demostrar que la inflación es un fenómeno exclusivamente monetario que modifica las fortunas de la gente en sentidos diversos.

Según varios residentes de esta guarida de piratas, situada 300 kilómetros al norte de Mogadiscio, el anuncio del rescate suscitó el entusiasmo de los comerciantes, primeros proveedores de los piratas”.

De lo cual se deduce que este primer grupo son los segundos beneficiarios del aumento del dinero en circulación, después de los "ganadores de los euro-millones", puesto que pueden aumentar y de hecho aumentan los precios de las cosas que venden y sin embargo no ven aumentados todavía, los precios de las cosas que compran.

Los comerciantes celebraban el éxito de los piratas locales: "Dos de los piratas se llevaron 1.700 dólares [de mercancía] de mi tienda y me han dicho que este viernes me iban a pagar 4.000 dólares, para que desarrolle mi actividad. Son generosos y merecen mi admiración", afirmaba un vendedor bajo el anonimato.


Según varios vecinos entrevistados, el precio del “khat”, una planta estimulante muy apreciada por los somalíes (una especie de droga con componente de laurel), se ha disparado mientras los hombres de negocios se aprovechaban de los nuevos ricos para venderles coches todoterreno.

Toda esta gente son beneficiarios de la inyección monetaria, tal vez unos más y mejor que otros, incluidas las prostitutas antes mencionadas, puesto que sus rentas han aumentado tanto en términos absolutos como relativos.
Sin embargo:

"Dos hombres armados se han acercado a los piratas y les han pedido el dinero. Cuando los piratas se lo negaron, se desató la violencia y los dos hombres resultaron heridos", explicó un vecino, Ismael Mohamoud Adel”.

Así que no todo el mundo se beneficia del aumento del dinero en circulación.

Los perjudicados serán "los asalariados y los parados" (si se me permite esta terminología convencional), que no tengan nada que vender, excepto su trabajo; o aquellos otros que vendan cosas que no demanden los piratas o que no demanden aquellos a quienes primero ha beneficiado el aumento de la capacidad de compra de los piratas.

Las rentas de esta gente perjudicada no sufrirán variaciones, en términos absolutos, pero no así en términos relativos, ya que perderán gran poder adquisitivo, puesto que tanto los mercaderes (el de los 1700$), como los vendedores de khat, como las putas, han podido aumentar los precios porque ha aumentado la demanda de los bienes y servicios ofrecidos por ellos. Y esto afectará a todos, tanto a los que han visto aumentada su capacidad de compra como a los que no.

Habrá otro grupo de gente que también se verá "indirectamente" perjudicada, y son aquellos que vendían cosas a los dos asaltantes que resultaron heridos (es decir, a todos los perjudicados a los que se hace referencia en el párrafo anterior); y que, aunque no hayan aumentado el precio de sus productos, verán que su demanda disminuye, puesto que los asaltantes -quizás- eran consumidores de khat, cuya demanda es muy inelástica, y por tanto, seguirán consumiéndolo aunque tengan que desprenderse de otros bienes, que dadas las nuevas circunstancias, ahora son menos útiles o urgentes para ellos (Ley de la Utilidad Marginal).
De manera que, a estas horas, toda la estructura relativa de precios de Haradhere no es la misma que hace unos días. El dinero no es neutro. Cuando se reinvindica que los paises ricos destinen el famoso "0,7" habrá que averiguar en primer lugar, de que estamos hablando ¿de papelitos pintados o de bienes de capital?, y en segundo término: ¿cómo y por medio de quien se introduce en sus economías?. En Haradhere, en pocas horas, ha cambiado la riqueza de mucha gente, unos para mejor y otros a peor, por lo que, en principio una gran parte de la capacidad de compra de toda esa pasta, se ha esfumado convertida en hiperinflación (no en riqueza), que encima no ha dejado a todo el mundo en la misma posición relativa, por lo que aquello de la "teoría cuantitativa" que dice que si aumenta el dinero en circulación, todos los precios suben al mismo tiempo y proporcionalmente, es un cuento chino.

jueves 19 de noviembre de 2009

Multas, recaudación, límites de velocidad, o cómo los políticos consiguen que la Ley no sea respetable.

Hace unas semanas un conductor bilbaíno provocaba el enfado de la autoridad y de otros conductores, por el simple hecho de respetar rigurosamente los límites de velocidad, que todos sabemos, no se pueden cumplir.
Hace unos días, venía yo a una velocidad legal de unos 85 km/h por una secundaría limitada a 90 discutiendo con mi “copiloto” acerca de este asunto. Ante nosotros una señal de limitación a 40km/h. Para apoyar mis argumentos, reduje la velocidad ligeramente por encima de la limitación. Nos miramos ambos ocupantes y con un leve gesto, invité a mi acompañante a que observara el cuadro del coche: marcaba 42 ó 44 km/h. Mi compañero, automáticamente tensó todos sus músculos advirtiendo el peligro, y su mano derecha agarró disimuladamente el asa de la puerta, en previsión de que alguien nos arreara un estacazo por la retaguardia.

Desde un punto de vista práctico, las normas que imponen los actuales límites de velocidad no pueden ser respetadas (es más, puede ser peligroso respetarlas) y desde un punto de vista moral o ético, tales normas no merecen ningún respeto.

Los gobernantes nos limitan la libertad individual, castigando simples actos formales que no lesionan derechos; incluso en vías desiertas con perfecta visibilidad y firme seco, o en autopistas de peaje de reciente construcción y con tres carriles, la limitación de 120 km/h, persiste.
Conducir un vehículo es de por sí una actividad arriesgada, por eso existen compañías de seguros. Sin embargo los gobiernos están identificando riesgo con irresponsabilidad. Se castiga el riesgo, sin lesión de derechos de otros, convirtiéndolo, incluso en delito, y resulta que conductas irresponsables, cuasi dolosas y con resultado de muerte, se sancionan con penas ridículas. ¿Realmente conocen las consecuencias de lo que están haciendo?

La Ley deja de ser respetable cuando los principios de convivencia que aparentemente quieren protegerse con la imposición de determinadas normas, no coinciden con la realmente perversa finalidad recaudatoria que tienen esas imposiciones y prohibiciones.
Se está quitando legitimidad a las normas jurídicas, se arrastra el Derecho hacia la arbitrariedad, y por tanto se inculca a la gente, que todo el Derecho, que todo el ordenamiento jurídico, no merece ningún respeto.

Y es que las normas de tráfico no afectan a un núcleo reducido de personas como puede ser el caso, por ejemplo, de la reglamentación sobre la captura de la sardina o el percebe.
Las normas de tráfico afectan casi a la totalidad de la población. Y además, para los jóvenes con su reluciente licencia de conducción, estas normas, suponen prácticamente, a partir de la primera multa, el descubrimiento de la diaria presencia coactiva del Estado en sus vidas. Han de sentir pues, que todas las normas, sin excepción, son respetables.

Así pues, los resultados realmente perseguidos: fenomenales.
La recaudación por multas crece de forma exponencial.
El impacto real: nefasto.
Masas de conductores responsables cabreados por doquier.
Cruzar la península (o Europa, excepto Alemania) de norte a sur o de este a oeste a velocidades legales implica esfuerzos titánicos para mantener la concentración entre la vía y el marcador de velocidad; entre la adecuación a las condiciones reales del tráfico y el juego del gato y el ratón a que nos obligan a jugar, y que estamos condenados a perder, tratando de averiguar donde puñetas estarán escondidos con su radar móvil.
Eso por un lado, y por otro, la aplicación de estas perversas normas no consigue más que incentivar la irresponsabilidad y el escape de la ley. Distracciones por aburrimiento, circulación generalizada por el carril central o de la izquierda, cambios bruscos de carril con total desprecio de las velocidades relativas, adelantamientos que se dilatan hasta lo esperpéntico, inadecuación de la velocidad y de la conducción en general al estado del tráfico y de las vías, mercado negro generalizado de compraventa de identificaciones falsas, florecimiento de las industrias de detectores de radares, o de extraños artilugios mecánicos para ocultar matrículas … etc, etc, etc.
Es más, el que se haya leído el nuevo proyecto de Ley de seguridad vial que entrará en vigor el próximo año, que procure mantener la calma, cuando empiece a comparar como equipara conductas muy peligrosas y temerarias con conductas absolutamente inocuas, igualándolas por medio de las respectivas sanciones.
Y lo peor de todo, es que esa no coincidencia del objetivo real y oculto de una norma o nueva regulación, y los valores o principios de cooperación social que sus promotores dicen defender, no es exclusivo de las normas de tráfico; las hay a patadas. Sin ir más lejos, toda la legislación sobre inmigración es xenófoba. Y el origen de que lo sea, es el estatismo económico imperante. O ¿acaso podría usted, en uso de su libertad individual, invitar a su domicilio, y que se quede en él, todo el tiempo que le dé la gana, a un extranjero procedente de un país subsajariano, al que por cualquier razón considere interesante para su vida?

viernes 13 de noviembre de 2009

La verdad de por qué diablos tenemos que salvar a los bancos

Para averiguarlo, tan solo hay que seguir la siguiente secuencia.
Veamos:

1- Si no se rescata a los bancos, habrían quebrado TODOS SIN EXCEPCION. La causa es que el sistema no soporta una retirada masiva de depósitos por la simple razón de que no hay billetes para todos. ¡Atención! Todos los billetes y monedas del mundo, no suman ni una décima parte del total de la masa monetaria (M1-M2-M3). El resto son simples asientos contables, pero todo es dinero igualmente válido. Podrá aguantar más, la entidad que más reservas o fondos propios guarde en caja. Da la casualidad de que aquí, a nivel local, los que menos reservas tienen –a causa de su elevada morosidad- son las cajas de ahorro, que son entes públicos; no tienen accionistas. Pero es lo mismo, en caso de pánico bancario, todo el sistema cae en cadena como una fila de fichas de dominó. Por tanto, si no se salva al sistema, la gente que tiene su dinero allí, habría perdido, en términos absolutos, nueve décimas partes de sus ahorros.
Realmente esto parece muy grave.

2- Bien pero … ¡a mi que me importa que quiebren, si yo vivo al día!, y como yo, o peor, muchísima gente. Quizás, lo poco que pueda perder por la quiebra, me lo va a sacar el estado para pagar los rescates. Además, al fin y al cabo, la tierra y las materias primas siguen ahí; las fábricas, los medios de transporte y la maquinaria también. Los edificios, las instalaciones, las carreteras…, todas las infraestructuras permanecen. Toda la riqueza –los bienes de capital- y el flujo de bienes de consumo producto de aquellos, siguen donde estaban.

3 - Cabría preguntarse pues, ¿porque hay crisis y paro, si la riqueza no se ha esfumado? No me voy a enrollar porque no es el tema de esta entrada, pero, básicamente, la respuesta es que, como consecuencia de un engaño masivo, gran cantidad de empresarios y sus trabajadores estaban dedicando recursos materiales a hacer cosas que no coincidían con la preferencia temporal de los consumidores; preferencia que se expresa en nuestras propias decisiones de consumo y ahorro, y que vendrá determinada por los propios fines materiales y espirituales de cada cual y por los propios recursos de que disponemos cada uno de nosotros, puesto que todos somos consumidores. Para más detalles, lean ustedes otras entradas, en especial RASTREADORES

4 - Decíamos que, si dejamos que los bancos quiebren, lo que se destruye es dinero, no la riqueza real (no ha caído un meteorito gigantesco sobre la tierra). Aquí viene el problema realmente gordo. De modo que, si se han esfumado las 9/10 partes de la masa monetaria, tendremos un AUTÉNTICO PROBLEMÓN cuando comiencen a BAJAR de forma brutal todos los precios y salarios hasta ajustarse a la brutal reducción de la cantidad de dinero en circulación. Del mismo modo que aumentan los precios, no de forma proporcional y no todos al mismo tiempo –inflación- a medida que el banco central aumenta la masa monetaria, cuando ésta disminuye, la consecuencia es la deflación. En esta secuencia, (estamos dejando que los bancos quiebren), los precios inexorablemente caerán en picado, y no de forma proporcional y no todos al mismo tiempo. Es mas, será un poco peor aún, porque la deflación en el caso que nos ocupa – consecuencia de una recesión- será todavía mayor porque tiene otro componente además del monetario: la disminución global del poder adquisitivo producida por la pérdida de los empleos de mucha gente.

5 - Una solución al PROBLEMÓN sería hacer lo mismo que hacen los gobernadores de los bancos centrales. Ellos hablan telefónicamente con DIOS. De modo que se necesitaría una milagrosa intervención que le diga a todo el mundo y personalmente, como han de ir reduciendo sus salarios, sus pensiones y los precios de todos los bienes y servicios durante el proceso temporal de esta brutal reducción de la masa monetaria, hasta que todo quede ajustado a la nueva cantidad de dinero, sin que se produzcan variaciones de los precios relativos.

Y aún así quedaría insoluble, la cuestión de todos los pagos aplazados (las deudas).

6 - De modo que, como tal intervención milagrosa es improbable que se produzca, y con el fin de evitar los robos y saqueos generalizados, pillajes por doquier, asesinatos y toda clase de revueltas sociales a lo largo y ancho del planeta consecuencia del brutal ajuste, habrá que salvar siempre a los bancos. Y así será por los siglos de los siglos mientras el ser humano sea tan memo de trabajar con un sistema monetario que se expande y se contrae como un chicle.



miércoles 11 de noviembre de 2009

Impuestos interplanetarios, o como seguir mareando la perdiz

No me puedo creer que estos tipos no sepan de qué va esto.
Están a vueltas de nuevo con la denominada tasa Tobin, es decir, la creación de un impuesto sobre transacciones financieras internacionales, para que, según dicen, “los responsables del desastre, los bancos, los fondos y todos los demás jugadores y especuladores, sean forzados a pagar”.
Creen que es la solución para –copio literalmente de otra web- “desalentar los ataques especulativos y proteger a la gente frente a cualquier riesgo en sus trabajos, su medio-ambiente y en sus derechos sociales, y evitar cortes drásticos en programas sociales, educativos y culturales”.

Dicen: “¡Hagámosles pagar por su crisis!. ¡Clausuremos el casino financiero!

¡No se lo creen ni ellos!

Vamos a ver…, si les viene en gana, pueden poner impuestos interplanetarios o intergalácticos, que ya se encargarán los otros de hacerlos recaer en los de siempre. Pero, si en verdad quieren clausurar el casino financiero, tal y como dicen, si realmente quieren evitar el 90% de las especulaciones financieras, que no nos cuenten chorradas y falacias. Que vayan al fondo del asunto.
Es tan simple como realizar en cada país unas pequeñas modificaciones jurídicas que estos tios no sólo no están dispuestos a hacer o proponer, sino tampoco a divulgar.

Se trata tan solo, de derogar toda la legislación bancaria y de hacer unas brevísimas modificaciones en dos o tres artículos del Código de Comercio y del Código Penal, que sin entrar en detalles jurídicos y exponiendolo en términos coloquiales para que todo el mundo me entienda consisten en:

Si un cliente de cualquier entidad financiera –comercial o de inversión- firma un contrato con su banco o su gestora de fondos o lo que sea, para que rentabilice su capital, sean mil euros o mil millones, y resulta que el banco o lo que sea, le dice al cliente que tiene disponibilidad inmediata –de un día para otro- sobre ese capital, entonces el banco, por ley tendrá la obligación de guardar ese dinero en depósito, sin tocar un céntimo. Es decir, se trata de prohibir todos aquellos contratos que, en fraude de ley, enmascaren un verdadero contrato de depósito, y de evitar la posibilidad de que alguna innovación financiera terminara convirtiéndose en dinero .
Y si el gobierno, a través de sus agentes o inspectores, comprueba en rutinarias inspecciones o mediante denuncia de cualquier particular, que el 100% de ese dinero no está ahí, guardadito en la caja fuerte, automáticamente formularían denuncia para que actuaran los jueces penales.

Y ahora que especulen todo lo que quieran.

No podrán hacer lo mismo que hasta ahora, porque el 99,9% de los especuladores acabaría en la cárcel.
Eso por un lado.
Y por otro, se evitaría la interdependencia de todo el sistema financiero. Es decir si se produce un pánico bancario, los ciudadanos de a pié tendríamos nuestros ahorrillos bien guardados en la caja fuerte del banco. Los gobiernos no tendrían necesidad de garantizar los depósitos. Si quiebra un banco, que quiebre. No sería necesario salir al rescate de todo el sistema con el dinero de todos. En todo caso, solo perderían su capital o parte de él, aquellos que hayan firmado contratos con compromiso de devolución en cierto plazo de tiempo, nunca los que tienen dinero a la vista, es decir los que hayan firmado verdaderos contratos de depósito.

