El profesor Jesús Huerta de Soto defiende con rigor la imposibilidad teórica del socialismo, entendido como cualquier agresión institucional sistemática contra la función empresarial —todo intervencionismo que coarte la libre iniciativa y la coordinación voluntaria—. El problema central es el cálculo económico: sin precios de mercado surgidos de interacciones libres, resulta imposible coordinar la información subjetiva, dispersa, tácita y dinámica que generan millones de personas. Esta carencia provoca desajustes masivos, ineficiencias crónicas y, en última instancia, el colapso del sistema.
Respecto a la
inteligencia artificial, Huerta de Soto la considera una herramienta potentísima
pero limitada: procesa datos y patrones existentes con gran eficiencia, pero no
replica la creatividad genuina de la inteligencia humana —esa chispa
emprendedora inexplicable incluso para quien la posee, capaz de generar
información nueva en contextos de incertidumbre radical*—. La IA no resuelve la
"deficiencia informativa" del socialismo, pues depende de inputs
humanos libres y no sustituye el descubrimiento dinámico del mercado. En
sistemas coercitivos agrava sus contradicciones (acelerando el fracaso al
multiplicar variables sin coordinación real); en entornos libres, actúa como
"trampolín" para la innovación, potenciando la eficiencia y
exponiendo los fallos del intervencionismo.
Un ejemplo actual y
emotivo de esta dinámica es "Sangre Maldita" (generado por IA y
lanzado en noviembre de 2025), una simulación ficticia que ha viralizado entre
la diáspora cubana. Creada con herramientas como Suno (para la música) e IA
para las imágenes del "cantante" (sobre fondo real de La Habana), recrea
una audición estilo Got Talent donde Alejandro, personaje inventado como nieto
bastardo de Raúl Castro en Cuba 2025, sube al escenario para rechazar su
herencia y denunciar las devastaciones del socialismo.
La narrativa gira en
torno a la "sangre maldita" que lleva en las venas: herencia no
elegida de la dinastía Castro, a la que acusa de arruinar el país con
corrupción, opresión y un socialismo disfrazado de "teatro para
turismo". Contrasta la élite con mansiones en España, cuentas en Suiza y
lujos, frente al pueblo en colas por pan, hambre, miedo y mentiras cotidianas.
Narra su origen en una "noche de borrachera en Cayo Santa María",
renuncia al "imperio" Castro, declara que su alma pertenece al pueblo
cubano, invoca "Patria y Vida" y profetiza el fin del régimen:
"sin Castro, sin miedo, sin dictadura feroz". En desafío directo:
"Si me estás escuchando, tu nieto bastardo te desafía. No soy tu heredero,
soy tu enemigo".
El mensaje es una
condena absoluta al socialismo como sistema que genera desigualdad extrema, pobreza
sistémica y supresión de la libertad.
Aunque ficticio, ilustra
vívidamente las consecuencias que Huerta de Soto describe: al eliminar la
propiedad privada y la función empresarial libre, el socialismo provoca
descoordinación masiva, corrupción endémica y ruina nacional —exactamente lo
que Alejandro denuncia como la destrucción de Cuba.
La ironía es reveladora:
esta pieza cruda, personal y viral solo pudo surgir en un contexto de libertad
expresiva, donde creadores anónimos usan la IA para amplificar voces disidentes
contra el estatismo. Un videoclip así —desgarrador, desafiante y anti-régimen—
jamás se habría creado desde un planificador central. En un sistema socialista
real, la IA serviría a la propaganda oficial o a la censura, no a la denuncia
popular. Lejos de planificar economías o culturas, la tecnología solo florece
cuando se nutre de la acción humana libre, reforzando la tesis de Huerta de
Soto: solo la libertad permite el descubrimiento genuino, la coordinación
eficiente y —incluso— la creación artística que expone las mentiras del poder.
"Sangre Maldita" no es solo una canción ficticia; es un recordatorio
viral de que el socialismo fracasa porque mata precisamente lo que la IA nunca
podrá reemplazar: la creatividad humana en libertad.
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*PD: HdS, al contrastar
la inteligencia humana con la inteligencia artificial (como en su prólogo al
libro Inteligencia artificial versus inteligencia humana de Bruno Di Grigoli y
en entrevistas o charlas recientes sobre IA y socialismo), afirma que la
inteligencia humana (o más precisamente, la creatividad empresarial inherente a
la acción humana) no es capaz de dar cuenta de sí misma (o expresiones
similares como "inexplicable incluso para sí misma" o "no
articulable completamente").
Huerta de Soto afirma
que la creatividad humana (esa capacidad típica del ser humano para descubrir
oportunidades de ganancia, crear nuevos fines y medios, innovar en entornos
inciertos y generar información nueva) es un proceso esencialmente intuitivo,
subjetivo y en gran medida semiinconsciente.
El empresario (todo
actor humano en su dimensión creativa) actúa guiado por una "alerta"
o "golpe de lucidez" que surge de forma espontánea: de repente
"se da cuenta" de algo que antes no existía explícitamente en su
mente. Este momento de insight o descubrimiento no es el resultado de un
razonamiento lógico paso a paso que pueda explicarse exhaustivamente después.
Por eso, el propio
creador no puede dar cuenta plena (explicar racionalmente, articular
verbalmente o hacer explícito de forma completa) de cómo llegó exactamente a
esa idea innovadora o a esa oportunidad.
No es que no sepa lo que
hace (sabe que actúa y por qué lo hace en términos generales), pero el proceso
subyacente —la chispa creativa— permanece en gran parte tácito, inexplicable o
inarticulable. Es como cuando un artista dice "no sé cómo se me ocurrió
esa melodía" o un inventor admite "simplemente lo vi claro de golpe,
no puedo explicarlo del todo".
Esta característica es
clave en su crítica al socialismo y a la IA:
El socialismo falla porque intenta centralizar y planificar
conscientemente algo que solo surge de procesos creativos dispersos e
inexplicables en las mentes individuales.
La IA, por avanzada que
sea, solo procesa y recombina datos y patrones existentes (lo que ya ha sido
articulado o registrado). No tiene esa capacidad de "golpe de lucidez
inexplicable" ni genera información verdaderamente nueva en contextos de
incertidumbre radical sin un input humano previo. La IA puede simular
creatividad, pero no la origina de forma autónoma y subjetiva como el ser
humano.
En resumen: Huerta de
Soto usa esta idea para resaltar la superioridad ontológica de la inteligencia
humana sobre cualquier máquina o planificador central. La creatividad no es un
algoritmo replicable ni un proceso totalmente consciente y explicable; es un
misterio dinámico de la acción humana que solo florece en libertad, y que
ninguna inteligencia artificial (ni ningún burócrata socialista) puede replicar
ni suplantar por completo. Es una de las razones por las que insiste en que la
IA no resuelve el problema del cálculo económico socialista: no puede "dar
cuenta" ni generar lo que solo surge de la mente humana en su dimensión
más profunda e inexplicable.
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Por Josu AB, 8 de Febrero de 2026
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