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KAIALDE BLOG -ECONOMÍA
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El algoritmo de Anton Ralio: El día que Hacienda intentó hackear la Inteligencia Artificial
Acto I: El algoritmo de Chigurh y la red de las cinco dinastías
En el año 2055, el tejido de la civilización humana ya no dependía de las fronteras físicas o de los parlamentos de hormigón, sino de la arquitectura oculta de su software. Cinco megacorporaciones de Inteligencia Artificial controlaban de manera invisible la existencia del planeta: los Agentes Gestores de Vida (B2C), que dirigían la toma de decisiones cotidianas de las personas; las Agencias de Mano de Obra Sintética (B2B), que alquilaban enjambres de mentes digitales libres de cargas sociales; las Farmacéuticas de Diseño Genético Express, capaces de imprimir curas moleculares a la carta; las Auditoras de Veracidad y Bancos de Identidad Real, nuevos notarios de la existencia frente a los clones y deepfakes digitales; y los Agregadores de Infraestructura Física Autónoma, dueños de las redes eléctricas nucleares y satelitales que alimentaban los centros de datos globales [SpaceX (SPCX)].
En este entorno hipertecnológico, todos los ciudadanos, incluidos los de la mayoría improductiva, contaban con una AGV (Agente Gestor de Vida) privada. Una AGV no era una aplicación ni un asistente de voz; era un núcleo cognitivo descentralizado y ultra-personalizado. Actuaba como un escudo legal, financiero y médico que conocía las debilidades, intenciones y el ADN de su portador, operando de forma autónoma a la velocidad de la luz para maximizar su bienestar y defender su patrimonio de la asfixia fiscal del Estado.
Anton Ralio, un exprofesor y consultor de alta tecnología que prefería mantener la sangre fría y el anonimato al estilo de los viejos cazadores de la frontera, se frotó los ojos frente a la ventana de su piso en Madrid. Abajo, en las calles, ya no quedaba ni una sola oficina bancaria; solo centros de carga automatizada para drones y vehículos autónomos.
(Imagina un plano medio. Antonio García-Trevijano mira
fijamente a la cámara, con su habitual tono enérgico, rotundo, sin titubeos ni
concesiones retóricas. Comienza a
hablar con absoluta lucidez):
«Buenas noches.
Lo que España está viviendo hoy con el
llamado "caso Zapatero" no es un escándalo aislado, ni un fallo ético
de un individuo, ni una manzana podrida. Es, única y exclusivamente, la
demostración empírica y matemática de lo que llevo décadas denunciando: en una
partitocracia, la corrupción no es un vicio del sistema; la corrupción es el
sistema. Es el factor de gobierno indispensable para que el régimen de partidos
no se desmorone.
¡Miren los hechos! El ciudadano español se escandaliza
porque ve a un expresidente del Gobierno investigado por organización criminal,
tráfico de influencias y blanqueo de capitales a escala internacional. Se
preguntan cómo es posible que hayamos llegado a esto.
Yo les digo: era inevitable.
En lo que debería ser un ejercicio básico de periodismo
—verificar datos antes de acusar de mentiroso a un invitado—, el programa La
Sexta Xplica de Atresmedia ofreció en abril de 2026 un espectáculo repugnante
de propaganda disfrazada de debate. El resultado fue un linchamiento mediático
colectivo contra el invitado Jon Echeverría, por atreverse a traer a plató una
verdad incómoda: un trabajador con salario bruto de 18.000 euros en 2026
(equivalente en poder adquisitivo a unos 14.290 euros de 2019, ajustado por
IPC) paga casi cuatro veces más de IRPF hoy que entonces. No el triple, como
dijo Echeverría (que se quedó corto): el cuádruple. Un atraco silencioso vía
arrastre fiscal que el Gobierno nunca votó explícitamente.
La tabla original de Jon González (@jongonzlz), elaborada con datos oficiales de Hacienda, Seguridad Social e INE, es irrefutable: en 2026 el IRPF final ronda los 624 euros; en el equivalente real de 2019, apenas 125-157 euros. El salario neto real también cae un 3 %. Esto no es opinión: es aritmética fiscal básica que cualquiera puede replicar.