Y ahora, después de leer esto, pregunte a su colega, supuesto defensor de la justicia económica global, como es que no proponen esto a los gobiernos y en especial, a nivel local, a los gobiernos autonómicos que controlan todas las cajas de ahorros.

Le contestará (si sabe algo del tema):
“no… es que … no hace falta llegar a tanto… que si tampoco vamos a pasarnos… que con una buena regulación que corrija la anterior y más funcionarios y asesores de confianza que controlen y recauden, ya bastaría … que si patatín y patatán … que si intervención fina por aquí … que si intervención fina por allí … que si los banqueros son muy malos pero no tanto … que si a los gobiernos les hace falta dinero … que si monsergas por aquí y por allí … que si los bancos también prestan a los gobiernos ... que si los especuladores también compran deuda pública incluso al 0% ... que si pitos y flautas ... que si quitamos todo el tinglado, habría que tirar solo de impuestos …

miércoles 4 de noviembre de 2009

La pensión del consejero delegado

La pensión del consejero delegado del BBVA, objeto de críticas de partidos y sindicatos

Imaginemos un pequeño país y un gobernante que en su reducido territorio ha decidido cambiar de un día a otro, todas las señales de tráfico por otras de su propia invención que la totalidad de los conductores desconocen.
Al día siguiente por la mañana, todos los informativos y periódicos llevan a sus portadas trágicos accidentes de tráfico con víctimas mortales que se han producido a causa del cambiazo de las señales.
El gobernante, consternado, aparece en los medios de comunicación, expresando su profundo dolor, acompañando en el sentimiento a familiares y amigos de los fallecidos, y prometiendo soluciones democráticas.

¿Qué? “pa darle siete ostias” ¿no?

Bien pues … esto mas o menos es lo que han hecho los políticos de todos los colores cuando eran interpelados acerca de la desorbitada pensión de jubilación del consejero del BBVA sr. Goirigolzarri.

Tal y como sucede en el ejemplo, la causa de que el oligopolio bancario pueda obtener desorbitados beneficios que permiten pagar desorbitadas pensiones (y primas) muy superiores que en cualquier otra actividad económica, es la propia legislación bancaria -que permite la creación de dinero de la nada-, obra de los mismos políticos fariseos que tanto se escandalizan con la pensión del consejero.

!pa darles siete ostias!



lunes 2 de noviembre de 2009

No es lo mismo .....

..... expansión del crédito que inflación. Ambos fenómenos monetarios son indeseables, pero el contenido del primero es veneno letal disfrazado de hermosa ficción.


Si gobernantes y burócratas se dedicaran todas las noches a irrumpir en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre a bordo de un trailer de 30 toneladas, llenándolo de billetes hasta reventar; y acto seguido, con toda jeta del mundo, lo gastaran todo en putas*, drogas y rock & roll, sería una cosa muy fea, pero harían menos daño a la economía del país que si introdujeran esa misma cantidad de dinero mediante préstamos a través del sistema financiero manipulando el tipo de interés.







*y putos.



miércoles 28 de octubre de 2009

Clase práctica para gobernadores de Bancos Centrales


video


Aquí tenemos un buen ejemplo del teorema de la preferencia temporal, especial para la formación de futuros gobernadores de bancos centrales.
La preferencia temporal: el descuento de bienes futuros por bienes presentes; categoría de la acción humana.
Los bienes presentes tienen siempre más valor que los bienes futuros. La preferencia temporal es guía de nuestra conducta apenas adquirimos uso de razón.
En el video, a los chavales se les plantea el dilema de consumir un dulce ahora o dos en un futuro inmediato (a los 10 ó 20 minutos). Hacen enormes esfuerzos para no consumir en el presente a pesar de haber recibido la promesa de un rendimiento del 100% en ese futuro inmediato, y no todos lo consiguen. Si la renuncia a consumir en el presente se planteara a cambio de consumir lo mismo en el futuro, invariadas las demás circunstancias, no se presentaría ningún dilema: todos ellos consumirían el dulce ipso-facto.
Bernanke, Trichet, las iglesias, los gobiernos, los iluminados …etc, deberían asumir que no hay forma de suprimir la preferencia temporal, es decir, el tipo de interés. Quien quiera suprimirlo, deberá convencer antes a la gente que es lo mismo comer el plato de garbanzos hoy que dentro de un año. Sus bancos centrales podrán prestar a tipo cero o incluso, a tipos reales negativos. Los populistas podrán ilegalizar los mercados donde se intercambian bienes presentes por bienes futuros, pero ni unos ni otros podrán suprimir jamás el tipo de interés. Sin embargo, sí que podrán organizar "un desajuste de la reostia mundial" cuando los manipulan artificialmente.



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martes 20 de octubre de 2009

Cálculo económico y Socialismo


Uno se da una vuelta por la blogosfera (Rebelión.org, Attac … etc) y por docenas de foros y páginas web, y la verdad es que se sale con la moral por los suelos.
Muchos, después de todo lo que ha llovido, siguen igual que hace 100 años. Pretenden la implantación del socialismo.
No tienen ni puta idea –con perdón- de economía, ni desean tenerla. Es necesario, dicen, la implantación del socialismo para lograr una justa redistribución de la riqueza. Pretenden sustituir un sistema por otro y sin embargo siguen sin plantearse la única cuestión que de verdad interesa: ¿Cómo funciona en la práctica?

Debemos recordar, aprovechando el próximo 20 aniversario de la caída del muro de Berlín, que el socialismo es imposible porque elimina el cálculo económico. Los denominados “socialismo real” o “nacionalsocialismo” fueron catastróficos y ruinosos para las poblaciones que los padecieron. En ambos tipos –germánico y soviético-, salarios, precios*, producción y tipos de interés estaban complétamente dirigidos. Bajo tal sistema, NO ES POSIBLE EL CÁLCULO ECONÓMICO.
¡A ver si se enteran de una vez! La verdadera causa de que tal sistema no funcionara no fué el derramamiento de sangre a raudales, ni la aniquilación total de la libertad, ni los gulags o los campos de concentración nazis (que no es poco), ni que haya tantos socialismos como potenciales jerarcas o führers socialistas se presenten como candidatos. NO.
La verdadera causa es que, si se suprime el sistema de precios del libre mercado, se imposibilita el cálculo económico. No hay forma de averiguar costes, no es posible comparar, ni contrastar ni elegir. Es la completa oscuridad.
La información que proporcionan los precios es imposible que pueda ser aprehendida por un órgano compuesto de seres humanos, que pretenda dirigir o planificar la economía. Es enorme, está dispersa, es subjetiva, depende de los propios fines de cada persona y constantemente se crea.
El mecanismo de expresión de tal información es el sistema de precios del libre mercado. Sin precios no hay cálculo económico y sin éste, paradójicamente es imposible planificar. No es posible averiguar de entre los múltiples medios, cuales son los más idóneos para alcanzar los objetivos deseados. Es preciso reducir a un denominador común, a datos numéricos racionales, la enorme cantidad de información de los miles de millones de factores de producción. Sin cálculo económico no es posible ensamblar nada en esta complejísima sociedad de división del trabajo (o división del conocimiento).
Si a pesar de ello nos lanzamos a la piscina sin agua, y el órgano supremo que planifica, toma la decisión de producir determinados bienes, entonces, el jerarca o director económico de cualquier campo o sector de la supuesta sociedad ideal, deberá dilucidar, con los siempre escasos bienes de capital disponibles, si va a incrementar el bienestar general o por el contrario, dilapidará capital, dejando desatendidas necesidades más urgentes. Deberá determinar que recursos utiliza para las necesidades presentes y cuales dedica a las futuras. Sin embargo, las docenas de miles de informes que docenas de técnicos puedan poner sobre la mesa de su despacho, todos ellos indudablemente muy científicos, no le sirven para nada, puesto que no contienen precios. No hay forma de contrastar aritméticamente costes y resultados. Es la ruina; la dilapidación masiva de recursos materiales y humanos. Supondría el retroceso varios siglos atrás y por tanto la muerte de miles de millones de seres humanos. Tan solo es posible mantener el sistema a duras penas mientras subsista una economía de mercado internacional.

Hordas de supuestos economistas y escritores han tratado de solucionar burdamente este problema del cálculo económico bajo un régimen socialista, a saber:
- Cálculos en especie que suman y restan cantidades heterogéneas ¿?.
- La hora trabajo como unidad de medida y cálculo ¿?
- Método de prueba y error ¿?.
- La unidad es una cierta cantidad de “utilidad” ¿?.
- Ecuaciones diferenciales que determinen la producción en “equilibrio” ¡¡¡!!!.
- Establecimiento de un cuasi-mercado ¿?.

No voy a detenerme ahora a examinar estas ridículas soluciones porque alargaría demasiado la entrada (hay libros en los que documentarse).
Lo que sí es preciso denunciar, es que el intervencionismo actual de los gobiernos de los estados occidentales está descojonando el cálculo económico. La imposición de una moneda de curso legal sin respaldo metálico, y la expansión crediticia orquestada por los bancos centrales es un potente narcótico que crea la alucinación consistente en que la oferta de los factores de producción (capital, trabajo y recursos naturales) parecen estar en oferta infinita. La realidad es un lamentable espejismo fiduciario. Cada ciertos años nos encontramos con la crisis, el batacazo económico o la depresión. El dinero prestado no se devuelve. La mayor parte se ha creado como deuda, y ésta queda impagada. La oferta monetaria se contrae, puesto que el dinero se destruye, tanto si la deuda queda impagada como si, el dinero -fiat- de la que pueda resultar pagada, no se pone de nuevo en circulación mediante nuevos créditos.
Los bancos centrales comienzan entonces la batalla contra el colapso del sistema financiero y monetario. Por un lado inyectando más liquidez -de la nada- para compensar la contracción, y por otro, con la coautoría de bancos de inversión y en general, de todo el sistema financiero, con manipulaciones en el precio del oro, petróleo, materias primas o en cualquier cosa susceptible de constituir un indicador por sí mismo al objeto de que nadie pueda tener referencia alguna en la que poder confiar para medir el verdadero valor o poder adquisitivo de las monedas fiduciarias, así como que nadie pueda escapar a la fragilidad de todo el sistema financiero.
Esto es realmente, cargarse poco a poco el cálculo económico. Y ya sabemos a que conduce eso. Lo puso de manifiesto Mises en 1920.





*Esos precios no son verdaderos precios en el sentido que todos conocemos en la economía de mercado. Son meras unidades cuantitativas carentes de contenido.

domingo 11 de octubre de 2009

........¿?........

Basauri, Octubre 2009
Esta entrada no tiene título ni está relacionada con la economía... ¿o quizás sí?

Bizkaia, Basauri, C/ Catalunya, octubre 2009.
Imagen pixelada y reducida.

viernes 9 de octubre de 2009

11.000 millones más en solo tres días

El Tesoro emitirá hasta 11.000 millones de deuda en tres días.
¡¡¡¡Venga ... dale ...jotake... suma y sigue!!!!.
Y el Banco Central, con su máquina de imprimir, sigue financiando la deuda comprada por bancos y cajas. ¡Que fácil!, el expolio continua. Lo jodido será, no que se tenga que devolver principal más intereses, que será imposible ni con los impuestos de nuestros biznietos, sino refinanciarlos cuando el banco central pare la máquina (Alemania y Francia "des-proveerán"). ¿Que sería de los gobiernos sino fuera por los bancos?, y lo peor, los sindicatos siguen sin enterarse de "la misa la media"; y la basura de pseudo-intelectuales de pseudo-izquierda, charlatanes, voceros y arrogantes revendores profesionales de ideas, con su culo bien cubierto, son complices de todo el expolio o bien tampoco se enteran de nada.
No sé hasta donde pretende inflar esto el gobierno central, pero cuando llegue la suspensión de pagos, ni concierto económico ni "ostias"; aquí no se salva ni el apuntador.

martes 29 de septiembre de 2009

What the bollocks is capitalism?

El presidente de EE.UU., Barack Obama, calificó de "duras" las regulaciones financieras adoptadas por el G20 y destacó que "los que abusen del sistema tendrán que asumir la responsabilidad".
Los jefes de Estado y Gobierno reunidos en Pittsburgh están decididos a acabar con los "excesos" en el sector bancario, ante la constancia de que su "temeridad y ausencia de responsabilidad" condujeron a la crisis. Recomiendan, que los altos bonos de los directivos bancarios sean fijados por objetivos a largo plazo y vinculados al rendimiento de la entidad.
Y bla bla... bla bla... bla bla
TODO ESTO NO ES MAS QUE UN MONTÓN DE BASURA Y PALABRERÍA PUESTO QUE SE IGNORA AL PRINCIPAL CULPABLE DE TODO: LA BANCA CENTRAL, ÓRGANO CAPAZ DE CREAR DINERO DE LA NADA Y POR TANTO, PRINCIPAL RESPONSABLE DE LA EXPANSIÓN CREDITICIA DE LOS BANCOS.
Si en verdad quiere Obama una "dura regulación" bancaria, lo que ha de hacer es derogar de un plumazo toda la regulación bancaria. Así de claro. Todos los periodistas charlatanes de pseudo-izquierda que despotrican contra la falta de regulación, en realidad, mienten, o no saben de que hablan. El golpe mas duro que podría recibir un banquero es someterse a la legislación a la que nos sometemos el resto de los mortales. Privarle de la posibilidad de crear dinero de la nada. Mientras los ciudadanos no seamos conscientes de que los bancos NO SON INTERMEDIARIOS FINANCIEROS, estaremos condenados a que se apropien de una parte de nuestra riqueza al igual que lo hace un falsificador de billetes en el momento que intercambia el billete falso por una mercancía.
Además: ¿que esperan estos gobiernos de pacotilla, que suceda con todas las toneladas de liquidez que los bancos centrales han estado y están suministrando al sistema financiero, una vez que se empiecen a recuperar las economías occidentales?... Pues que las bases para una expansión monetaria aún mayor están preparadas y la hiperinflación puede estár a la vuelta de la esquina. ¡Ojo! a la vuelta de la esquina digo, una vez se inicie la recuperación, puesto que aquí, con la deuda tan inmensa de las familias, de las administraciones públicas y de los bancos y cajas - ellos solitos deben 700.000 mill. de €- , está por ver si un día no muy lejano nuestros acreedores (BCE, Alemania, Francia) sustituyen "de facto" el gobierno del Estado y los de las CCAA por un "consejo de administración" provisional, que reduzca gastos, lo queramos o no. O eso, o nos echan del euro, porque dentro de "ná" lo de las condiciones de Maastricht, no cumplimos ni media.

¡Extraño capitalismo este!, donde los bancos centrales fijan los tipos de interés y expanden la masa monetaria desvalorizando permanentemente el ahorro de los ciudadanos; donde las entidades financieras obtienen el privilegio de una legislación especial que propicia la creación de dinero de la nada y por tanto, la confiscación de una parte de la riqueza de los consumidores; donde los poderosos ya no son los acreedores, sino los deudores; donde las grandes empresas piden a los gobiernos una suspensión temporal “de la economía de mercado”; donde los propietarios de las grandes multinacionales, es decir sus millones de accionistas, no controlan a sus propios ejecutivos, y éstos descapitalizan la entidad llevándola a la quiebra porque predomina por doquier la cultura de los objetivos a corto plazo; donde los gobiernos gastan el 40% del PIB; donde los organismos que gobiernan el mundo financiero son gigantescas burocracias como los mismisimos bancos centrales, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial … etc , con sus enormes presupuestos financiados con impuestos, con sus inmensos recursos, sus estadísticas, sus cálculos, mediciones y predicciones inútiles, y sus ingentes cantidades de burócratas y funcionarios bien pagados. Extraño capitalismo este gobernado por burócratas y funcionarios. ¿Qué cojones es el capitalismo?

miércoles 23 de septiembre de 2009

Brutal agresión institucional y policial a la libre actividad empresarial

Se teme por la vida de la cooperante catalana Victoria Subirana (Vicky Sherpa).

