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domingo, 9 de febrero de 2020

"Socialism is cool". Viajamos a La Habana para comprobarlo (TPUSA).


Alberto Garzón, comunista y “Ministro de Consumo” del Gobierno de Sánchez, elogiaba en twitter el sistema económico socialista cubano, (donde, recordemos, el salario medio mensual son 28 $; por debajo del nivel de pobreza extrema – 2$/día - y donde - ver vídeo 1- el consumidor tiene que hacer 6 horas de cola para conseguir un puñado de arroz). 


Cuba - Febrero 2020 - 6 horas de cola para conseguir arroz

martes, 28 de enero de 2020

El tren de la muerte de Stalin (por Fernando Diaz Villanueva - 2/2)



El ferrocarril a ninguna parte

(Por Fernando Diaz Villanueva. Extracto de Historia Criminal del Comunismo)

Tras la inesperada y aplastante victoria soviética en la guerra mundial, Stalin salió refortalecido y con un extra de crédito internacional en la cartera. El mundo entero le aclamaba y dentro del campo socialista su adoración adquirió tintes casi místicos. Incluso los capitalistas caían rendidos ante su genio y valentía que, combinados con el heroísmo del pueblo soviético, habían obrado el milagro de parar los pies a Hitler. 

Las imágenes de los soldados del Ejército Rojo izando la bandera roja sobre las humeantes ruinas del Reichstag eran todo un símbolo. Con gestas de ese calibre el comunismo se terminaría imponiendo en todo el planeta. Era algo inevitable. Más tarde o más temprano el ejemplo ruso alumbraría a todas las naciones del orbe. Stalin, conocido como el “padrecito” por los socialistas del mundo, marcaba la senda a seguir. Los partidos comunistas, más crecidos que nunca antes, harían el resto.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Ecologismo Progre: "El desierto soviético del mar de Aral" (por Fernando Diaz Villanueva - 1/2)






El desierto soviético del mar de Aral

A mediados del siglo XIX los soldados rusos llegaron a las costas del mar de Aral, en las resecas estepas del corazón de Eurasia. Era una tierra salvaje, casi virgen, patria de los jinetes nómadas que un día habían dominado el mundo. Los zares incorporaron a su imperio este área tan extensa y prácticamente ingobernable porque se encontraban en plena carrera contra los británicos por el dominio del Asia central. Aquella frenética competición duró un siglo y se la recuerda como “el gran juego”. Rusos y británicos fueron tomando posiciones. Los unos desde la gélida Siberia; los otros desde su imperio indio por controlar todas las vías de comercio entre el este y el oeste.