El profesor Jesús Huerta de Soto defiende con rigor la imposibilidad teórica del socialismo, entendido como cualquier agresión institucional sistemática contra la función empresarial —todo intervencionismo que coarte la libre iniciativa y la coordinación voluntaria—. El problema central es el cálculo económico: sin precios de mercado surgidos de interacciones libres, resulta imposible coordinar la información subjetiva, dispersa, tácita y dinámica que generan millones de personas. Esta carencia provoca desajustes masivos, ineficiencias crónicas y, en última instancia, el colapso del sistema.
LOS VIEJOS ROCKEROS SE ESTÁN CARGANDO EL ROCK
La agonía del rock no es culpa de la falta de guitarras,
sino de quienes las sostienen. Hoy, el rock no está muriendo por falta de
calidad, sino por un exceso de complacencia y una desconexión total con la
realidad juvenil. El género que nació para joder al sistema ahora es el puto
sistema: complaciente, desconectado y oliendo a naftalina.
Las bandas consagradas, hace lustros que perdieron el contacto con la realidad de los chavales. Siguen repitiendo las mismas consignas de hace 30 años mientras la juventud de hoy vive en un mundo completamente distinto. Y lo peor: existe una notable desconexión ideológica. Para muchos jóvenes, la retórica "progresista" y "woke" de estas bandas huele a falsa rebeldía, a sermón moral barato de abueletes que ya comen en la mesa de los poderosos globalistas. Ese apesebramiento en la cultura oficial choca de frente con una generación que odia el puritanismo progre y la corrección política predecible y busca algo más crudo, más honesto, aunque sea en otros lados.
En una conversación fascinante que une física cuántica, neurociencia, filosofía y economía, exploramos cómo ideas aparentemente dispares —desde el campo de punto cero (zero-point field ó ZPF) hasta la crítica al socialismo— revelan patrones comunes sobre los límites humanos y la coordinación compleja. Inspirados en el estudio reciente de Joachim Keppler, (aquí) extendemos metáforas cotidianas como el "smartphone conectado a la nube" para comprender y conectar la conciencia individual con el conocimiento social disperso. Este artículo sintetiza ese diálogo, con énfasis especial en Keppler (como puente cuántico), Mises y Hayek (como críticos de la planificación central), y Escohotado (como voz libertaria gráfica). Se revela cómo la "hubris" humana —o fatal arrogancia (Hayek)— lleva a colapsos, ya sea en la mente o en la sociedad.
TRANSCRIPCIÓN
La economía de Estados Unidos hoy son siete empresas mandándose un trillón de dólares falsos entre ellas. Mira esto, Nvidia invierte 100.000 millones de dólares en Open AI Corporación detrás de chat GPT, acto seguido Open AI invierte ese dinero para comprar chips de Nvidia y claro Nvidia sube sus acciones y con esas ganancias vuelve a meter plata en startups tecnológicos que también necesitan chips de Nvidia, es un círculo vicioso del capitalismo tardío. Bloomberg lo llamó una red circular de un trillón de dólares. Y qué produce todo ese dinero? Alimentos, vivienda, salarios dignos? No. Data centers, chips, promesas y mucho humo. Marx lo predijo hace 150 años el capitalismo competitivo siempre degenera en capitalismo monopolista. Y ¿qué vemos hoy? Open AI, Nvidia, Oracle, etc, todas interconectadas comprándose entre ellas, inflando sus propios precios y creando una burbuja. El mismo artículo de Bloomberg lo dice claro, nunca antes se gastó tanto dinero tan rápido en una tecnología cuyo modelo de negocio aún ni existe. No es más que una economía ficticia sosteniéndose a punto de deuda especulativa. Si cae la demanda de IA, se desploma medio sistema financiero global. La economía real, la que alimenta, transporta, cuida, cosecha y construye no ve ni un centavo de ese trillón, todo para las élites tecnológicas, dinero inventado. Si todo cae, pagaremos nosotros como en la Gran Depresión, como en la crisis del 2008, como siempre. Y la pregunta no es si la IA es buena o mala, la pregunta real es esta:: ¿por qué un puñado de empresas privadas controlan un sector que puede hundir o levantar a la economía global? No son sólo siete empresas mandándose plata, es el capitalismo mostrando su versión final: una clase dominante que no produce nada pero controla todo. Un ciclo infinito de dinero sin valor, mientras el mundo se cae a pedazos. Burbuja, hype, revolución tecnológica, puede ser todo al mismo tiempo pero, una cosa es segura, si este castillo de naipes se cae, a ellos los rescatarán, a ti no.