El Estado de Derecho es notablemente imperfecto en occidente, pero es que en otros sitios, se lo pasan por "el arco del triunfo", expoliando capital extranjero sin contemplaciones, utilizando además, el más puro estilo mafioso. Son autenticas repúblicas mega-bananeras donde la seguridad jurídica brilla por su ausencia.
Los ciudadanos occidentales no somos conscientes de la importancia de este concepto (Seguridad Jurídica) y mucha gente piensa que es legítimo que el Ejecutivo vaya por delante de La Ley en sus tareas de gobierno.

La propia cooperante ha declarado en directo telefónicamente hoy mismo a un programa de tv, desde el hospital donde se encuentra ingresada después de recibir la paliza por la policía, que el ministerio del interior del gobierno maoista de Nepal había bloqueado sus cuentas, apropiandose de un dinero cuyo destino eran las escuelas que ella dirige. Vicky está atemorizada, ya que está convencida de que en cuanto salga del hospital la matarán y se apropiarán de sus escuelas.

martes 22 de septiembre de 2009

la economía "maníaco-depresiva"

Todos los carrozas que hemos trabajado por objetivos, situémonos en el año 2000 o quizás a finales de los noventa (comienzo de la última expansión crediticia)

Huerta de Soto escribió en 1998:

LA ECONOMÍA “MANÍACO-DEPRESIVA”: LA DESMORALIZACIÓN DE LA CULTURA EMPRESARIAL.
...Es preciso resaltar como el actual sistema monetario basado en la expansión crediticia ha hecho habitual que el desarrollo económico se produzca a golpes de boom y de crisis…


Empresarios, políticos, sindicalistas, y agentes económicos en general se han acostumbrado a considerar que la etapa de expansión artificial propia del boom es la etapa normal de prosperidad, que ha de mantenerse por todos los medios… No se dan cuenta que la recesión es la consecuencia inevitable de la expansión artificial del crédito…
La expansión crediticia fuerza además, de manera desproporcionada e indebida, la capacidad de reacción y el ritmo de trabajo de los agentes económicos. Mientras dura, se pone al límite la capacidad de trabajo de los seres humanos y se pervierte su espíritu empresarial, generándose un estrés y un desgaste psicológico muy costosos en términos humanos y personales. Además, la creación de nuevo dinero mediante la concesión expansiva de créditos, financia todo tipo de operaciones especulativas, ofertas públicas de adquisición de acciones y guerras de tipo comercial y financiero en las que prepondera la cultura de la especulación a corto plazo, extendiéndose erróneamente la idea de que es posible y conveniente lograr cuantiosos beneficios con pasmosa facilidad y rapidez. Se desmoraliza así el trabajo bien hecho y la cultura empresarial tradicional basados en el prudente desarrollo de empresas con un espíritu de permanencia y de consecución de objetivos a largo plazo. A esta idea nos queremos referir cuando hablamos de la desmoralización generalizada a la que da lugar la expansión artificial de origen crediticio, y que es esencialmente devastadora y dañina para las generaciones mas jóvenes y dinámicas de la sociedad.

Huerta de Soto – 1998


martes 15 de septiembre de 2009

¿Los sindicatos?: "empanaos y albardaos"

Supongamos la bondad absoluta reencarnada en nuestros líderes sindicales y en nuestras decenas de miles de liberados sindicales, y la transparencia total de sus cuentas y su "financiación misteriosa".
Si esto es así, y por tanto el único interés que persiguen es la defensa de los trabajadores y sobre todo, de los no trabajadores, entonces creo que van sesenta años por detrás de la realidad económica.
En la gran depresión de los años treinta (consecuencia de la expansión crediticia de los años veinte), se dejaron engañar como chinos, porque a la sazón, no era de dominio público el conocimiento de la diferencia entre salarios reales y nominales; si bien, aquel desconocimiento, quizás fue decisivo para impedir la implantación en todo occidente de un régimen de socialismo real o de su estadio mas avanzado, el fascismo.
Hoy en día todo “bicho pata” sabe que tiene que partirse los cuernos contra empresarios y administraciones públicas negociando aumentos, porque saben que si el sueldo se queda como está – (salario nominal)- no le alcanzará para meter lo mismo que el año anterior en su particular cesta de la compra –(salario real). Esto supone en el sistema actual, que si mahoma no va a la montaña, habrá que traer la montaña a mahoma; es decir, si no fluctuan determinados precios habra que "hacer fluctuar" la masa monetaria en constante espiral inflacionaria tratando de evitar el estallido.
En la actualidad, a los sindicatos les ocurre algo similar. Se dejan engañar como chinos, en los más que sospechosos periodos de ficticio auge económico ignorando por completo que las causas últimas de las crisis y recesiones son la creación de dinero y su distribución mediante préstamos sin respaldo de ahorro voluntario previo. Aunque no tengan ni puñetera idea de economía, ¿acaso no ven las burbujas (es decir, las alucinantes variaciones de los precios relativos), como cualquier otro ciudadano de a pié?. Si al final van a ser cómplices de gobiernos y banqueros en la petición de sacrificios para mantener el sistema, al menos deberían ser los primeros en reclamar que se establezcan las bases para evitar la manipulación del dinero, al objeto de que esto no vuelva a repetirse.
Tal vez en la próxima recesión que inevitablemente se ha de producir, empiecen a aprender algo, cuando definitívamente se queden sin afiliados. O tal vez los que debamos estar alerta seamos nosotros, los currantes, porque probáblemente ellos serán el gobierno (si es que no lo son ya, en gran parte del mundo). Mises escribió en 1949: “Quienes tan dolorosamente sufren las penalidades del reajuste, deberían cuidarse de impedir una nueva expansión crediticia...
Lo dicho ... 60 años de retraso.

lunes 7 de septiembre de 2009

Rastreadores

Para que se produzca una recesión es condición necesaria que una enorme cantidad de empresarios se equivoquen todos al mismo tiempo.
Los fenómenos macroeconómicos (paro, crecimiento, recesion, inflación...) son consecuencia de acciones humanas individuales (microeconomía) de consumidores, empresarios, inversionistas y especuladores, que necesariamente han de regirse por las regulaciones de gobiernos y burócratas. Una inmensa mayoría de la prensa y programas de radio, televisión y webs de Internet no informan correctamente del origen de este desaguisado mundial en el que un número ingente de empresarios de todo tipo han equivocado sus inversiones, todos a la vez. Muchos de ellos (los programas y sus tertulianos) se quedan en la "codicia humana" como causa última, como si tal pecado capital hubiera sido creado antesdeayer.
El origen es muy simple: No se puede prestar un dinero inventado que nadie ha ahorrado.
Este fenómeno, en economía, se llama expansión del crédito. Una economía puede funcionar con cualquier cantidad de dinero. Lo que no puede ser es que esta cantidad se expanda o se contraiga.
Rastreemos un poco que ocurre cuando los gobiernos y bancos centrales permiten y orquestan una expansión crediticia.
La única forma de colocar toneladas de nuevo dinero en el mercado es rebajando artificialmente el tipo de interés, puesto que su demanda es tan insaciable como el ego de los politicos con su faraónicos proyectos.
El tipo de interés es guía de la actividad empresarial, ya que señala al empresario el coste de los recursos puestos a su disposición por la sociedad y el tiempo máximo que puede disponer de ellos. Es decir, le limita el periodo de producción.


Empieza pues, bajo el engaño, el periodo de auge ficticio. Se comienzan entonces, proyectos que nadie podrá pagar puesto que no hay ahorro para tal cosa y que, de ninguna manera, podrán ser finalizados en su totalidad puesto que los recursos (los bienes de capital) son los mismos que había antes de la expansión crediticia. La autoridades monetarias han puesto un grueso velo opaco sobre la estructura ahorro-consumo de la sociedad; la han ocultado a los ojos de los empresarios y de los consumidores de bienes de consumo duraderos (viviendas, coches … etc) que se financian con préstamos procedentes de dinero inventado.


Debido a la nueva liquidez, los precios de los bienes de inversión (bienes futuros) aumentan puesto que aumenta su demanda monetaria. Nadie ha reducido el consumo de bienes presentes (bienes de consumo corriente) y sin embargo se comienzan proyectos nuevos, es decir, potenciales bienes futuros, como si hubiera ahorro para tal cosa; y todo ello con los mismos recursos que había antes de "imprimir" nuevo dinero. En principio, los bancos colocan todos los préstamos que quieren mientras el tipo de interés esté artificialmente bajo; y el banco central es "condescendiente" y lo mantiene bajo. A medida que pasa el tiempo los empresarios demandarán más dinero aunque aumente el tipo de interés, puesto que muchos de sus nuevos proyectos estarán aún sin finalizar.
Algo va a fallar, pero, continuemos nuestro rastreo.
Esta incipiente actividad económica producirá un alza de las rentas monetarias (no reales) de trabajadores y empresarios y por tanto aumentará la demanda monetaria de bienes de consumo (puesto que, recordemos, las nuevas inversiones no están siendo respaldadas con ahorro real que exige la previa reducción del consumo). El precio de los bienes de consumo aumentará también a medida que pase el tiempo (inflación). Esta presión inflacionista de los bienes de consumo es doble, a saber, 1- porque forzosamente se han tenido que desviar factores a la produción de bienes de inversión, mientras que el consumo sigue siendo el mismo en un principio y mayor aún, a medida que aumenta la expansión crediticia; y 2- porque, como he comentado antes, ha aumentado la renta monetaria de consumidores que en general, no han decidido variar su proporción "ahorro-consumo" (su preferencia temporal), por lo que este hecho sumado al punto número uno, ha de presionar notablemente al alza de los precios de bienes de consumo corriente cuya producción comenzará a escasear (el suministro de pedidos se irá dilatando cada vez más).
Nótese que la falsificación que desatan las autoridades monetarias es mayúscula y sin embargo no es percibida por la gente.

Seguimos el rastro. Como las rentas nominales aumentan (en realidad están aumentando los precios monetarios de todos los factores originarios: recursos naturales y trabajo), los costes de las nuevas inversiones se encarecen también, pero se disipa el peligro que vislumbran los empresarios respecto a que las nuevas inversiones no sean rentables, puesto que, aunque los precios finales también han aumentado, se vende todo, aunque sea a base de nuevos créditos.
El tinglado se mantiene, a duras penas, mientras se inyecta nuevo dinero cada vez en proporciones mayores manteniendo artificialmente bajos los tipos de interés. Nuevos préstamos que no proceden del ahorro real van dando salida a las nuevas inversiones en bienes de consumo duraderos (semejantes a los bienes de inversión o de capital). El dinero que llega procedente de la expansión del crédito debe ir siempre por delante del aumento de los precios de los bienes de consumo corrientes para que no se revierta todo el tinglado.

Decíamos que los precios de los bienes de consumo (bienes presentes) presionan más al alza en proporción al primer aumento de precio de los bienes de inversión (bienes futuros), puesto que las rentas monetarias de los factores originarios (salarios y recursos naturales) de producción han aumentado y las nuevas inversiones no se corresponden con un aumento del ahorro real y la correspondiente y precedente reducción voluntaria del consumo. Los empresarios empezarán a advertir esta situación y empezarán a detraer factores de los procesos productivos mas lejanos a los mas cercanos a los bienes de consumo corriente (justo al revés de como empezó todo), puesto que (recordemos punto 1 y 2) su demanda aumenta exponencialmente y por tanto los beneficios serán mayores. Este desplazamiento masivo incluye por supuesto, al grueso de las materias primas y a todos los factores no especificos (el 1º el trabajo). Los empresarios de los bienes de inversión (bienes futuros) necesitarán cada vez mas papel, (más dinero artificial), y cada vez en mayores proporciones, para competir con los empresarios de los bienes de consumo corriente para mantener y dar salida a los mega-proyectos emprendidos. La preferencia temporal (el tipo de interés) de la sociedad es mucho más alta de lo que están reflejando los tipos de interés de mercado (alterado por los científicos monetarios y los burócratas). Los precios relativos están sufriendo una auténtica convulsión, un terremoto. Pero eso a nuestras autoridades monetarias les importa un bledo porque se apoyan en la "teoría cuantitativa" que dice "que el dinero es neutro y que todo sube proporcionalmente y al mismo tiempo". ¡Que desastre!. Se está formando una burbuja monumental en el precio de algunos activos mientras el precio de otros bienes finales aumenta moderadamente. La sociedad demanda bienes de consumo corriente, ya, y los empresarios de determinados sectores de la producción de bienes mas alejados del consumo final, se empeñan en continuar con sus proyectos excesivos que nadie podrá pagar puesto que han caído masivamente en el engaño de la distorsión de la preferencia temporal ocasionada por los bancos centrales al reducir el tipo de interés e inyectar a través del sistema financiero, toneladas de papel que no son reflejo de recursos disponibles en la sociedad.
Mientras tanto, gobiernos y bancos centrales siguen ciegos con las gafas mal graduadas del IPC que ellos mismos han inventado.
Sin embargo, todo el dinero se mezcla: el bueno, que procede del ahorro, con el malo, que procede de la nada y es creado por los bancos y el banco central. Inevitablemente, también pagarán justos por pecadores..
Conviene recalcar que un aumento moderado del nivel general de precios durante algún tiempo es posible, puesto que pueden desatarse fuerzas contrarias ocasionadas por la aplicación en las empresas de invenciones, descubrimientos y desarrollos técnicos que provocan un aumento de la productividad (informatización de todas las empresas, Internet, comunicación mundial en tiempo real… etc) lo cual, como sabemos, desata tendencias a que bajen los precios por unidad producida. Son fuerzas contrarias que no se contrarrestan (no impiden las variaciones de los precios relativos), y que no son percibidas por las autoridades monetarias, como han demostrado los hechos. De hecho tanto la expansión crediticia de los años 20 como esta misma se han dilatado tanto en el tiempo porque han coincidido con periodos de gran aumento de la productividad.
Del mismo modo no se tiene en cuenta la incorporación de millones de inmigrantes al mercado de trabajo, hecho que impide la detración de factor trabajo en exceso de la producción de bienes de consumo corriente, para emplearlos en la producción de bienes de inversión, y por tanto los salarios no presionan en exceso al alza, manteniendo un IPC ficticio, en moderado crecimiento, a pesar de que como decimos, los precios relativos de algunos bienes están sufriendo un auténtico terremoto.
El auge estallará en mil pedazos en cuanto el banco central se vea forzado a cesar la introducción de nuevos medios fiduciarios (dinero) subiendo el tipo de interés. Los bancos dejarán de prestar y contraerán la masa monetaria. El valor de determinados activos, (por ejemplo, los inmobiliarios, como en esta crisis), comenzará a desplomarse y con ellos toda la actividad económica que los generaba, incluído por supuesto, el trabajo. El periodo de expansión no hubiera continuado indefinidamente aunque los bancos centrales hubieran seguido inyectando dinero, manteniendo bajos los tipos. Hubiera sobrevenido en tal caso, el colapso del sistema monetario (Alemania 1923 - Zimbabwe en la actualidad) porque todos habríamos intercambiado el dinero por bienes reales, o al menos lo habríamos intentado...
Esta cadena de sucesos, aquí contada a mi manera, ya se puso de manifiesto nada menos que en 1912 por Ludwig Von Mises, y en 1930 por Hayek.

sábado 5 de septiembre de 2009

¡Que cruz!

Acabo de escuchar en una entrevista radiofónica a Isabel Gemio con el presidente del Gobierno de España. Éste ha dicho la siguiente barbaridad económica genuinamente keynesiana y probáblemente "aprendida en dos tardes": “que en época de recesión, y siempre de acuerdo con reputados economistas, si la inversión privada no tira de la economía ha de ser el sector público el que gaste el dinero que los empresarios privados no gastan”.
Keynes y Hayek eran amigos. Cuenta Huerta de Soto en su 4ª edición del libro Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos, que el propio John Maynard Keynes reconoció expresa y públicamente a Hayek que carecía de una teoría adecuada del capital. Hayek consideraba que Keynes era consciente de la debilidad de su propio esquema teórico e indica que la última vez que le vio con vida, le preguntó si no estaba empezando a alarmarse del mal uso que la mayoría de sus discípulos estaban haciendo de sus teorías. Hayek cuenta que dos semanas después, Keynes había muerto sin que le diera tiempo a modificar el curso de los acontecimientos y le culpa de haber denominado Teoría General a un equivocado esquema conceptual que según terminó reconociendo su propio autor, había sido concebido ad hoc pensando en las circunstancias particulares de los años treinta.

