(Imagina un plano medio. Antonio García-Trevijano mira
fijamente a la cámara, con su habitual tono enérgico, rotundo, sin titubeos ni
concesiones retóricas. Comienza a
hablar con absoluta lucidez):
«Buenas noches.
Lo que España está viviendo hoy con el
llamado "caso Zapatero" no es un escándalo aislado, ni un fallo ético
de un individuo, ni una manzana podrida. Es, única y exclusivamente, la
demostración empírica y matemática de lo que llevo décadas denunciando: en una
partitocracia, la corrupción no es un vicio del sistema; la corrupción es el
sistema. Es el factor de gobierno indispensable para que el régimen de partidos
no se desmorone.
¡Miren los hechos! El ciudadano español se escandaliza
porque ve a un expresidente del Gobierno investigado por organización criminal,
tráfico de influencias y blanqueo de capitales a escala internacional. Se
preguntan cómo es posible que hayamos llegado a esto.
Yo les digo: era inevitable.