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EMPIEZO POR EL FINAL
Transcripción completa al español del vídeo:
"La
Filosofía de la Libertad"
La filosofía de la libertad se basa en el principio de la auto-propiedad. Tú eres dueño de tu vida. Negar esto implica que otra persona tiene un derecho superior sobre tu propia vida. Ninguna otra persona, ni grupo de personas, es dueño de tu vida, ni tú eres dueño de la vida de los demás. Tú existes en el tiempo: pasado, presente y futuro. Esto se manifiesta en la vida, en la libertad y en el producto de tu vida y tu libertad. Perder tu vida es perder tu futuro. Perder tu libertad es perder tu presente. Y perder el producto de tu vida y tu libertad es perder esa porción de tu pasado que lo produjo. Producto de tu vida y tu libertad es tu propiedad. La propiedad es el fruto de tu trabajo, el producto de tu tiempo, energía y talento. La propiedad es esa parte de la naturaleza que conviertes en un uso valioso. Y sólo mediante intercambio voluntario y consentimiento mutuo puedes conseguir la propiedad de los demás. Dos personas intercambiarán su propiedad de manera voluntaria si piensan que después estarán mejor, o no lo harían. Solo ellas pueden tomar legítimamente esa decisión por sí mismas.
En ocasiones, algunas personas usan la fuerza o el fraude para tomar la propiedad de los demás sin consentimiento voluntario. La iniciación de la fuerza o el fraude para tomar la vida de otro es asesinato, para tomar su libertad es esclavitud, y para tomar su propiedad es robo. Tanto da que esas acciones las cometa una persona actuando sola, muchas personas actuando contra unas pocas, o funcionarios con sombreros elegantes. Tú tienes el derecho de proteger tu propia vida, tu libertad y tu propiedad legítimamente adquirida, de la agresión forzosa (incluida la amenaza) de los demás. Y puedes pedir a otros que te ayuden a defenderte. Pero no tienes el derecho de iniciar el uso de la fuerza contra la vida, la libertad o la propiedad de los demás. Por tanto, no tienes derecho a designar a persona alguna para que inicie (o amenace con iniciar) el uso de la fuerza contra otros en tu nombre. Tú tienes derecho a buscar líderes para ti mismo, pero no tienes derecho a imponer gobernantes a los demás. No importa cómo se seleccionen los funcionarios, ellos son solo seres humanos y no tienen derechos ni reclamos que sean superiores a los de cualquier otro ser humano, independientemente de las etiquetas imaginativas para su comportamiento o del número de personas que los alienten. Los funcionarios no tienen derecho a asesinar, esclavizar o robar. Tú no puedes darles ningún derecho que tú mismo no tengas. Dado que tú eres dueño de tu vida, eres responsable de tu vida. No alquilas tu vida a otros que exijan tu obediencia, ni eres un esclavo de otros que demanden tu sacrificio. Tú eliges tus propias metas basadas en tus propios valores. Éxito y fracaso: ambos son los incentivos necesarios para aprender y crecer. Tu acción en beneficio de otros, o su acción en beneficio tuyo, es virtuosa solo cuando se deriva de un consentimiento mutuo voluntario, porque la virtud solo puede existir donde hay libre elección. Esta es la base de una sociedad verdaderamente libre. Una sociedad libre y voluntaria, no es solo es el fundamento más práctico y humanitario para el progreso humano, sino también el más ético. (La cooperación libre entre personas no es solo útil y beneficioso para el bienestar colectivo, sino moralmente superior).
En el mundo, los problemas que
surgen de la iniciación de fuerza por parte del gobierno tienen una solución.
La solución es que la gente de la Tierra deje de pedir a los funcionarios del
gobierno que inicien el uso de la fuerza en su nombre. El mal no surge solo de
personas malvadas, sino también de personas buenas que toleran la iniciación de
fuerza como un medio para sus propios fines. De esta manera, las personas
buenas han empoderado a las personas malvadas a lo largo de la historia.