¡Que pena que este hombre no hubiera vivido unos años más!

miércoles 2 de septiembre de 2009

Poli bueno, poli malo

Noticia de hoy:
La UE 'mostrará sus dientes' en las reuniones del G20 para regular las primas a banqueros.
Efe
Bruselas.- El ministro sueco de Finanzas, Anders Borg, ha anunciado al término de una reunión informal del Consejo Ecofín que Europa mostrará "músculo y dientes" cuando se aborde este asunto a nivel internacional en las próximas reuniones del Grupo de los Veinte (G20).

Je, je, quieren hacernos creer que están así...


.... pero la realidad es esta otra:




Si realmente quisieran eliminar todas esas enormes primas, solo tendrían que derogar el privilegio del coeficiente de caja fraccionario para depósitos a la vista, y que las entidades bancarias se sometan, como el resto de los mortales, al Código Civil, el Mercantil y el Penal. Es decir: impedir que creen dinero de la nada. ¿Por qué no lo hacen?. ¿...?

Entretanto habrá que seguir aguantando, soportar lo que se nos viene encima y prepararse para la siguiente.

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domingo 30 de agosto de 2009

Fanáticos monetarios


"La noción que comparte ... el 90 por ciento de los escritos de los fanáticos monetarios es que cada conjunto de bienes ha de nacer con una etiqueta monetaria de un valor equivalente alrededor del cuello, y llevarla colgada hasta su muerte"

D.H. Robertson - 1928


"... la caida de los precios proporcional al incremento de la productividad cuando la cantidad de dinero no varía, no solo es totalmente inocua, sino que de hecho es el único modo de impedir que la producción tome direcciones equivocadas"

Hayek (Prices and Production 1931)



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jueves 20 de agosto de 2009

Inflación: ¡ojo... que el dinero no es neutro!

Imaginemos dos pequeñas comunidades con economías exactamente iguales. Por ejemplo dos ciudades o pueblos con la misma población, las mismas entidades financieras, los mismos negocios y comercios, etc, etc, etc … pero con una diferencia entre ambas: En la comunidad B circula del doble de dinero que en la comunidad A, por tanto, los precios de las mercancías y servicios son el doble en B que en A.*
Ambos pueblos están incomunicados entre sí. Son sistemas independientes.
Ahora imaginemos que el gobierno autoriza la introducción en la ciudad A de una cantidad de dinero igual a la que actualmente hay en circulación, de tal modo que se igualen las masas monetarias en ambas ciudades. O sea, para entendernos: que haya en las dos ciudades la misma cantidad de billetes y monedas.
¿Qué pasará con los precios de las mercancías y servicios en A hasta que la inyección monetaria deje de producir efectos?; es decir ¿qué pasará con los precios relativos?
¿Alguien cree realmente que todos los precios de los bienes y servicios de la ciudad A irán subiendo todos a la vez y proporcionalmente y del mismo modo todos los salarios y las rentas de todos los ciudadanos de A, hasta que todo se iguale a los precios y salarios de B y santas pascuas, todo el mundo tan contento?
Tal cosa solo sería posible si hubiera una intervención milagrosa y sobrenatural que fuera informando a cada individuo de todo el proceso en tiempo real y le dijera que saldo de tesorería debe mantener en cada momento, que compras y ventas debe realizar cada día, hora y minuto; que stock debe mantener, como se van modificando las preferencias temporales, que salario debe reivindicar en cada instante a medida que cada nueva unidad monetaria se extiende en el sistema; como debe ir variando sus cálculos, sus apreciaciones, su contabilidad……
No es posible esto, aunque al gobierno le importa un bledo que no lo sea.
Lo que sucederá es que, en el mejor de los casos, es decir, suponiendo que el dinero NO entra por el sistema crediticio, sino que por ejemplo entra a través de subvenciones directas, entonces habrá desde el minuto uno, un primer grupo de personas que tendrán más capacidad de compra, más poder adquisitivo. Después, otros individuos que vendan sus productos a aquel primer grupo podrán, también rápidamente, aumentar los precios de sus productos mientras que por otro lado, seguirán pagando lo mismo por lo que necesitan; perteneciendo por tanto, este 2º grupo al “club” de beneficiados por el aumento del dinero en circulación. A medida que el dinero nuevo se extiende, habrá grupos de personas que no habrán podido aumentar los precios de lo que venden (por falta de demanda) y sin embargo ya, en ese momento, pagarán más por los productos que compran. Es posible, por tanto, que haya precios que inicialmente bajen. Y habrá otros grupos que no se dedican a vender nada, porque por ejemplo, son pensionistas, que durante todo el proceso verán como inexorablemente se reduce su poder adquisitivo. En el mejor de los casos, al final del proceso, el gobierno dirá que el “engendro llamado IPC” ha subido un x% y les aumentará en tal proporción la pensión, aunque ellos verán con sus propios ojos y “bolsillos” que su cesta de la compra personal probablemente sea más escasa.
De modo que, debido a la inyección monetaria, unas personas se forrarán y otras se empobrecerán; se venderán más de unas cosas y menos de otras. Alguien quebrará y dejará de vender y otros al contrario. Lo que es indudable es que los precios relativos habrán variado. Y aunque el nivel general de precios resulte similar en ambas comunidades, ni los precios de los bienes serán iguales ni lo será tampoco la nueva distribución de la riqueza.
El dinero no es neutro, como bien puso de manifiesto Ludwig Von Mises.
Ni aunque repitiéramos la misma operación un millón de veces – como si se tratara de universos paralelos- jamás se conseguiría, en la ciudad A, mantener la misma distribución de la riqueza y la igualación de todos los precios y salarios con los de la comunidad B.

Bien pues … en este mundo vivimos… y sin rechistar, desde hace más de 150 años. Si usted cree que no es cierto, preguntese cuanto valía una docena de huevos hace 30 años y por qué. O pregúntese también que le parece que el valor del dinero que usted ahorra gracias su esfuerzo y sacrificio pierda poder adquisitivo porque unos "señores listísimos" no sean capaces de parar la máquina de imprimir billetes.
"La cura para la inflación, en pocas palabras,
es dejar de inflar. Es tan simple como eso".
H. Hazlitt
De la deflación ya hablaré otro día aunque puede intuirse que se trata del fenómeno contrario, es decir, una contracción monetaria en vez de una expansión. Si bien la deflación tiene otro componente -que se suma al anterior- cuando se desarrolla como consecuencia de una recesión económica y es, la disminución del poder adquisitivo que, en términos globales se produce, al perder la gente sus empleos.
Al aparato del Estado "se le caen las bragas" solo de pensar en una deflación prolongada, ya que la carga de la enorme deuda que está contrayendo unida a una deflación prolongada significa una disminución de los futuros ingresos que , o los dedicamos a pagar deuda más intereses y nos olvidamos de los servicios públicos y esas cosas a que se dedica el Estado, o al revés. Y esto puede desembocar en bancarrota oficial. Y digo oficial puesto que oficiosamente ya lo estamos. En realidad todo occidente lo está. La deuda no puede ser pagada jamás.




*Por cada suma dineraria m de A hay una cantidad nm en B, siendo n=2. Por tanto la relación de los precios es 1:n, es decir, ½.
No hay pagos aplazados, y el dinero solo se utiliza como dinero. No tiene ningún otro uso.

miércoles 19 de agosto de 2009

Sofismas y cañonazos


Durante cientos de años, hasta la revolución francesa, las guerras en Europa eran conflictos limitados que solo concernían a ejércitos relativamente reducidos de combatientes profesionales. A partir de la fecha mencionada y en especial en el siglo XX, las guerras se han convertido en conflictos globales que conciernen a toda la población, con millones de muertos civiles.
¿Por qué este cambio?
Luis Napoleón Bonaparte – Napoleón III- escribió:
La cantidad de mercancías exportadas por una nación es directamente proporcional al número de cañonazos que puede descargar sobre el enemigo cuando su honor o dignidad lo requieren”.

¡Toma ya!

La combinación gobiernos-intervencionismo- proteccionismo económico es una bomba de relojería que los ciudadanos somos incapaces de desactivar. La ciencia económica hace tiempo que lo hizo.

martes 18 de agosto de 2009

Un robo se ha cometido...


"El banquero que ejerce su actividad con un coeficiente de reserva fraccionario es similar al que toma dinero de la caja de su empresa para invertirlo en actividades propias. Al igual que el banquero, él ve la oportunidad de obtener un beneficio utilizando los activos de otra persona. El delincuente sabe, digamos, que el auditor vendrá el 1 de junio para inspeccionar las cuentas; él pretende desde luego reponer “el préstamo” antes de esa fecha. Supongamos que lo hace. ¿Es cierto que nadie ha perdido y todo el mundo ha ganado? Yo niego esa afirmación. Un robo se ha cometido y esa apropiación debería ser perseguida y no perdonada. Los partidarios de la banca con reserva fraccionaria suponen que algo va mal solamente si alguien que decida retirar su propiedad encuentra que la misma no está disponible. Sin embargo yo mantengo que el daño – el robo- ocurre en el momento en que el delincuente se apropia del dinero y no en el momento posterior cuando su “préstamo” resulta ser descubierto".

Murray N. Rothbard

lunes 22 de junio de 2009

"Mucha policía poca diversión, un error"

La fatal arrogancia de la racionalidad humana hace años que ha llegado al límite en el intento de organizar un mundo mejor mediante mandatos coactivos, es decir, mediante la agresión institucional y sistemática (mucha policía) a la acción humana (creatividad – diversión – libre acceso a la función empresarial). A pesar de estas agresiones institucionales, sigue y seguirá habiendo gente excepcional como Vicente Ferrer (y muchos miles de ciudadanos anónimos) que son ejemplos de creatividad en su función empresarial - en cuyas conductas, no hay coacción sobre la personas (y sí actos voluntarios y contratos libres).
No obstante, este entorno intervencionista es caldo de cultivo para el desarrollo de conductas de ingentes cantidades de personas con "buenos cerebros" que dedican fundamentalmente su vida laboral a conseguir del poder, regulaciones y medidas coactivas sobre el resto de la población para evitar la competencia (el libre acceso a la función empresarial) y consolidar su posición económico-financiera a costa del expolio de las clases medias y bajas.
Se ha llegado a un punto tal, con los mandatos coactivos sin fin, que no hacen sino corregir anteriores mandatos, que lo único que se consigue es inseguridad jurídica y por último la reducción de los bienes de capital de la sociedad, es decir, de la riqueza. El último recurso de los gobiernos – como ya he comentado en otras entradas- para conseguir el milagro de los panes y los peces, es la manipulación del dinero y el tipo de interés.
Todos los que hemos trabajado en un banco o caja (y nos han puesto la cabeza como un bombo a base de objetivos) sabemos (o deberíamos saber) como hemos llegado a esto (y cuando digo “a esto” me refiero a 4 millones de parados y los que vendrán), y para muestra un botón:
- Tu ingresas en una cuenta corriente a la vista de mi banco o caja, 100.000€ y yo te regalo un MP1430 y dos pifostios made in china.
- Yo consigo – para cumplir objetivos- que Fulanito el constructor me pida prestado 98.000€ a X años para construir una vivienda.
- Al día siguiente tu retiras de tu cuenta los 100.000€ pero yo ya no los tengo.
- Entonces, mi banco le pide el dinero al Banco Central, que me financia la deuda que tengo contigo a corto plazo, poniendo yo como garantía el crédito de 98.000€ y cobrándome - el banco central – un interés muy bajo
- Primer resultado visible: EL BANCO CENTRAL PARA EVITAR LA SUSPENSIÓN DE PAGOS DE MI BANCO, HA CREADO DINERO DE LA NADA. Exactamente 98.000€
- Mientras tanto yo sigo regalando “pifostiosmade in china. Un nuevo cliente saca su dinero del banco de la esquina y lo ingresa en mi banco. Otros 100.000€ en cuenta corriente a la vista. Y yo vuelvo a dar otro préstamo de 98.000€ a 5 ó a 50 años a un interés muy bajo ya que la financiación que obtengo del banco central es a tipos aún mas bajos. Percátense que el "banco de la esquina" ya ha podido conceder nuevos créditos teniendo como base el importe que mi nuevo cliente ha depositado ahora en mi banco.
- Si el nuevo cliente retira su dinero, recurriré de nuevo al Banco Central que volverá a refinanciarme la deuda a esos tipos de interés muy bajos (incluso negativos) creando otra vez dinero de la nada, al objeto de evitar la suspensión de pagos de mi banco o caja.
- Aunque desde una simple sucursal no palpamos con nuestras propias manos la presencia del Banco Central, lo primero que nos resulta "mosqueante" es que al ir cumpliendo objetivos, éstos consistan permanentemente en "enganchar" dinero de clientes casi siempre, a corto plazo, y sin embargo prestárselo a otros clientes a muy largo plazo. Si en todas las sucursales y en todos los bancos y cajas, es así (que lo es), cualquier empleado de banca puede preguntarse ¿esto como diablos se sostiene?
- Pero prosigamos: El gobierno emite deuda pública (Letras del Tesoro) porque no tiene un “chavo”. El Banco Central organiza un engendro financiero (Operación de Mercado Abierto), y mi banco compra deuda pública financiada con nuevo dinero creado por el banco central. Pregunta: ¿quien es primer interesado en que los tipos de interés estén siempre muy bajos?. Respuesta: Los gobiernos.
- La deuda de las Administraciones públicas occidentales está calificada como triple A por esas agencias de calificación medio burocráticas, por lo que se pueden poner y se ponen como garantía frente al Banco Central para obtener de él nuevas financiaciones.
- Esta estrategia tan lucrativa se la conoce como endeudarse a corto para invertir a largo; y como se ve claramente, implica una perpetua falta de liquidez en el sistema y la creación constante de dinero nuevo (aumento de la masa monetaria) por los Bancos Centrales, manteniendo artificialmente bajos los tipos de interés, para evitar que todo el sistema financiero entre en suspensión de pagos.
- Ahora resulta que Fulanito el constructor ha terminado la vivienda y quiere venderla pero como aquí no ha ahorrado nadie nada porque “ni Risto” ha reducido el consumo, pues ¿a ver quien coño se la compra?
- No hay problema. Mi banco le concede a Menganito un préstamo por el cien por cien y además un pico extra para la luna de miel y el coche; porque para eso tengo los depósitos que los nuevos clientes me han ingresado; aunque los retiren dos días después.
- Hay que tener en cuenta que todo el dinero nuevo se va ingresando en otros bancos o cajas y que estos solo tienen obligación de guardar aproximadamente un 2% de coeficiente de caja, por lo que servirán de base para conceder nuevos créditos.
- Así que ahora multiplica estas operaciones por cientos de miles o millones de veces; y se puede entrever que las consecuencias no pueden ser nada buenas ni para el banco ni para la economía real, a no ser que alguien detenga la espiral cuanto antes.
- Los banqueros lo saben pero a ver quien es el listo que frena primero. Si algún banco aislado corta y sin embargo, la orgía continúa mucho tiempo más (y nadie sabe cuando se irán las putas), se quedará fuera del mercado. Y al más pequeño, se le dejará quebrar. ¿Me explico?

- Además, para conseguir que los nuevos clientes no retiren sus depósitos a la vista, se inventan nuevos engendros financieros (fondos de inversión muy, muy raros con una rentabilidad mayor). Suponen riesgo, pero siempre se le dice al cliente, que puede solicitar el reembolso en el momento que lo desee. Es decir se sigue manteniendo con ellos una deuda a corto plazo. Sin embargo todo ese dinero está invertido a largo; es decir, en deuda pública (Letras y Bonos del Estado o de los Gobiernos Autónomos) o en hipotecas o préstamos al consumo a largo plazo.
- Pero no importa porque para eso está el Banco Central. Para proporcionarnos liquidez con su maquinita de imprimir billetes - manteniendo artificialmente bajo el tipo de interés - (quantitative easing), para cuando se dé el caso de que demasiados clientes a la vez nos reclamen la deuda a corto.
- Así poco a poco, se va multiplicando la masa monetaria; hasta el punto que, de todo el dinero en circulación, apenas el 10% es dinero en metálico (monedas y billetes). El resto no son más que asientos contables, pero, al fin y al cabo, dinero igual de válido para el intercambio de bienes y servicios a través de cheques, transferencias, talones, pagarés... Eso sí, con inflación perpetua (pero ahí ya entraré otro día)
- Pero esto no es lo peor. Lo peor es la expansión crediticia en sí. Es el impacto de los millones de malas inversiones en la economía real, provocadas por los cientos de miles de millones de préstamos que no proceden del ahorro, y el no darse cuenta de que el periodo de auge económico solo se mantiene mientras se siga inyectando papel en el mercado a través de nuevos préstamos.

