Bryan Caplan, en su libro El Mito del Votante Racional, dice que los ciudadanos votan sistemáticamente por partidos y programas que no son necesariamente de su interés económico a largo plazo, tomando así decisiones irracionales. Suele ser habitual reclamar freir a impuestos a los ricos para repartir a los pobres o que se apliquen aranceles a los artículos extranjeros para proteger la industria nacional, pero lo primero reducirá la inversión y lo segundo elevará los precios además de reducir la cantidad total de bienes y servicios.