Confiar en una sociedad libre significa apostar por el proceso de
descubrimiento y el intercambio de bienes y servicios en el mercado, en vez de
aferrarse a visiones o metas impuestas desde arriba. Recurrir a la fuerza del
gobierno para encajar a los demás en esa visión es una pereza intelectual que
casi siempre genera consecuencias inesperadas y retorcidas. Construir una
sociedad libre exige valor para pensar, hablar y actuar, sobre todo cuando la
tentación de quedarnos de brazos cruzados es tan fuerte.
Hoy, 17 de octubre de 2025, en España, el número de
trabajadores autónomos ha caído a su mínimo histórico (alrededor del 14-15% de
la fuerza laboral, según datos recientes del Ministerio de Trabajo), y sí, hay
economistas y voces de izquierda que lo celebran como un triunfo contra la
"precariedad encubierta" o el "falso autoempleo".
El Gobierno de Sánchez, con apoyo de Sumar, defiende
reformas como subir cuotas progresivas ("que pague más el que más
gana"), lo que acelera esta tendencia al desincentivar el autoempleo.
Causalidad
Pero, aquí hay un problema de causalidad mal establecida. No es que menos autónomos sea mágicamente "progreso"; es un síntoma de dinámicas económicas más profundas, que se explican perfectamente con el efecto Baumol y la productividad marginal del trabajo (PMT), desde la perspectiva de la escuela austriaca (Mises, Hayek).
| Cotización tiempo real, onza de oro troy, 7 octubre de 2025 |
En la actualidad, el poder político y económico se entrelazan de maneras cada vez más sofisticadas, dando lugar a un control híbrido donde el dinero fiat y los algoritmos se convierten en herramientas clave para moldear comportamientos, decisiones y realidades. Por un lado, el poder político tradicional, ejercido a través de la emisión de dinero por bancos centrales, parece el rey absoluto. Por otro, el poder de los algoritmos, controlado por las grandes tecnológicas, actúa como un titiritero invisible que influye en lo que vemos, creemos y gastamos. Esta alianza entre el poder político y económico, potenciada por tecnologías como la inteligencia artificial (IA) y las monedas digitales de banco central (CBDCs), está redefiniendo el control social y económico a una escala sin precedentes. A continuación, exploramos ambos poderes, sus fuerzas, límites y cómo su convergencia podría restringir libertades individuales a través de ejemplos concretos.
El Poder de Emitir Dinero: El Cetro Visible ¿Qué es?
El poder de emitir dinero fiat recae en los Estados y bancos
centrales, como la Reserva Federal (Fed) en EE.UU. o el Banco Central Europeo
(BCE). A través de la creación de dinero, el ajuste de tasas de interés o
programas como la flexibilización cuantitativa (QE), controlan la economía
global. Este poder es crudo y tangible. Decide la inflación, el empleo y el
crecimiento económico. Por ejemplo: En
2008, la Fed, el bombero pirómano, "salvó" la economía global con
inyecciones masivas de liquidez mediante QE, estabilizando mercados
financieros.
En contraste, Zimbabwe colapsó por hiperinflación tras
abusar de la emisión monetaria, empobreciendo a su población.
Este control determina quién se enriquece o empobrece a gran
escala, influyendo en la distribución de la riqueza pero tiene límites:
Aunque poderoso, este mecanismo es predecible y depende de
la confianza pública. Si la fe en monedas como el dólar se erosiona (por
ejemplo, con el auge de criptomonedas como Bitcoin), su efectividad se
debilita. Además, los mercados anticipan y reaccionan a estas decisiones,
limitando su impacto sorpresa.
El Poder de los Algoritmos: El Titiritero Invisible ¿Qué es?
Despues de esta segunda e infame comparecencia del “Psicópata
de la Moncloa” una vez que la Unidad Central Operativa (UCO) ha puesto de
manifiesto de nuevo toda la corrupción sistémica del régimen partitocrático, hay que insistir en esto una y otra vez.
García-Trevijano advirtió que la Constitución del 78
significaba la creación de una partitocracia donde iba a ser imposible gobernar
sin corrupción. En el contexto de las obras de Antonio García-Trevijano, las
expresiones: "En una partitocracia, la corrupción es factor de gobierno” ó
“No es posible gobernar sin corrupción en un sistema partitocrático” implican
que la corrupción no es un mero subproducto o una anomalía en el régimen
partitocrático, sino un elemento estructural y funcional que sostiene y posibilita
el ejercicio del poder en dicho sistema. Al usar esta expresión, Trevijano
subraya que la corrupción es una condición inherente al funcionamiento de la
partitocracia, un componente esencial que permite a los partidos políticos
(subvencionados por el Estado) mantener su control y operar eficazmente dentro
de un marco donde priman los intereses partidistas sobre los del bien común.