La foto a día de hoy es que los activos que respaldan los créditos concedidos no valen una mierda pero todavía no se han cuantificado en los balances, es decir, se mantienen en las cuentas de los bancos y cajas los precios de mercado de los activos (viviendas, suelo, ... etc) en la fecha en que se concedieron los créditos (aunque estos se encuentren en mora); por lo que el agujero es enorme y todavía inexcrutable. Lo he comentado en otras entradas al blog, por lo que no seguiré extendiéndome.

Lo que si diré es que parece ser que las relaciones entre el dinero, los gobiernos y la gente son tan difíciles de comprender que cuando todo se vaya al carajo, pueden resultar movimientos de masas que concedan el monopolio de las policías, los ejércitos, las cárceles y los patíbulos a nuevos "arrogantes científicos sociales" que nos conduzcan a la catástrofe.

En fin … “mucha policía poca diversión, un error”.

viernes 19 de junio de 2009

Ekainak 19, ostirala


lunes 15 de junio de 2009

Los Chinos y el Washington Post, June 15, 2009

Lamentable lo que publican hoy en el Washington Post estos "tipejos" puestos ahí por Obama:
"La crisis tiene su origen en un exceso de ahorro de los chinos y japoneses".
Para partirse de risa.
Es decir, usted (o cualquier ciudadano respetable de "oklajoma") baja a la tienda de la esquina y compra un matamoscas chino por un euro (o dolar). El fabricante chino se dirige a su gobierno para que le cambie las divisas por su moneda (el renminbi-yuan) y éste, en vez de re-comprar su propia moneda en los mercados, a través de su banco central (al objeto de que los ciudadanos chinos aumenten su poder adquisitivo con respecto al resto del mundo), le da a la manivela de imprimir renminbis; le entrega al fabricante de matamoscas la cantidad correspondiente y el gobierno chino se queda con los dolares y euros "por la patilla". ¿Y ahora que hace?. Pues además de triplicar su masa monetaria en pocos años, se dedica a comprar deuda pública y privada en dolares y euros, rebajando aún mas el tipo de interés, financiando al gobierno USA - al que tiene cogido por las pelotas y viceversa- y contribuyendo por tanto aún más a la expansión crediticia mundial.
Y a esto, el "listo" Timothy Geithner, lo llama "ahorro chino". ¡Vamos hombre, hasta el más humilde campesino de la Edad Media (o de Piedra) sabía que ahorrar consiste en la acción humana consciente y deliberada de no consumir en el presente todo lo que se produce, con objeto de satisfacer necesidades futuras!. ¿Hasta donde llegará la perversión del lenguaje?
El caso es que, por otro lado, reconocen que hay que reformar el sistema financiero pero de ningún modo se plantean eliminar los privilegios a los banqueros y, por tanto, se les seguirá permitiendo cometer legalmente el delito de apropiación indebida bajo la dirección del banco central; que seguirá creando dinero de la nada para mantener esta gigantesca aberración que consiste precisamente, en prestar lo que previamente, nadie ha ahorrado. ¿Por qué? La razón es sencilla: Los gobiernos son los principales beneficiarios de este gran atraco mundial, a mano armada, a toda la población, y en especial a pequeños ahorradores, a la gente con rentas más bajas y a los pensionistas.
Como ya conté hace unas semanas:
... es algo así como, un país que, por alguna razón, hubiera eliminado de su código penal un determinado delito imaginario, pongamos que sea, “el asesinato estratégico estructurado de alta gama”. Como, de ninguna manera la sociedad soporta ni soportará este tipo de asesinatos, la responsabilidad individual hace que en un periodo de tiempo posterior, no se produzca ninguno. Aún así el gobierno se ve obligado a dedicar ingentes cantidades de recursos materiales y humanos para que no se produzcan, porque sabe que cuando no pueda evitar uno, no podrá castigarlo porque no está tipificado en el código. A pesar de todo, pasado un tiempo, llega un periodo de disturbios y se cometen varios; ¿Cuál es la solución que nos proponen?. Dedicar todavía más recursos humanos y materiales. Y más regulación. Pero sorprendentemente esta nueva regulación no consiste en volver a prohibirlo, si no en un marasmo de normas absurdas tales como: “Prohibir apalancamientos investidos en callejones oscuros”, “obligatoriedad de informar sobre niveles de riesgo derivados de portadores de armas”, “toques de queda estructurados”… etc , etc, etc, todo ello controlado por más y más legiones de burócratas bien pagados. Bien... , tal vez, algún malpensado podría deducir de todo esto, que a los gobiernos les interesa cometer de vez en cuando algún “asesinato estratégico estructurado de alta gama”.

sábado 13 de junio de 2009

Mas impuestos

Esta debe ser la medida estrella para que "la crisis la paguen ellos (los ricos y los banqueros)", según decía uno que yo me sé. Lo cierto es que DE NINGUNA MANERA VAN A CONSEGUIR AUMENTAR LA RECAUDACIÓN TOTAL y lo saben. Tan solo es un recurso desesperado para ingresar dinero más rápidamente, ya que no están consiguiendo colocar las emisiones de deuda, y con la certeza de que se va a perder por la recaudación de otros impuestos. Por cierto, alguien puede explicar ¿como es que subvencionan la compra de coches y a los pocos dias, suben los impuestos de los carburantes?. ¡Uf!, ¡cualquiera puede hacerse una idea de como tienen la caja!. ¡No tienen un puto duro! Lo que se va a recaudar con esta subida es una porquería (en comparación al déficit que están creando), pero .... ¡ES QUE LO NECESITAN YA!
Lo realmente catastrófico es que, la medida, con toda seguridad, prolongará la recesión.
Lo dicho hace unos días, ellos que suban y que suban y nosotros nos sumergiremos y nos sumergiremos.

jueves 11 de junio de 2009

Magia Potagia

De acuerdo con Aristóteles, es imposible que un objeto esté en dos sitios distintos al mismo tiempo.
Bien, pues, es una vergüenza que hoy en día en pleno siglo XXI nuestros políticos no se hayan enterado todavía y sigan haciendo magia potagia, -¿por que?- intentando jugar a ser dioses.
Imaginemos una comunidad en la que -dados unos determinados factores de produción- se consigue producir cemento para hacer un edificio cada cinco años. Si en este mismo instante, se dobla la cantidad de dinero en circulación para prestarselo a constructores y promotores, no por ello se podrán construir dos edificios cada lustro. Si aún así, se emprende la construcción de ambas casas, cuando los trabajadores de uno, o quizás de los dos edificios vayan al paro porque no hay cemento suficiente para terminarlos, sería absurdo imprimir aún más dinero y ponerlo en circulación prestándoselo a bajo interés a la empresa que no ha podido terminar su edificio, porque de acuerdo con Aristóteles, el cemento no puede estar en dos sitios al mismo tiempo. Lo que inevitablemente sucederá es un proceso de ajuste que comenzará con el aumento del precio del cemento (materias primas), pasaremos despues, por el aumento de precio de los bienes de consumo, puesto que no ha habido ahorro previo voluntario que redujera su demanda, sino todo lo contrario, y finalizará cuando determinados factores de producción (trabajadores y máquinas), una vez se hayan puesto de manifiesto los proyectos equivocados, se recoloquen, quizás, en la producción de cemento (materias primas). Y digo quizás, porque dada la simpleza del ejemplo, parece obvio. No obstante en una sociedad tan enormemente compleja como la actual, la recolocación se producirá en aquellos sectores cuyos productos sean demandados por los consumidores.
A continuación reproduzco íntegro un artículo escrito en 1984 por Antal Fekete. En él se describe el proceso de evolución del sistema bancario desde hace 300 años hasta llegar a la aberración actual, según el cual, "el cemento", sí puede estar en dos sitios al mismo tiempo.

Este artículo fue publicado en 1984. Agradecemos a Elizabeth Courier, del Comitee for Monetary Research and Education (CMRE), su autorización para hacerlo disponible en internet en lengua española.

