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domingo, 24 de mayo de 2026

¿QUE HABRÍA DICHO GARCIA-TREVIJANO ANTE EL CASO ZAPATERO?



(Imagina un plano medio. Antonio García-Trevijano mira fijamente a la cámara, con su habitual tono enérgico, rotundo, sin titubeos ni concesiones retóricas. Comienza a hablar con absoluta lucidez):

«Buenas noches. 

Lo que España está viviendo hoy con el llamado "caso Zapatero" no es un escándalo aislado, ni un fallo ético de un individuo, ni una manzana podrida. Es, única y exclusivamente, la demostración empírica y matemática de lo que llevo décadas denunciando: en una partitocracia, la corrupción no es un vicio del sistema; la corrupción es el sistema. Es el factor de gobierno indispensable para que el régimen de partidos no se desmorone.

¡Miren los hechos! El ciudadano español se escandaliza porque ve a un expresidente del Gobierno investigado por organización criminal, tráfico de influencias y blanqueo de capitales a escala internacional. Se preguntan cómo es posible que hayamos llegado a esto.

Yo les digo: era inevitable.

En España no hay democracia porque no hay separación de poderes ni representación política (no hay elección directa de diputados por distritos uninominales ni elección directa a jefe del ejecutivo). Al no haber separación de poderes, el jefe del partido que gana las elecciones nombra también al órgano de gobierno de los jueces, controla el Tribunal Constitucional y la Fiscalía e intenta el control total del Tribunal Supremo y de todo el sistema judicial. 

¿Quién iba a investigar a Zapatero en España? ¡Nadie! El sistema está diseñado para la impunidad cruzada de la oligarquía de partidos.

Por eso, el primer intento de juzgar el rescate de esa aerolínea fantasma Plus Ultra, fue archivado rápidamente por los tribunales españoles. La partitocracia activó su escudo de protección.

¿Y por qué ha estallado ahora? ¡Por pura vergüenza internacional! Ha tenido que venir la justicia de Francia, de Suiza y los servicios de inteligencia de Estados Unidos a destapar el botín. Ha tenido que ser el extranjero el que obligue a la Audiencia Nacional a actuar, porque los jueces de fuera no dependen de los favores ni de los nombramientos del Palacio de la Moncloa.

El régimen español carece de anticuerpos; es un cuerpo podrido que solo reacciona cuando el exterior le propina un golpe incontestable. El comisionismo de partido, que antes se conformaba con recalificaciones de terrenos locales, se ha globalizado. Se ha convertido en diplomacia mercantilista y tráfico de oro con tiranías extranjeras.

¿Y dónde estaba la prensa? ¿Dónde estaban esos periodistas que se autodenominan el "cuarto poder"? Anestesiados, comprados y sometidos por el presupuesto nacional. En España no hay apenas prensa libre porque los medios oficiales no viven de sus lectores, viven de las subvenciones, de la publicidad institucional y del dinero público que los partidos les reparten para mantenerlos sumisos. Han estado años silenciando los indicios, persiguiendo al que denunciaba, llamando "conspiración" a lo que era una obviedad delictiva. Y hoy, cuando la policía judicial entra en los despachos y la verdad internacional les estalla en la cara, fingen sorpresa. No están sorprendidos, están asustados porque se les cae el relato con el que engañan al pueblo.

Todo lo que la UDEF describe hoy en sus informes, a iniciativa de Suiza, Francia y los EEUU, es la radiografía de la partitocracia: el uso del aparato del Estado para el enriquecimiento de una facción de la oligarquía. No busquen soluciones dentro de este régimen. Ni este gobierno, ni la oposición, ni estos jueces van a regenerar nada, porque todos comen del mismo plato.

La única salida real y posible es reformar profundamente las reglas del juego para que la corrupción deje de ser sistémica y se convierta en lo que siempre debió ser: un delito individual perseguible

En un sistema donde el jefe del Ejecutivo fuera elegido directamente por los ciudadanos, donde los diputados se eligieran por distritos uninominales a doble vuelta —de modo que cada representante rinda cuentas personalmente ante sus electores y no ante el aparato del partido—, y donde el Legislativo controlara realmente al Ejecutivo y viceversa, con la posibilidad de disolverse mutuamente, pero solo a condición de disolverse a sí mismos y someterse inmediatamente al veredicto del pueblo. En ese sistema, la corrupción individual seguiría existiendo —porque es inevitable que haya hombres débiles—, pero dejaría de ser el factor de gobierno, el lubricante indispensable del poder. Se convertiría en un riesgo alto y aislado, perseguido de verdad, porque los poderes estarían separados y en permanente control y rendición de cuentas ante los ciudadanos. Ese es el camino de una verdadera República Constitucional. No se trata de derribar España, se trata de rescatar por fin la soberanía del pueblo.»

Buenas noches.




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Ver:

https://la-accion-humana.blogspot.com/2025/05/corrupcion-politica-por-antonio-garcia.html

https://la-accion-humana.blogspot.com/2025/06/son-las-cinco-y-no-he-comido-yo-estoy.html








 

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