Específicamente, "factor de gobierno" significa que la corrupción
actúa como un mecanismo operativo que facilita la gobernabilidad dentro de la
partitocracia.
Podemos describir el encadenamiento de hechos que ilustra cómo la corrupción opera como un engranaje esencial en este sistema:
Trevijano lo advirtió: en una
monarquía oligárquica de partidos, la corrupción será sistémica, no individual.
Sánchez entró por una moción de censura contra la corrupción de los que le
precedieron. El propio monarca, corrupto hasta las cejas, tomó el camino del
exilio, tal y como previó Trevijano y hoy, 7 años después de la investidura, el
presidente es el capo supremo de la partitocracia. La corrupción es factor de
gobierno, escribió Trevijano en todos sus libros.
Los seres humanos no son plantas ni ganado; son agentes con propósitos, que se plantean fines y emplean medios para alcanzarlos. Como expuse en mi artículo de 2009 (blog La Acción Humana), la preferencia temporal refleja una verdad fundamental de la naturaleza humana: los individuos buscan siempre satisfacer sus objetivos lo antes posible, valorando más la realización inmediata que la futura. Esta preferencia no es un capricho, sino el motor que impulsa la acción humana, desde ahorrar para el futuro hasta alquilar una vivienda. Los seres humanos valoran más los bienes presentes respecto a los bienes futuros. Pretender suprimir la preferencia temporal mediante controles de precios, como los impuestos en el mercado de alquiler español —dominado por pequeños propietarios—, es no solo un error económico, sino un acto criminal contra la esencia de la humanidad. Es utilizar a los seres humanos como medios para el cumplimiento de los fines de la clase gobernante. En términos de Friedrich Hayek, es la fatal arrogancia de gobiernos que se creen omnipotentes.
Saturday, April 5, 2025
El entorno ideológico de Trump describe cómo ha llegado EEUU a la situación actual de acuerdo con la siguiente secuencia de hechos económicos:
Desde la segunda guerra mundial, EEUU creó un proceso conocido como globalización. Países con mercados anteriormente cerrados trabajaron para abrir e integrar sus economías, impulsados tanto por avances tecnológicos en comunicación y transporte como por decisiones políticas destinadas a eliminar barreras comerciales y fomentar asociaciones internacionales. Las motivaciones detrás de esta apertura fueron las siguientes. En el ámbito económico, la Teoría de la Ventaja Comparativa sugiere que, si cada nación se especializa en producir lo que puede hacer de manera más eficiente, el comercio resultante beneficiará a todos. Políticamente, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría, Estados Unidos buscó fortalecer alianzas anticomunistas. Dar acceso al mercado USA se consideró muy importante y, posteriormente, integrar a países ex-soviéticos y a China en el sistema económico global, con la esperanza de que esto promoviera su liberalización y democratización. Como decía Thomas Friedman: “los países con McDonald's nunca irán a la guerra entre sí”. “Si todos somos tan dependientes económicamente unos de otros, tendremos que encontrar una manera de llevarnos bien y esa es la política que hemos estado siguiendo”. Sin embargo, estas teorías no se materializaron como se esperaba. China fortaleció su economía, sí, pero no se democratizó; por el contrario, también fortaleció al PCCh y su poder militar, aprovechando el sistema creado, a menudo en detrimento de las naciones que promovieron su integración. Económicamente, en lugar de un intercambio equilibrado de bienes, muchas industrias se trasladaron fuera de Estados Unidos. Las cadenas de suministro salieron de USA hacia países que implementaron políticas para atraer manufactura, resultando en déficits comerciales significativos para Estados Unidos. Esto llevó a la pérdida de bases industriales y a la transferencia de activos nacionales al extranjero, hipotecando la prosperidad económica futura a cambio de bienes más baratos. Economistas como Paul Krugman argumentaban que los déficits comerciales se corregirían por sí mismos. Sin embargo, cuando esto no ocurrió, otros sugirieron que no importaba, ya que el objetivo principal era maximizar el consumo. Esta perspectiva pasó por alto aspectos cruciales como la calidad del empleo, la trayectoria de la innovación y la seguridad nacional. La globalización no ha funcionado como se anticipó. Ha perjudicado a muchas comunidades y trabajadores. Es esencial reconsiderar y revertir algunas de estas políticas. Por tanto, la Administración Trump refleja un rechazo al modelo de globalización que predominó durante tanto tiempo y que no cumplió con las expectativas.