Por Antal Fekete. Traducido por Jesús Gómez Ruiz

El concepto de liquidez se encuentra en el núcleo de todos los problemas económicos. Es una curiosa aberración de nuestros tiempos que este concepto tan importante e incluso la existencia misma de los fenómenos económicos que este concepto representa, sea negado vehementemente por los economistas más representativos de las corrientes económicas vigentes. Todo esto muy a pesar del hecho de que dos de los más grandes pensadores de la economía de todos los tiempos, Adam Smith (1723-1790) y Carl Menger (1840-1921), dieran gran importancia al concepto de liquidez y lo emplearan en la explicación de importantes fenómenos económicos.
Una de las más grandes contribuciones a la ciencia económica es la "teoría del crédito comercial" (commercial loan theory) tal como se describe en la obra de Adam Smith La Riqueza de las Naciones (Wealth of nations) publicada por primera vez en 1776. Adam Smith escribió que la masa de los productos de consumo (terminados o semiterminados) que cambian de manos con la suficiente rapidez desde los productores, a través de los distribuidores hasta los puntos de venta minorista y que serán adquiridos por el consumidor final en un plazo de 91 días (llamado por A. Smith el capital social circulante –social circulating capital–) tiene una liquidez solamente superada por los metales moneda, oro y plata. A. Smith no tuvo ninguna dificultad para demostrar su tesis. Hay un mínimo de consumo, absolutamente indispensable, para el normal funcionamiento de la sociedad, que proyectado a 91 días (la duración de una estación completa del año) en el futuro, corresponde a un volumen de productos terminados o semiterminados en su camino desde los productores a los consumidores finales. Estos productos seguirán su curso incluso en ausencia de dinero, en el advenimiento de un desastre nacional, bajo una ocupación militar, o en cualquier otra situación adversa, debido a que la bondad del crédito emitido con el respaldo de estos productos no puede ser cuestionada de manera alguna. Antes se pondrá en duda la validez de aserciones tales como que la gente debe comer, vestir, usar combustible para calefacción, etc., que cuestionar la solvencia del crédito que mantiene el flujo de los productos que satisfacen las más urgentes necesidades de las personas.
La liquidez de los productos más urgentemente demandados por la gente, es decir, la liquidez del capital social circulante se manifiesta en el hecho de que estos productos cambian de dueño no contra pago en metálico sino contra pago en un tipo de papel denominado real bills.
Debido a esta característica distintiva del capital social circulante, es por lo que la teoría de la liquidez de Adam Smith es conocida como la doctrina de las real bills. El término fue acuñado por los detractores de la liquidez, dándole connotaciones peyorativas, pero con el tiempo llegó a ser respetado (de la misma forma que, a pesar del carácter peyorativo dado por Karl Marx al término "capitalismo", éste llegó a ser una palabra admirable y llena de fuerza para referirse al sistema de iniciativa privada y libre empresa en contraposición al dirigismo socialista y la planificación centralizada).
Una real bill (letra o efecto comercial) se libra por el proveedor de bienes de consumo sobre su cliente en el momento de la entrega de los productos y se paga cuando el producto es vendido al consumidor final (en cualquier caso siempre antes de 91 días). Una real bill conocida como bill of exchange (letra de cambio) es tan líquida como el dinero cuando está aceptada por el librado (el que recibe la mercancía del librador de la letra). De hecho una letra de cambio puede "circular" por sí misma. La única diferencia entre la circulación de una letra de cambio y la circulación de billetes bancarios es que la primera está sujeta a un plazo temporal para su descuento (su valor nominal se descuenta de acuerdo al tipo de descuento y al número de días que faltan para su vencimiento), mientras que los billetes bancarios se aceptan a su valor nominal y su vencimiento es a la vista.
Sin embargo, tal como A. Smith nos advierte en su obra, sería un error el concluir que un billete de banco es un instrumento superior simplemente por el hecho de no estar sujeto a descuento. De hecho, un billete bancario es un pasivo del banco equilibrado por un activo autoliquidable, el cual, es una letra o un metal monetario. El metal monetario es autoliquidable ya que es aceptado como pago de una deuda sin ser legal o contractualmente convertible en algo distinto. En otras palabras, los metales monetarios representan liquidez absoluta. Son la liquidez por excelencia. Por otro lado, las letras (real bills) son autoliquidables, ya que a su vencimiento se pagan con el producto de la venta de los bienes de consumo subyacentes. Por contraste, una letra financiera (por ejemplo, aquella emitida para financiar la construcción de un hotel) no es autoliquidable, ya que el dinero ha sido convertido en los ladrillos y materiales que constituyen el hotel y el comienzo del proceso de amortización de los costes del hotel exigirá un tiempo más largo.
El vencimiento a un máximo de 91 días para las letras (real bills) no se deriva de una cábala. Noventa y un días es la duración de una estación del año. El tipo y la cantidad de bienes demandados por los consumidores cambian con las estaciones del año. Si no puede garantizarse la venta de una cierta mercadería en un plazo de 91 días, con mayor motivo no podrá garantizarse su venta en un plazo de 3x91=273 días, hasta que la misma estación del año vuelva a aparecer. No pueden usarse letras para los bienes que se mueven con esta lentitud, debiéndose financiar su inventario mediante otros medios (esto es, ahorro real). Si 91 días pueden parecer arbitrarios, la Providencia es responsable por hacer el año de 365 días y dividirlo en cuatro estaciones. En cualquier caso, la liquidez de las letras se juzga y decide por el mercado de letras y no por los teóricos.
En el mercado de letras (por ejemplo, aquel que floreció en Lancashire y Manchester en los tiempos de Adam Smith) siempre se rechazaban todas las letras libradas con vencimiento superior a los 91 días. Mientras que una letra con dos buenas firmas y vencimiento igual o inferior a 91 días podía ser comprada y vendida a continuación sin pérdida alguna, otra letra con las mismas dos buenas firmas pero vencimiento superior a los 91 días generalmente ocasionaba una pérdida. Tales letras no eran líquidas. No podían ser liquidadas con la suficiente rapidez o sencillez. En el mercado de letras también se rechazaban aquellas cuyo librador y librado eran una empresa y su subsidiaria respectivamente. Estas letras eran conocidas "letras cerdo sobre puerco" (pig on pork bills). Las letras financieras, de anticipo (sobre producción futura y del tesoro) no corrían mejor suerte. Los bancos comerciales pujaban por las letras real bills en el mercado de letras, debido a que el papel autoliquidable de forma automática ha sido siempre considerado la forma de activo más fiable y líquida que un banco puede poseer para equilibrar su pasivo a la vista (billetes y depósitos). La banca comercial creció en importancia debido a que el crédito de un banco es frecuentemente más fácilmente negociable que el crédito de los productores y distribuidores de los bienes más urgentemente demandados por los consumidores finales. Esto es debido a las siguientes razones:
· Los billetes y depósitos bancarios son negociables "a la vista", es decir, en el plazo más corto.
· Los billetes bancarios se emiten en denominación estándar y debido a su convertibilidad a la vista, normalmente no son descontados.
· Los bancos están siempre en primera plana, bajo el escrutinio del público y se asume, de manera acertada o equivocada, que cualquier problema relativo a la calidad del crédito bancario será puesto de manifiesto inmediatamente (no puede decirse necesariamente lo mismo del crédito de los productores y distribuidores de bienes de consumo).
Al contrario que la liquidez, que es una categoría económica, la negociabilidad es una cualidad institucional. Los acuerdos institucionales que pueden alterar y de hecho tienen un impacto en la negociabilidad, no afectan a la liquidez que es algo intrínseco. Esto nos devuelve a nuestro punto de partida, idea original de Adam Smith, de que los billetes bancarios no pueden ser más líquidos que las letras (real bills) existentes en la cartera de los bancos que los emiten. La fuerza y credibilidad de las letras no se deriva del crédito de los bancos o gobiernos que las libran. La causalidad va en el otro sentido: el crédito de un banco o Gobierno es tan bueno o malo como la liquidez de los activos que equilibran su pasivo.
Casi un siglo después de que se escribiera La Riqueza de la Naciones, Carl Menger, otro gigante de la ciencia económica y pionero del moderno subjetivismo, estableció en su obra Grundsätze (traducida al español como Principios de Economía política) los elementos de una teoría de la liquidez más completa (Absatzfähigkeit).
Menger observó que los mercados no cotizaban un solo precio sino dos, el más bajo o precio ofrecido por un bien (bid price) y el más alto o precio pedido (asked price), y que la diferencia entre ellos (spread) nunca podía ser cero. Aunque la ciencia económica poco puede decir sobre los precios y su evolución, no ocurre lo mismo con su spread. Menger observó que tanto el precio ofrecido como el pedido se cotizaban para cantidades definidas de bienes y que invariablemente un spread más amplio estaba asociado a cantidades mayores. Esto llevó al resultado (que para Menger fue un teorema deductivo en lugar de inductivo) de que el spread es una función creciente de la cantidad. Pero el ritmo de crecimiento del spread no es igual para todos los bienes. Mientras para el oro es muy lento (casi despreciable), para los bienes perecederos es muy rápido. Por tanto, podemos definir la liquidez de un bien económico en términos de su spread. Podemos decir, siguiendo a Menger, que un bien es más líquido que otro si su spread se incrementa más despacio que el del otro en función de la cantidad.
Menger introdujo el concepto de liquidez porque quería entender la razón por la que el oro llegó a ser dinero. Menger descartó la teoría cartalista, según la cual el oro fue declarado dinero y moneda de curso legal por decreto de un soberano y su pueblo, que acordaron el incluir la efigie del soberano en cada porción de oro como garantía de su peso y ley. Al contrario, fue un proceso de mercado lo que promovió al oro (y a la plata) a la posición de liquidez suprema y el soberano encontró apropiado el unirse a la elección del mercado.
En las etapas más avanzadas del sistema de trueque era posible clasificar varios bienes de acuerdo con su liquidez. En la antigüedad las cabezas de ganado, la sal, el grano y el tabaco junto con los metales y piedras preciosas alcanzaron gran liquidez. Más tarde, con el desarrollo del comercio, la liquidez de los metales preciosos (oro y plata) comenzó a crecer con rapidez dejando la de otros bienes muy atrás. Hasta hace sólo 130 años existían dudas sobre si habría un ganador absoluto ó serían conjuntamente el oro y la plata quienes reinarían como los bienes más líquidos. Sin embargo, en la década de 1870 se decantó la obtención de la máxima liquidez a favor del oro y como reconocimiento de este hecho la inmensa mayoría de las naciones civilizadas (con la notable excepción de China) habían adoptado el patrón oro en 1914.
La teoría de Menger sobre el origen del dinero es la mejor que tenemos. A su validez histórica añade su claridad conceptual y más aún, extiende y generaliza la desarrollada por Adam Smith. Las teorías de Menger y Smith ponen de manifiesto de forma clara el proceso por el que el oro, el bien más líquido, y las letras de cambio, el segundo bien más líquido, han llegado a ser la base de nuestro sistema monetario.
Los fundamentos lógicos de la teoría de los préstamos comerciales de Adam Smith (según la cual los préstamos más líquidos que un banco puede realizar son los préstamos a corto plazo, –autoliquidables– sobre bienes de intensamente demandados en su camino desde el productor al consumidor final; ya que al venderse los bienes se obtienen los medios para liquidar el préstamo) consistían en que los bancos deben prestar a corto ya que piden prestado a corto. Sin embargo, las prácticas bancarias se han apartado gradualmente de este ideal al comenzar a prestar a largo mientras piden prestado a corto, violando el principio de la liquidez. Después del esplendor alcanzado con la teoría de la liquidez de Smith y Menger, las subsiguientes teorías pueden considerarse más un retroceso que un progreso. La teoría de la liquidez desarrollada en nuestro siglo no es más que una apología poco sólida en favor de la iliquidez crónica de los bancos, según iban surgiendo nuevas teorías para respaldar las nuevas prácticas. Para el propósito de este ensayo, explicaremos cinco etapas de esta degradación teórica: (1) La teoría de los coeficientes de reserva (balance sheet ratios); (2) la teoría de la negociabilidad-redescontabilidad (shiftability); (3) la teoría del flujo de caja (cash flow); (4) la teoría de la gestión de la liquidez; y (5) la teoría de la licuefacción.
La teoría de los coeficientes de reserva (balance sheet ratios)
La imperecedera gloria de la teoría del crédito comercial elaborada por Adam Smith es que hace corresponder la creación de dinero con la llegada de nuevos bienes a los mercados. Sin embargo, las prácticas bancarias se han separado progresivamente del ideal expuesto en La Riqueza de las Naciones. Tales prácticas pueden describirse como un desfase entre los vencimientos de los activos y los pasivos del balance. Como consecuencia, el dinero se crea más rápido de lo que la llegada de nuevos bienes al mercado justifica.
Para entender qué ha estado sucediendo y por qué, es preciso tener en cuenta que los bancos han sido protegidos por el Estado contra sus acreedores, quienes fueron privados del derecho de exigir la liquidación en caso de incumplimiento de contrato. En consecuencia, los bancos siguieron emitiendo papel del cual no responderían al vencimiento. Así, los bancos están por encima del derecho de quiebra aplicable a toda persona o empresa: un banco puede seguir funcionando si el Estado lo considera conveniente, aun a pesar de que haya incumplido la ley o sus compromisos.
Desde luego, esta protección que otorga el Estado a los bancos no puede justificarse ni jurídica ni lógicamente. Equivale a conceder privilegios sin exigir las correspondientes responsabilidades. Los bancos, como era de esperar, se tomaron la licencia de obviar los principios elementales de la seguridad y la liquidez. Empezaron a forrarse con las extraordinarias ganancias procedentes de inversiones especulativas y a largo plazo, financiadas con deudas a corto plazo.
Bajo la protección del Estado, los bancos se hicieron con el control del mercado de letras. El papel emitido por productores ineficientes fue a esconderse en las carteras de efectos de los bancos para evitar el examen y posterior rechazo del público. Antiguamente este papel tenía que arreglárselas él solo cada día en el mercado de letras hasta su vencimiento. Una vez llegado este, y pasados dos días de cortesía, si la letra era impagada, el librado, el librador y los endosantes arruinaban su crédito. Hoy en día, los bancos pueden proteger las letras de dudosa calidad, lo que en realidad equivale a un subsidio a los productores ineficientes y a la especulación con inventarios.
Un banquero compasivo renueva el crédito sin demasiadas alharacas. El juicio del interventor vino a sustituir a la sabiduría del mercado abierto.
Los teóricos no se quedaron atrás. La liquidez fue redefinida como la ratio entre créditos y depósitos, el cual muestra hasta qué punto ha empleado su capacidad de prestar.
Aunque esta ratio podría usarse como medida de la iliquidez, es completamente inadecuado para medir la liquidez, precisamente porque oculta activos de dudosa calidad. Si fuera una medida adecuada del grado de liquidez, entonces tendría que asumirse que todos los créditos son a corto plazo y autoliquidables. Pero la nueva teoría se elaboró precisamente porque era necesario desviar las miradas indiscretas de la estructura de vencimientos de los préstamos del banco.
Una teoría completa de la liquidez bancaria debe incluir varias ratios; de suyo, uno por cada categoría de vencimiento. El más importante de ellos es la ratio de activos monetarios contra depósitos. Cuanto más cercano esté a uno, más líquida será la entidad. Después está la ratio de activo contra deudas entre 3 y 12 meses, etc. Si todos los bancos son ilíquidos en el sentido de que sus deudas vencen antes que sus créditos, entonces no pueden cumplir con sus obligaciones si no es monetizando sus deudas, esto es, los bancos se ven obligados a vender sus créditos a largo al Banco Central para entre "hacer caja" y poder atender sus deudas a corto plazo. Merced a este proceso, el Banco Central convierte deudas en dinero de curso legal. Sin embargo, este expediente no carece de consecuencias. Como veremos, una vez que los bancos empiezan a transitar por la senda de la monetización de deuda ponen en marcha un círculo vicioso que tiene su propia dinámica interna. El crecimiento equilibrado de la economía sólo es posible si se presta la debida atención a la liquidez del sistema bancario.
La teoría de la negociabilidad-redescontabilidad (shiftability)
Después de la Primera Guerra Mundial el profesor Harold G. Moulton expuso su teoría de la negociabilidad, de acuerdo con la cual, en condiciones normales, la liquidez no es tanto un problema de vencimiento como un problema de transferir los activos a otros bancos y "hacer caja". Si un banco en problemas puede obtener ayuda de otro en mejor situación no es tan necesario atender a la casación de plazos. En lugar de esto los bancos confían en activos que puedan ser transferidos a otros bancos antes del vencimiento para hacer frente a sus necesidades de tesorería. La liquidez se identifica con la transferibilidad (shiftability).
La nueva doctrina mudó la fuente de liquidez desde el préstamo a la cartera de inversiones, especialmente inversiones en deuda pública. Sin embargo, la teoría era irremediablemente falsa: el problema de la liquidez es, precisamente, cómo proteger la solvencia del banco en tiempos difíciles, cuando todos los bancos y sus clientes se esfuerzan por mejorar sus posiciones de liquidez. El banquero prudente sabe que el papel del Estado no es una inversión líquida porque en tiempos difíciles no se puede vender (transferir) sin levantar sospechas sobre la situación del banco. Pero aunque el banco no tenga razones para preocuparse por las sospechas, hay situaciones en las que no se puede vender el papel del Estado sin ocasionar al Tesoro tremendos apuros.
El mercado de deuda pública se hundió en 1920 engullendo una parte considerable de los activos bancarios ante la sorpresa y consternación de los banqueros. El mercado les enseñó que no era prudente ni seguro invertir en deuda del Estado por un importe superior al del capital del banco. No obstante la lección se olvidó pronto.
La teoría del cash-flow
Un nuevo concepto de liquidez conocido como la doctrina del cash flow introducido por Herbert W. Prochnow después de la Segunda Guerra Mundial. Una vez más, es patente que se promueven nuevas teorías para justificar nuevas prácticas. La fachada del descuento de letras al menos se había conservado por bastante tiempo, aunque en realidad, al vencimiento se renovaba sistemáticamente el crédito.
Pero después de la Segunda Guerra Mundial cesaron los ambages: préstamos a largo plazo cuya amortización se hacía coincidir con el cash flow esperado del cliente. Prochnow sugirió que la liquidez bancaria consistía en la capacidad de los prestatarios de pagar las cuotas de sus préstamos y no en su capacidad de liquidar su deuda. Así, un préstamo incobrable todavía podría servir como fuente de liquidez siempre y cuando el prestatario siga pagando los intereses (incluso si para ello el banco tiene que comprometer recursos adicionales). En otras palabras, los bancos pueden crear liquidez "echando dinero bueno sobre dinero malo". El Banco Central lo refrendará todo.
Si creemos que el Banco Central puede validar todos los malos créditos que los bancos comerciales han concedido en el pasado sin hacer su propia posición más ilíquida, entonces creemos en milagros. Es cierto que el castigo para el Banco Central por olvidar su propia liquidez puede no ser inmediato, pero es, sin embargo, inevitable.
La teoría de la gestión de la liquidez (liquidity management)
Antes de los años 60 los banqueros veían la liquidez casi exclusivamente en el activo del balance. Desde entonces empezaron a verla en el pasivo. En lugar de adaptar los activos a las deudas, decidieron hacer lo contrario. No había por qué mantener liquidez a mano en absoluto (en vista de su baja rentabilidad), puesto que era posible comprarla en el mercado cuando fuera necesario.
Los bancos creaban las condiciones para un crecimiento y unos beneficios ilimitados pujando por el dinero sólo cuando sus reservas se revelaran insuficientes.
Esto condujo a la legitimación del mercado de fondos federales por el cual el exceso de depósitos con los bancos de la Reserva Federal podía ser recolocado "por ahí"; así como al nacimiento de los certificados de depósito. Los banqueros se dieron cuenta de que el gran mérito de los certificados de depósito era su flexibilidad. Al poder emitir certificados a diferentes tipos y vencimientos, podían ajustar sus pujas por la liquidez a las necesidades del momento.
Los certificados de depósito y los fondos federales, sin embargo, no fueron la única forma de crear nueva liquidez en el pasivo del balance. Las obligaciones subordinadas, así como los bonos convertibles entraron en escena. De este modo, los bancos aprendieron a estar en misa y repicando. Pretendiendo que algunos de sus depósitos debían ser considerados como parte del pasivo no exigible (capital), cerraron de golpe la separación entre pasivo circulante y capitales permanentes. La teoría de la gestión de la liquidez alcanzó su apoteosis en el mercado de eurodólares. Las grandes entidades financieras encontraron más cómodo proveerse de liquidez a través de sus sucursales de Londres. Ya no era necesario matar el oso para vender su piel.
La teoría de la licuefacción
Con tal inagotable variedad de oportunidades para comprar la liquidez necesaria con la que hacer frente a la, aparentemente, insaciable demanda de préstamos, los bancos se embriagaron con su propio éxito. Olvidaron que ellos también, como Absalón, que podían acabar colgados de sus propios cabellos.
La desenfrenada puja por los activos líquidos llevó los tipos de interés a alturas vertiginosas. Como consecuencia, los activos a largo plazo en las carteras bancarias fueron diezmados y se volvieron aún más ilíquidos de lo que en principio se temía. Hubo que llevar a pérdidas algunos préstamos –la postrera humillación para el banquero que creyó que, bajo las doctrinas del cash flow y de la gestión de la liquidez, los préstamos incobrables eran algo del pasado–.
Hoy, el sistema bancario en los Estados Unidos es crónicamente ilíquido. Como el drogadicto, sólo puede mantenerse en pie con dosis crecientes de liquidez proporcionadas por la Reserva Federal, y manteniendo, gracias al permiso del Gobierno, balances inflados (lo que equivale a la legalización del fraude).
Puesto que a los bancos se les permite sostener que sus activos valen mucho más de lo que podrían obtener de su liquidación, el problema a resolver es cómo fabricar nuevas reservas (reconstruir el encaje) a partir de sus malos activos. Pues bien, el banco cambiará bonos del Estado de su cartera por efectivo.
¿Pero por qué un impositor en su sano juicio pagaría al banco 1.000 dólares por un bono que podría obtener por 500 en el mercado abierto? Simplemente, el banco le dice al impositor que el mercado se equivoca, y que el valor del bono es realmente el valor facial de éste. Para probarlo, el banco promete pagar incluso más por el mismo bono la mañana siguiente. Así nació el REPO. De acuerdo con esto, la teoría de la licuefacción enseña que no hay malos activos, sólo malos banqueros. Un buen banquero, por definición, es el que convierte sus errores en fuentes de liquidez (cuantos más errores, mejor). Cuando hace Repos, el banco en realidad vende sus malos activos al cierre de la sesión comprometiéndose simultáneamente a recomprar al comienzo de la siguiente sesión. La teoría de la licuefacción es la historia de los tremendos apuros en los que los bancos se encuentran. Ya no son capaces de hacerse con nuevas reservas liquidando sus activos. Tienen que acudir al fraude legalizado.
De acuerdo con Aristóteles, es imposible que un objeto esté en dos sitios distintos al mismo tiempo. Lamentablemente, el oro está sujeto a las limitaciones descritas por Aristóteles. Es por esto por lo que los economistas convencionales tratan al oro con desdén. Suspiran por algo más sublime, más etéreo, más "creativo" y menos prosaico que el oro. Por consiguiente, el oro fue expulsado sin miramientos de su posición como reserva monetaria, y su lugar lo tomaron las "reservas sintéticas" las cuales ya no están sujetas a las limitaciones del mundo sublunar. Uno de estos dispositivos sintéticos es el Repo; otro el crédito para operar con valores. Son dineros dotados de la "imprescindible" propiedad de estar presente en dos o más sitios a la vez. Si el oro no se presta al juego de la contabilidad creativa, el banquero avispado y su ángel de la guarda, el economista convencional, no tienen por qué sentirse frustrados. La prestidigitación continuará con trucos más amenos.
La chistera de la que sacan las nuevas formas de liquidez parece inagotable.
La Escuela de Chicago rechaza la idea de liquidez. Los monetaristas menosprecian la idea de los préstamos autoliquidables como la base del crédito y, en lugar de control cualitativo, abogan por el control cuantitativo del crédito. Esta actitud refleja el daltonismo en relación con la liquidez y un esfuerzo consciente de negar cualquier diferencia entre préstamos a la especulación o la inversión y los préstamos a corto plazo autoliquidables, basados en bienes intensamente demandados por los consumidores.
Uno de los más grandes expertos en liquidez, Melchior Palyi, dijo en su obra póstuma El Crepúsculo del Oro (The Twilight of Gold).
Hay algo intelectualmente tentador en el intento de explicar los movimientos en los precios y en el nivel de actividad por los cambios en el volumen o el precio del dinero, o ambos. Tales explicaciones tienen el "atractivo" de una fórmula simple, aliviando al analista de la carga de estudiar la multiplicidad y complejidad de los fenómenos del mercado y sus interrelaciones; y también ofrecen un dispositivo "científico" para controlar los pulsos de la economía... La metodología subyacente en el enfoque monetarista, un préstamo de la Mecánica, supone procesos automáticos más que la, a veces impredecible, conducta humana.
La teoría de la liquidez, exceptuando las excrecencias del siglo XX, explica las cosas tal y como son, incluyendo lo impredecible de la acción humana.
La teoría de la liquidez de Menger
Un bien económico (o un activo financiero) es una entidad de dos dimensiones en el sentido de que puede caracterizarse (o clasificarse) según dos variables: valor y liquidez. De las dos, la segunda es menos conocida y más controvertida, si bien su comprensión es un requisito previo para una teoría consistente del dinero y del crédito.
La liquidez, como el valor, no es ante todo un número o una medida, sino un orden o clasificación. Igual que el valor existe sin necesidad de precios, en un sistema de trueque, puesto que dados dos objetos cualquiera, hay consenso en cuál de los dos es "más valioso"; igualmente la liquidez puede no ser mensurable, pero dados dos objetos cualquiera, siempre es posible decidir cuál de los dos es "más líquido".
Resumiendo mucho, un bien es más líquido que otro si puede ser comprado y revendido en grandes cantidades con menores pérdidas que el otro. Obviamente los bienes perecederos como el grano o las patatas son menos líquidos que las piedras o los metales preciosos. No importa lo ventajoso que sea el precio que paguemos por el grano o las patatas, probablemente no seamos capaces de revenderlos en grandes cantidades sin sufrir pérdidas, como podríamos hacer en el caso de las piedras y metales preciosos. Debe advertirse que, contrariamente a la creencia popular, la propiedad inmobiliaria (rústica o urbana) no es líquida: el margen (spread) entre el precio ofrecido y el precio pedido aumenta rápidamente según más tierras y casas salen a la venta en el mercado.
Este apunte nos muestra cómo medir la liquidez. El mercado cotiza, no uno, sino dos precios para cada bien, a saber, el menor precio ofrecido (al cual los especialistas market-makers están dispuestos a comprar) y el más alto precio pedido (al cual los market-makers están dispuestos a vender). La diferencia entre ambos recibe el nombre de margen (spread). Además, el precio pedido y el precio ofrecido se cotizan para una determinada cantidad; para una cantidad mayor el margen (spread) será mayor. Por tanto el margen (spread) es una función creciente de la cantidad para la que se cotiza. Sin embargo, el ritmo al que aumenta el margen no es uniforme para todos los bienes. Un bien se considera más líquido que otro si su margen aumenta más despacio que el de otro.
El significado del concepto de liquidez es obvio. No es posible comprender el atesoramiento, el almacenamiento, o la especulación alcista o bajista sin él. Sobre todo, ninguna teoría coherente del dinero puede construirse sin referirse a él. La revolución producida por la invención del dinero fue, de hecho, una evolución de la liquidez. La distinción entre comprar y vender, existía, también, durante los tiempos del trueque, mucho antes de la aparición del dinero. Vender significa, por definición, cambiar un bien menos líquido por otro bien más líquido –preferiblemente por el más líquido de todos–, si este existe. El hecho es que la aparición del máximo de liquidez coincide con la aparición del dinero. Finalmente, y lo más importante para los propósitos de este ensayo, es concepto de liquidez es clave en la teoría y la práctica bancaria, donde el problema es cómo manejar o invertir el dinero propiedad de otros sin incurrir en pérdidas.
Pasemos ahora a examinar la cuestión de la liquidez de los bonos (suponiendo, para simplificar, que su pago y servicio están garantizados). Los bonos que vencen en menos de un año son líquidos. De hecho, pueden ser utilizados como dinero para determinados tipos de transacciones (por ejemplo para pagos a cuenta o como pago de bienes que serán entregados en el futuro). Por contra, las obligaciones con vencimiento a 10 años son ilíquidas porque un pequeño cambio en el tipo de interés supondrá un gran cambio (en sentido inverso) en el valor de la obligación, lo que supone un amplio margen (spread). De hecho, cuanto más lejano sea el vencimiento, más amplio es el margen y menos líquido será el título (siendo iguales el resto de características). Está claro que los préstamos bancarios, las hipotecas y otros activos de renta fija son equivalentes económicamente a los bonos, y obedecerán las mismas leyes en lo que se refiere a su liquidez.
Ahora estamos preparados para comparar la calidad del crédito extendido por un banco con la del extendido por otro. Examinamos el balance de situación de cada banco y calculamos la ratio de activos contra pasivos ambos con vencimiento inferior a 91 días. Si la ratio es igual o mayor que uno, entonces el banco es líquido; en otro caso el banco es ilíquido y la ratio menor corresponderá al banco menos líquido. Si el balance de ambos bancos tiene el mismo ratio, pasamos a calcular y comparar la ratio de activos contra pasivos con vencimiento superior a 91 días e inferior a un año, a continuación la ratio activos contra pasivos con vencimiento entre un año y cinco años, etc. El primer ratio que sea inferior (para el mismo vencimiento) indicará qué banco es menos líquido. (Si los activos del banco no están exentos del riesgo de impago, será necesario realizar ajustes, extendiendo el vencimiento de los activos dudosos, hasta el infinito si fuera necesario. Además, debe confirmarse que todos los créditos a corto plazo del banco pueden de hecho ser liquidados al vencimiento; si no, deberán realizarse los correspondientes ajustes).
Esta definición de liquidez o, lo que puede considerarse lo mismo, de la calidad del crédito bancario no es ninguna abstracción. Es muy real. Si las deudas del banco vencen antes que sus activos, sólo podrán ser pagadas mediante la monetización de deuda. Incluso si el banco canjea sus activos de lejano vencimiento por el efectivo de otro banco, como sugiere que debe hacerse la teoría de la "negociabilidad-redescontabilidad" (shiftability), el problema no se resuelve. En este caso el banco A simplemente compra un alivio temporal para las consecuencias de su creciente iliquidez, a expensas del banco B que ahora es más ilíquido como consecuencia del canje. Pero la iliquidez del sistema bancario total, que es lo que importa en el análisis final, no puede curarse dispersando los activos a largo plazo.
Peor aún, si el tipo de interés sube, como de hecho tiene que ocurrir como consecuencia de la carrera por la liquidez, entonces el capital de los bancos ilíquidos se contraerá. De hecho, cuanto más ilíquido sea el banco mayor será la contracción. La verdad de esta aseveración se sigue de la ley matemática llamada ecuación del bono, que establece una relación rígida entre el precio del bono y el tipo de interés para cada clase de vencimiento. La relación es inversa, es decir, cuanto más alto es el tipo de interés, menor es el precio del bono, y viceversa. Además, dada una determinada subida en el tipo de interés, las pérdidas en el valor de los bonos no serán uniformes para todos los vencimientos. De hecho, las pérdidas serán mucho mayores para los vencimientos largos que para los cortos.
Por tanto, se sigue de la ecuación del bono que, en el caso de subidas en los tipos de interés, en el balance de un banco ilíquido (con un pasivo exigible con un vencimiento más cercano que el periodo de maduración de sus activos) aparecerán pérdidas de capital. A pesar de que la subida de tipos de interés producirá una caída tanto en el valor de las deudas como de los activos, la caída será mayor en la parte del activo debido al vencimiento relativamente más largo de los activos. Las deficiencias del capital resultante nunca podrán compensarse con una caída en los tipos de interés. Esto es especialmente cierto si el sistema bancario en su globalidad es ilíquido. Al tratar los bancos de hacer frente a sus deudas vencidas mediante la venta de activos (con vencimiento a largo), el precio de los bonos caerá y el tipo de interés subirá.
Hasta aquí coincide el análisis de la iliquidez bancaria tanto para un sistema de patrón oro como de papel moneda inconvertible. La diferencia aparece en la fase de desencadenamiento de la crisis que produce la iliquidez bancaria crónica.
Iliquidez bancaria en el régimen de patrón oro
Si todos los bancos de un país bajo el régimen de patrón oro son ilíquidos, entonces se producirá una deflación en ese país. Los depositantes que sepan leer y analizar balances retirarán sus depósitos de los bancos y atesorarán oro. Los bancos pierden reservas de oro, es decir, sus activos más líquidos, situándose así en una posición aun más ilíquida. Intentarán, por supuesto, proteger su solvencia liquidando inversiones y no renovando préstamos. Sin embargo, dado que todos los bancos y sus clientes simultáneamente están en una carrera por la liquidez, la liquidación forzosa de los activos hace que el valor de éstos caiga aun más, agravando así una situación ya mala de por sí. Los prestatarios de los bancos tienen problemas al serles exigido el pago de sus deudas o no serles renovados sus créditos, y algunos de ellos pueden quebrar. En este proceso el capital del banco sufre por dos lados: unos activos desaparecen al resultar incobrables y el valor del resto cae como consecuencia de la subida de los tipos de interés.
Por tanto la iliquidez bancaria generalizada no es una situación que se autocorrija sino que se agrava en el régimen de patrón oro, produciéndose un círculo vicioso: la iliquidez motiva retiradas de depósitos, haciendo a los bancos aun más ilíquidos, causando más retiradas, etc. El proceso termina con una gigantesca liquidación de todo el crédito malo, que continúa hasta que la mayoría de los bancos (supervivientes) vuelven a ser líquidos otra vez.
Salvo que los bancos tengan prohibido tomar prestado a corto plazo y prestar o invertir a largo, el proceso mediante el cual el sistema bancario se queda atrapado en la ciénaga de la iliquidez vuelve a iniciarse de nuevo. Esto da lugar a la aparición del fenómeno del ciclo económico, con sus fases de auge y depresión. El auge coincide con el periodo en que los bancos toman prestado a corto y prestan a largo, mientras que la depresión coincide con la fase en que tanto los bancos como sus clientes rehacen su liquidez. Como cada pecado lleva en sí su penitencia, algunas personas y empresas inocentes pueden verse atrapadas en la liquidación; empresas solventes pueden hundirse por la quiebra de sus clientes y personas con buena cualificación y disposición ser despedidas.
El análisis precedente muestra claramente que la causa de la deflación y el motor del ciclo económico no es el patrón oro en sí, sino la iliquidez de los bancos o su causa raíz: la pasión por endeudarse a corto y prestar a largo. A pesar de este hecho, históricamente la moneda de oro ha sido la cabeza de turco de la deflación y el patrón oro el chivo expiatorio al que atribuir la génesis del ciclo económico. Estas teorías no resisten un análisis científico y reflejan sólo la confusión en la mente de sus autores.
El patrón oro no adulterado, que no permite a los bancos acumular activos ilíquidos (les impide endeudarse a corto y prestar a largo), estaría libre de deflación y no sujeto ya a la maldición del ciclo económico.
Iliquidez bancaria bajo el régimen de moneda inconvertible
Ha habido en la historia muchos y notables experimentos diseñados para evitar el colapso de bancos ilíquidos recurriendo a la moneda inconvertible. El más grandioso de todos es precisamente el que ahora está en funcionamiento, inundando por primera vez el mundo entero de papel. Sin embargo, la suspensión de la convertibilidad con el oro no suspende ni puede suspender la validez de las leyes económicas que gobiernan la liquidez. Eliminar (descartar) el oro del sistema monetario equivale no más que a llevarse el termómetro de la cama del enfermo, dejando así a la enfermera a oscuras acerca del estado del paciente. ¿Quién sabe? Quizá el paciente se reponga antes si, cándidamente, ignora su condición febril.
Si todos los bancos de un país con moneda inconvertible son ilíquidos, entonces ese país sufrirá una inflación progresiva que culminará, necesariamente, en una hiperinflación. Analicemos el proceso:
En primer lugar, la retirada de depósitos y el atesoramiento de oro no juegan el mismo papel que en el patrón oro. Incluso la fuga de capitales puede resultar ineficaz, porque las mermadas reservas de los bancos se reponen con nuevas reservas creadas ad hoc por el Banco central. Ciertamente, el Banco central tiene reservas para que éstas puedan hacer frente a sus deudas con vencimientos más próximos que los de sus activos. Si el Banco central vacilara en hacerlo, podría provocar un pánico que comprometería la estructura financiera del país.
En estas circunstancias el incremento de la oferta monetaria, como quiera que se defina, no es la causa sino un efecto, o un síntoma de inflación. La causa primera de la inflación, según queda expuesto aquí, es la práctica bancaria universal de endeudarse a corto y prestar a largo.
Para entender completamente el proceso inflacionario debemos darnos cuenta de que la iliquidez bancaria generalizada no se autocorrige sino que tiende a agravarse, no menos con moneda inconvertible que con patrón oro. Aquí tenemos otro círculo vicioso, aunque las retiradas de depósitos, el atesoramiento de oro y la fuga de capitales deben quedar fuera del análisis, puesto que pueden no tomar parte en el proceso. En vez de esto, el círculo vicioso consiste en el éxodo creciente y masivo de los tenedores de bonos desde los vencimientos largos a los vencimientos cortos.
Una moneda inconvertible está forzosamente basada en deuda, particularmente, la deuda del Estado. De esta forma, la calidad de la moneda (esto es, la calidad del crédito otorgado por el Banco central) se puede identificar con la calidad del crédito del Estado. Lo que, a su vez, es un sinónimo de la capacidad del Tesoro para consolidar la deuda del Estado (endeudarse a largo). Por lo tanto, la medida de la solvencia del Estado es la estructura de vencimientos de su deuda viva. Vencimientos medios progresivamente más largo indican una alta y creciente calificación crediticia. Y al contrario, vencimientos medios progresivamente más cortos significan una baja y decreciente calificación crediticia.
Si las deudas del banco vencen antes que sus créditos y tales deudas no son inmediatamente monetizadas, entonces los bancos tienen que recurrir forzosamente a la liquidación de sus activos en los mercados financieros. Sin embargo, el público sólo adquirirá dichos activos con un descuento en el precio. O lo que es lo mismo, el tipo de interés debe subir como consecuencia de la liquidación forzada de los activos bancarios. El Tesoro tendrá que financiar su nueva deuda y refinanciar la antigua a un tipo de interés más alto, infligiendo así pérdidas a los tenedores de las emisiones anteriores. Dichas pérdidas, imprevistas o no, harán que muchos tenedores de obligaciones se agolpen en los vencimientos cortos, donde el riesgo de ser masacrados es más pequeño. De este modo, el vencimiento medio de la deuda, incluida la del Estado, disminuye. Esta es una indicación de que el crédito del Estado (último garante de las reservas bancarias bajo el régimen de moneda inconvertible) se deteriora.
No hay salvación para el Tesoro en pagar un cupón más elevado en sus nuevas emisiones de obligaciones. Cada incremento en el pasado ha diezmado el valor de emisiones más antiguas en el mercado secundario, infligiendo severas pérdidas a las obligacionistas que confiaron en el crédito del Estado en tiempos más felices. Los obligacionistas no pondrán la otra mejilla. Evitarán pérdidas huyendo hacia los vencimientos más cortos en los cuales, según ellos esperan, estarán en el futuro mejor protegidos contra las pérdidas en el caso de nuevas subidas en el tipo de interés. Pero los inversores se quedan pronto sin esta salida, a medida que las deudas a corto van venciendo. Se ven literalmente empujados hacia el oro por la política de altos tipos de interés. Por lo tanto, los tipos de interés crecientes no curan el moribundo mercado de deuda a largo, sino que, más bien, lo entierran.
En resumen, si las deudas bancarias vencen antes que sus créditos, sólo se puede hacer frente a éstas monetizándolas y emitiendo deuda a corto a cambio de deuda a largo. En otras palabras, el sistema bancario, liderado por el Banco central, se ve forzado a financiar el éxodo de los ahorradores desde la deuda a largo a las deudas a corto. El sistema bancario tiene que absorber más deuda a largo a cambio de créditos a corto. Esto significa que el sistema bancario continua, a ritmo acelerado, practicando el "arte" de endeudarse a corto y prestar a largo. Los bancos se vuelven cada vez más ilíquidos, reforzándose así el círculo vicioso.
Lo que hemos dicho acerca de la sangría del capital de los bancos como resultado de la creciente iliquidez bajo un patrón oro será, por razones aun más poderosas, válido en un sistema de moneda inconvertible.
El Banco central está indefenso. Cualquier vacilación por su parte en facilitar las reservas necesarias para hacer frente a los vencimientos de los bancos simplemente destruiría el crédito del Estado. Ciertamente, tal vacilación amenazaría al mercado con una inminente y enorme subida en los tipos de interés. El Banco central desvelaría la profundidad de la sima en la que el valor de la deuda se hundiría. Los obligacionistas particulares, ansiosos por evitar mayores pérdidas, malbaratarían sus títulos. Incluso si quisieran retenerlos para el largo plazo, un descenso inminente en el precio los convertiría en vendedores. Cuando todos los obligacionistas vendan, no habrá compradores y el crédito del Estado sufrirá un daño irreparable. Como no se puede permitir que eso suceda, el Banco central tomará todas las obligaciones de las que el descontento público quiera deshacerse. De grado o por fuerza, el Banco central continúa endeudándose a corto (con el público) y prestando a largo (al Estado) cada vez en mayor escala.
El círculo vicioso, sin embargo, no puede continuar indefinidamente, puesto que el vencimiento medio de la deuda no puede ser negativo. El desenlace llega cuando el vencimiento medio se acerca peligrosamente a un año. En ese punto, la defunción de la moneda es un hecho consumado. No habrá más compradores de obligaciones fuera del sector financiero. Este hecho se identificará por una irreversible huida hacia el oro y otros activos tangibles. Puesto que un colapso crediticio ocurrirá al mismo tiempo, puede producirse una confusión semántica acerca de si el colapso es una deflación o una hiperinflación. Pero no hay necesidad de polémicas semánticas. Está claro que el colapso crediticio inducirá al desesperado Banco central a monetizar la deuda pública a una escala jamás vista. A esto seguirá una explosión en el precio del oro en dólares, referencia para el comercio internacional de mercancías. Desde este punto de vista, deflación e hiperinflación son sólo las dos caras de la misma moneda, esto es, la autodestrucción del sistema monetario y de pagos internacional, cuya primera etapa es la incapacidad del Tesoro (norteamericano) para atraer auténtico ahorro. El modo más simple de diagnosticar la fase terminal de la enfermedad es por medio del decrecimiento progresivo de la estructura de vencimientos de la deuda pública.
La Torre de Babel crediticia
Bajo el régimen de moneda inconvertible, la iliquidez del sistema bancario ha creado una desenfrenada Torre de Babel crediticia que ya no es posible liquidar por medios ordinarios. Pase lo que pase continuará creciendo. Crecerá, desde luego, si los tipos de interés bajan; pero también crecerá si éstos suben. El anterior es un nuevo aspecto llamado "efecto Ponzi" por el profesor H. P. Minsky y consiste en lo siguiente. Los bancos, poco deseosos de llevar a pérdidas sus préstamos incobrables (ya que ello volatilizaría completamente su capital y más que su capital), convencen a sus deudores, mediante alguna que otra presión si es necesario, de que se endeuden más para poder pagar los cada vez más altos intereses. Pero los tipos de interés más altos exacerban el problema: los malos créditos se van apilando uno sobre otro.
El aspecto más inquietante de la Torre de Babel crediticia es que crece más rápido que el Producto Nacional Bruto. Antes de 1960, producir un nuevo dólar de PNB comprometía menos de un dólar de deuda adicional. En los años 60, como media, comprometía dos dólares; en los setenta, tres dólares; y en lo que llevamos de los 80, un dólar adicional de PNB compromete ya cuatro dólares.
Debería estar claro que esta tendencia no puede continuar indefinidamente. La deuda adicional no tiene justificación económica en ningún caso. No produce los rendimientos necesarios para amortizarla. No produce la renta necesaria para el pago de sus intereses, no hablemos ya de producir renta consumible. Más tarde o más temprano, la fantástica Torre de Babel engendrada por la iliquidez crónica del sistema bancario tendrá que derrumbarse sobre la complacencia y la apatía dominantes.
Hay una forma, sólo una, de evitar el inminente desastre: detener el explosivo crecimiento de esta Torre de Babel de una vez bajando el tipo de interés al dos o el tres por ciento anual, donde éste tendría de nuevo relación con la productividad marginal del capital en este país. Entonces, los intereses de la deuda podrían pagarse sin recurrir a la "máquina de hacer billetes".
Hay una forma, sólo una, de bajar el tipo de interés al dos o el tres por ciento de la noche a la mañana: hacer el dólar convertible en oro a un cambio fijado por estatuto. La reforma monetaria debe, desde luego, acompañarse de una operación de reembolso, por la cual la deuda viva se cambiará por deuda denominada en oro y con cupones pagaderos en oro a un tipo de interés más bajo. (Sin mencionar las reformas políticas necesarias para limitar la propensión a gastar de los políticos, la cual no podría avenirse con un régimen de moneda convertible.)
Esta observación se justifica por el hecho de que el oro es el activo más líquido dentro del panorama que se ofrece a un hombre del siglo XX. Décadas de difamación del oro no pueden cambiar este hecho. Que tiene que existir el activo más líquido se deduce del hecho de que la liquidez de un activo siempre puede compararse con la de otro. Entonces surge un activo que es más líquido que cualquier otro. Este activo es el oro, porque su utilidad marginal decrece más lentamente que la de cualquier otro activo, como demuestra la enorme cantidad de oro existente comparada con la pequeña producción anual de este metal. Quienes nieguen que el oro tiene esta propiedad única cargan con la tarea de encontrar el activo más líquido existente. El hecho es que si la ratio entre existencias y producción de cobre (el cual es normalmente una fracción) fuera tan alto como el del oro (el cual está normalmente cerca de 100), entonces el cobre sería un bien libre tanto como el agua, y los productores de cobre se arruinarían. En este sentido, el oro no es escaso en absoluto. En realidad, el oro es el bien más abundante que se conoce y produce. La abundancia del oro junto con su incesante demanda es la garantía para cada poseedor de este metal de que es el puerto más seguro para sus ahorros en tiempos de tormentas monetarias.
La maliciosa campaña contra el oro, y contra el concepto de liquidez, es una característica de nuestros tiempos y de la ideología colectivista que manifiesta la llamada "macroeconomía". Pero aquellos que quieran entender qué es lo hace moverse al mercado –y al oro– deben recurrir a la "microeconomía", a la idea de liquidez y a su contraria, la iliquidez.