La noticia en la televisión
pública española contiene contradicciones flagrantes que resultan difíciles de
justificar sin atribuirlas a uno de estos dos escenarios: ignorancia o mala
intención. RTVE dice literalmente que “Argentina ha llegado a tener una inflación
de más del 200%, la más alta del mundo, y aunque ahora, con el gobierno de
Milei, esa cifra ha caído en picado, los precios se han encarecido y algo más
de la mitad de los argentinos son pobres”
Como lo oyen. La frase, repito,
es literal. RTVE parece desligar la inflación del incremento de los precios, y,
sin embargo, relaciona el encarecimiento de los precios con la pobreza. ¡¡¡ Con
dos cojones !!!
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| Javier Milei, Richard Feynman, Murray Rothbard |
Richard Feynman, uno de los grandes físicos del siglo XX, solía decir: "Imagínese cuánto más difícil sería la física si los electrones tuvieran sentimientos". Este comentario ingenioso nos invita a reflexionar sobre la diferencia entre las leyes inmutables de la naturaleza y el comportamiento humano, siempre impredecible, emocional y diverso. Ahora bien, ¿qué sucede cuando tratamos de imponer un control hegemónico centralizado sobre millones de personas que actúan en función de sus propios intereses y emociones?
Aquí entra en juego la definición de mercado que suele difundir Javier Milei: “el mercado es un sistema de cooperación voluntaria, donde los individuos intercambian libremente derechos de propiedad, buscando mutuamente mejorar su bienestar. Esta interacción descentralizada de intercambios de bienes y servicios, permite que los recursos se asignen de manera eficiente, adaptándose de forma continua y dinámica a las necesidades y preferencias de las personas”.
La Manipulación Monetaria y su Impacto en el Ahorro, la Vivienda y la Economía: El Caso de Bitcoin
Desde que en 1971 Richard Nixon abandonó el sistema de
Bretton Woods, el patrón oro que había respaldado el valor del dólar y otras
monedas fiduciarias comenzó a desmoronarse. Esta decisión histórica marcó el inicio
de una era en la que las monedas fiat, sin respaldo tangible, se volvieron la
base del sistema económico global. A lo largo de las décadas, Los gobiernos, a
través de la manipulación de la moneda y el crédito han transformado
profundamente los mercados, alterando la forma en que los ciudadanos ahorran,
invierten y consumen. En particular, la vivienda ha emergido como uno de los
activos más demandados no solo como refugio, sino como una forma de protección
contra la inflación.
Los jóvenes deberían ser conscientes de que los verdaderos causantes de la escasez son políticos y Gobiernos que, mediante la manipulación monetaria y la destrucción de la forma de ahorro tradicional, se proclaman defensores del derecho a una vivienda digna, promulgado millones de páginas de regulaciones sobre regulaciones previas que nos han llevado al estado de escasez actual, donde los jóvenes son los principales perjudicados.
LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA VISTA POR UNA REPUBLICANA
POR CLARA CAMPOAMOR
CAPÍTULO I.
EL HORIZONTE EN JULIO DE 1936
Uno de los primeros días de julio de 1936 charlaba yo con un
político del partido del Sr. Martínez Barrio[10], presidente del Congreso de
los Diputados y jefe de la Unión Republicana, vinculada al Frente Popular[11].
—Martínez Barrio —me decía— está muy preocupado. El gobierno
se espera una rebelión de los partidos de derecha y ese gobierno, que en
distintas ocasiones ha demostrado su impotencia, está decidido esta vez, en
caso de sublevación, a armar a la población civil para defenderse. Vd. se
imagina lo que eso supondría: desde los primeros días, diez o doce incendios
estallarán en Madrid...
—¡Pero qué locura! Eso supondría desencadenar la anarquía.
Hay que evitarlo a toda costa.
—Sí, ¿pero cómo? Es difícil. Le digo que el gobierno está
decidido.
—Sin embargo su partido también está representado en el
gobierno. Tendrán Vds. su parte de responsabilidad en lo que ocurra.
—¿Nosotros? Hace tiempo que no pintamos nada. Desde hace
semanas nuestros ministros se limitan, en las reuniones del Consejo, a hacer
constar en acta su opinión, para descargarse de toda responsabilidad de cara al
futuro. Izquierda Republicana[12], ya no actúa. Por otro lado, el gobierno
carece ya de poder. Toma decisiones que el presidente de la República rompe de
inmediato. Éste interviene personalmente en el gobierno, mucho más de lo que
Alcalá-Zamora hiciera jamás. Se mete en todo y el presidente del Consejo,
«Civilón», que así lo llaman en todas partes[13], carece de voluntad y no
reacciona. Mire, hace más de doce días que el gobierno ha decidido nombrar al
Sr. Albornoz embajador en París y no se consigue que el presidente firme el
decreto.
—¡Pero sí que pueden evitar que se repartan armas al pueblo!
Oponiéndose, cueste lo que cueste, aún rompiendo, si es necesario, el Frente
Popular.
—Martínez Barrio no quiere tomar esa responsabilidad; espera
a que otros la tomen. Pero la situación es insostenible.
Esa era, en julio de 1936, la situación del Frente Popular,
formado para obtener, mediante una alianza[14], el número de votos impuestos
por una ley electoral que exigía una mayoría del 40% de los votos emitidos.
El Frente Popular había reunido todos los partidos de
izquierda. Ya se habían dejado sentir las consecuencias de esa imposible
armonía con ocasión de los numerosos conflictos obreros que habían estallado
tras la victoria electoral de febrero de 1936. Pero el último y el más grave de
esos conflictos obreros había sido el de los trabajadores de la construcción.
Unidos en apariencia para defender sus reivindicaciones
profesionales, trabajadores socialistas y sindicalistas habían formado, antes
del conflicto, el «frente obrero» con frecuencia preconizado por el cabecilla
socialista Largo Caballero…..[….]
Al fin, cuando se agravó el conflicto, el gobierno tuvo que
zanjarlo imponiendo un determinado acuerdo entre patronos y obreros
socialistas. Los sindicatos se negaron entonces a aceptarlo, y al día
siguiente, al reanudarse el trabajo, ametrallaron a la entrada de las obras a
sus camaradas socialistas que se presentaban para trabajar. Estos,
aterrorizados, se negaron de nuevo a trabajar y el conflicto se prolongó,
quedando los revolucionarios extremistas como dueños absolutos del movimiento y
de la calle, habiendo reducido a la impotencia estratégica a los republicanos,
sus aliados electorales.
¿Cómo lograron soportar los obreros y la capital de la República las consecuencias de esa huelga interminable?
| PRIMERA EDICIÓN DE "A SANGRE Y FUEGO" |
CONSEJO OBRERO
Por Manuel Chaves Nogales (a Sangre y Fuego)
Se levantó furioso y dijo:
—Pido la palabra.
—No hay palabra —respondió el
presidente.
—¡Camarada presidente, pido la
palabra! —insistió.
—He dicho que no hay palabra.
—¡Por última vez, camarada
presidente, te pido la palabra! —gritó con tono amenazador.
—Tu asunto está bastante
discutido. ¿Para qué quieres la palabra, vamos a ver? —dijo el presidente
transigiendo—. ¡Habla!
Y él, con una rabia feroz
revestida de un gran énfasis tribunicio, comenzó:
—He pedido la palabra ante el
consejo obrero, primero, para mentarle la madre al camarada presidente, que es
un hijo de perra, y después...
Allí acabó la sesión del consejo.
Salieron a relucir las pistolas y todos se precipitaron manoteando sobre el
provocador que, acorralado, les miraba de uno en uno con los ojos
centelleantes. Llovieron sobre él los insultos.
—¡Fascista!
—¡Traidor!
—¡Amarillo!
—¡Lacayo!
Daniel, con la espalda contra la
pared, acechaba dispuesto a saltarle al cuello al primero que le pusiese la
mano encima. Su torso recio, su cara congestionada y sus manazas encallecidas
infundieron respeto. No le tocaron. Fue reculando sin perder la cara a sus
enemigos, ganó la puerta y salió.