lunes 8 de junio de 2009

"El inversor Soros" y los Chinos

El inversor Soros ha vaticinado hoy en Shanghai......

…..Que China será el primer país en salir de la crisis mundial

Es que aquí en Europa no nos enteramos. Resulta que el modelo a seguir es el "TXINO". Es más, deberíamos escapar raudos del Euro. La nueva moneda sería la YUANSETA. Por supuesto, inmediatamente, devaluamos un 50% o más; nacionalizamos unos cuantos sectores, modificamos un pelín la legislación laboral impidiendo reivindicaciones subversivas, limitando salarios y beneficios y empezamos a exportar como descosidos, jabugo, pintxos de tortilla, y programas de videojuegos. Los dólares y euros obtenidos con tales exportaciones serían obligatoria e inmediatamente canjeados por YUANSETAS recién salidas de las máquinas de imprimir de nuestro recién creado Banco Central, ya que se establecería la prohibición total - bajo pena de esterilización - de utilización de dólares o euros para el intercambio interno. ¿Que hacer con ese montón de divisas, que al poco tiempo almacenaría nuestro gobierno?, pues.... NADA de comprar en el exterior maquinaria o tecnología para aumentar el nivel de vida de la población, nada de sanidad pública universal, nada de inversión en educación, ni infraestructuras, ni ADSL en el quinto pino, ni liberalización del comercio, ni hospitales, residencias, universidades y guarderías. De todo eso nada de nada; no vaya a ser que se produzca una igualación de salarios con occidente y regresemos otra vez a andadas similares a los tiempos de Tiananmen. NI HABLAR. El tipo de cambio de la Yuanseta, naturalmente, sería: FIJO, A LA BAJA Y POR DECRETO. Y con esas enormes cantidades de divisas, se comprarían toneladas de deuda pública extranjera en dólares y euros a esos "extraños países, cuyos intelectuales califican de capitalistas salvajes a sus propios gobiernos, y sin embargo, éstos, además de gastar el 40% de su PIB, monopolizan la moneda y se vuelven medio-turutas con la máquina virtual de imprimir billetes, letras y bonos". Si acaso, con una pequeña parte de tales divisas, se permitiría la importación de determinadas tecnologías a determinados paises, como por ejemplo, coches y motociclos con más de 40 años (ensamblados con esparadrapo muy resistente) de empresas tales como "AUTOMOCIONES FIDEL Y HNOS. S.L.".… continuará….
En fin... no se si EL GURÚ-INVERSOR SOROS visualiza este modelo económico fascista del gobierno comunista chino, como el mejor preparado para salir de la crisis mundial. ¡Ah claro!, tal vez, el vaticinio es referente solo a los miembros del partido y sus miles de parásitos y no al resto de la población. Entonces, tal vez Soros tenga razón, así que pues, "al loro" los paises que compiten con los productos chinos, osease, los nuestros.....

domingo 7 de junio de 2009

El BCE mantiene los tipos de interés en el 1 por ciento

El BCE mantiene los tipos de interés en el 1 por ciento


El BCE mantiene el precio de las lechugas en 0,75€
El BCE mantiene el precio del corte de pelo en 10€
El BCE mantiene el precio de la hora de trabajo del esquilador de ovejas en 9€
El BCE mantiene el caché de grupos de rock en lenguas minoritarias en 6000€
El BCE mantiene el precio de los servicios sexuales en grandes poblaciones en 30€
Absurdo ¿no?
Bien… pues, aún es peor. ¿Surgirá algún día algún político honrado, entre la basura inmunda actual, que explique a la gente que el tipo de interés es un precio, y que no es un precio cualquiera; que es el precio del bien que sirve para intercambiar el resto de bienes y servicios; y que la última vez que un grupo de políticos y sus burócratas intentaron dirigir y planificar en tiempo real y a su buen juicio los intercambios entre las personas, resultó ser un fracaso total, generador de desigualdad, despilfarro, escasez, miseria y guerras?.

miércoles 3 de junio de 2009

Ladies and Gentlemen: el "Juicio Final" será hoy a las dos de la tarde. Milezker denagatik.

"Tengo la impresión que si el gobierno hace una nota de prensa anunciando el Juicio Final para las 14 horas, la gente seguiría con sus vidas como si nada".

Quizás interpreto esta frase de Marc de ayer, en sentido contrario al suyo, pero lo cierto es que en mi opinión, da en el clavo, porque describe el hastío de la sabia ciudadanía y la prudencia y sentido común de sus conductas "económicas y no económicas", ante la sarta de palabrería barata que vomitan por sus hendiduras faciales gobernantes, sindicalistas y políticos en general, y describe también la resignación, mejor dicho, la camaleónica adaptación ciudadana ante el marasmo contradictorio de "legislación intervencionista aquí te pillo aquí te mato", que viene a corregir anteriores "intervenciones a salto de mata" y así sucesivamente.
Si nos obligan a sumergirnos nos sumergiremos. Ya hay mucha gente sumergida.Cuando salgamos del fango, ellos dirán que ha sido gracias a sus gloriosas intervenciones. Amén, que siiiiii....el juicio final hoy a las 14 horas..

Disparates jurídicos

Los lobbys (los grupos de presión) , para defender sus intereses económicos, consiguen del Legislador, la modificación de normas penales que a la vista de su aplicación constituyen en realidad, insólitos disparates jurídicos. Copio y pego:

1. SUPUESTO

a) PEPE se descarga una canción de Internet.

b) PEPE decide que prefiere el disco original y va a El Corte Inglés a hurtarlo. Una vez allí, y para no dar dos viajes, opta por llevarse toda una discografía. La suma de lo hurtado no supera los 400 euros.

ACLARACIÓN: La descarga de la canción sería un delito con pena de 6 meses a dos años. El hurto de la discografía en El Corte Inglés ni siquiera sería un delito, sino una simple falta (art. 623.1 del Código Penal).

2. SUPUESTO

a) CARMEN se descarga una canción de Internet.

b) CARMEN va a hurtar a El Corte Inglés y, como se la va la mano, se lleva cincuenta compactos, por valor global de 1.000 euros.

ACLARACIÓN:Seguiría siendo más grave la descarga de Internet. El hurto sería un delito, porque supera los 400 euros, pero sería de menor pena que la descarga (art. 234 del Código Penal).

3. SUPUESTO

a) JOAQUÍN , en el pleno uso de sus facultades mentales, se descarga una canción de Malena Gracia.

b) JOAQUIN en un descuido de Malena Gracia, se lleva su coche y lo devuelve 40 horas después.

ACLARACIÓN: Sería mas grave la descarga. El hurto de uso de vehículo tiene menos pena, a tenor del articulo 244.1 del Código Penal.

4. SUPUESTO

a) Ocho personas se intercambian copias de su música favorita.

b) Ocho personas participan en una riña tumultuosa utilizando medios o instrumentos que pueden poner en peligro sus vidas o su integridad física.

ACLARACIÓN: Es menos grave participar en una pelea que participar en el intercambio de compactos. Participar en una riña tumultuosa tiene una pena de tres meses a un año (art. 154 del Código Penal)y el intercambio tendría una pena de 6 meses a 2 años (art. 270 del Código Penal). Si algún día te ves obligado a elegir entre participar en un intercambio de copias de CDs o participar en una pelea masiva, escoge siempre la segunda opción, que es obviamente menos reprobable.

5. SUPUESTO

a) JUAN copia la última película de su director favorito de un DVD que le presta su secretaria Susana.

b) JUAN,aprovechando su superioridad jerárquica en el trabajo, acosa sexualmente a su secretaria Susana.

ACLARACIÓN: El acoso sexual tendría menos pena según el artículo 184.2 del Código Penal.

6. SUPUESTO

a) MÓNICA Y CRISTINA van a un colegio y distribuyen entre los alumnos de preescolar copias de películas educativas de dibujos animados protegidas por copyright y sin autorización de los autores.

b) MÓNICA Y CRISTINA van a un colegio y distribuyen entre los alumnos de preescolar películas pornográficas protagonizadas y creadas por la pareja.

ACLARACIÓN: La acción menos grave es la de distribuir material pornográfico a menores según el articulo 186 del Código Penal.. La distribución de copias de material con copyright sería un delito al existir un lucro consistente en el ahorro conseguido por eludir el pago de los originales cuyas copias han sido objeto de distribución.

7. SUPUESTO

a) NACHO, que es un bromista, le copia a su amigo el último disco de Andy y Lucas, diciéndole que es el 'Kill'em All' de Metallica.

b) NACHO, que es un bromista, deja una jeringuilla infectada de SIDA en un parque público.
ACLARACIÓN: La segunda broma sería menos grave, a tenor del artículo 630 del Código Penal

8. SUPUESTO

a) ANTONIO fotocopia una página de un libro.

b) ANTONIO le da un par de puñetazos a su amigo por recomendarle ir a ver la película ' La Jungla 4.0'.

ACLARACIÓN: La acción más grave desde un punto de vista penal sería la 'a', puesto que la reproducción, incluso parcial, seria un delito con pena de 6 meses a dos años de prisión y multa de 12 a 24 meses. Los puñetazos, si no precisaron una asistencia médica o quirúrgica, serían tan solo una falta en virtud de lo dispuesto en el artículo 617 en relación con el 147 del Código Penal.

viernes 29 de mayo de 2009

Más majaderías

Los males de la sociedad no son ni incurables ni siquiera difíciles de curar cuando se han diagnosticado científicamente. La sociedad existente "es sólo un sistema artificial susceptible de casi infinitos reajustes y modificaciones. Más aun, prácticamente puede ser demolido y substituido de acuerdo a la voluntad del Hombre"

Bernard Shaw