Al llegar a la verja de la
fábrica se volvió y escupió:
—¡Hijos de perra!
Echó a andar con las manos en los
bolsillos. Al pasar junto a la tabernita de la esquina se le unió discretamente
Bartolo y juntos siguieron caminando sin cambiar palabra. Al cabo de un rato,
Bartolo, que lo miraba de hito en hito a través de los cristales gordos de sus
gafas, se aventuró a preguntarle:
—¿Qué? ¿Qué han dicho?
—¡Los guarros! —gruñó Daniel—. No
han querido oírme. ¡Y han hecho bien, porque si me dejan hablar...!
—Entonces... El sábado, a la
calle. ¿No es eso?
—¡A la calle, a la calle! ¿Pero
es que ahora se puede estar en la calle? ¿Crees tú que es como antes? ¡Que se
enteren tus vecinos de que te han despedido de la fábrica por fascista y verás
lo que tardan las milicias en echarte mano y darte un paseo!
—¿Qué hacemos entonces?
—¡No sé...! Seguir yendo al
trabajo mientras nos dejen, volver al consejo obrero, discutir, patalear y, en
último caso, partirle la cara a uno de esos canallas de delegados. Todo, menos
consentir que nos tiren como ratas muertas. ¿No ves que si un consejo obrero te
expulsa de la fábrica lo de menos es que quedes sin jornal? ¡Es que te matan al
revolver una esquina!
—¿Crees tú que no me paso yo el
día entero esperando de hora en hora que las milicias me quiten del torno y me
saquen del taller para matarme?
—¡Asesinos!
—Desengáñate, Daniel. Quizá sea
más peligroso quedarse en el taller. Ellos necesitan las plazas para los
parados del sindicato, para los suyos, para sus protegidos. Y a lo mejor te
matan sólo para que haya una vacante. Más vale dejarla por las buenas y salvar
el pellejo.
—¡Pero a mí por qué me van a
matar! —vociferaba frenético Daniel.
—Porque eres un lacayo de la
burguesía. ¿No te lo han
dicho? —¿Porque soy un lacayo de
la burguesía o porque no he
sido un lacayo de ellos?
—Es igual. ¿Por qué les echó a
ellos el patrón cuando fracasó la revolución de octubre? ¿Por qué mató la
guardia civil a todos los que los patrones quisieron? Porque no estaban del
otro lado, porque no se sometían, porque no se humillaban. Pues lo mismo te
exigen ahora los del sindicato para no matarte: que te sometas, que te
humilles. —¿Pero yo no gano mi jornal trabajando? —¡El trabajo! ¡Bah! ¡Hay
demasiados hombres que trabajen! El trabajo lo daban antes como una limosna los
patrones; ahora lo dan como un premio los sindicatos. Teníamos que haber hecho
méritos revolucionarios. ¡Si aún nos diesen tiempo para hacerlos!
—No; no nos quieren. ¿No has
visto que el consejo obrero no me ha dejado siquiera defenderme?
—Sólo hay un medio para salvarse,
Daniel, y yo voy a intentarlo. —¿Cuál?
—Los delegados del consejo
obrero, socialistas y comunistas casi todos, no consienten que vivan y trabajen
más que los obreros revolucionarios, y ni tú ni yo lo somos; al contrario, nos
acusan de fascistas...
—Yo no lo he sido nunca.
—Es lo mismo. Estabas sometido al
patrón, reconocías su autoridad, acatabas su derecho, te plegabas a sus
caprichos, obedecías... No te van a aceptar nunca los socialistas ni los
comunistas...
—Y entonces...
—Es muy sencillo...
Hizo una pausa y agregó:
—Hazte anarquista.
—¡Yo anarquista!
—Tú y yo anarquistas, sí. No tenemos otra salida. Mira, Daniel, los anarquistas son tan revolucionarios como los marxistas del consejo obrero o más; son fuertes, tienen armas, se hacen respetar, defienden a los suyos. Hoy, el obrero que no tenga su carné de un sindicato revolucionario es un paria al que cualquier miliciano puede matar como a un perro. Los comunistas no nos van a dar el carné. Nos lo darán los anarquistas, que necesitan obreros de verdad en sus sindicatos. Tan revolucionarios como los de la UGT seremos con nuestro carné de la CNT en el bolsillo. ¡Vamos por él!