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domingo, 20 de marzo de 2022

Año 1977, el profesor Enrique Fuentes Quintana, describe la ESTANFLACIÓN, en horario de máxima audiencia en TV.

 

Fuentes Quintana 1977, TVE 1

ESTANFLACIÓN

A finales de los 50 y década de los 60 del pasado siglo, el keynesianismo había triunfado. El dólar era la moneda de reserva internacional y la Reserva Federal de los EEUU había estado inflado la demanda agregada de todas las formas habidas y por haber, conocidas en el mundo mundial (todo lo que les permitía la convertibilidad del dólar en oro a demanda del resto de bancos centrales). Y en esta tarea se encontraban, más a gusto que un arbusto, cuando tienen la brillante idea de iniciar la guerra del Vietnan. Para financiar el enorme gasto público, como no, le meten el turbo a la máquina de imprimir. El oro empezó a salir a cascoporro de los EEUU; asi que en 1971 Nixon desconecta el dólar del patrón oro surgido en Breton Woods (provisionalmente, claro, hasta hoy) e imprime ya, como si no hubiera un mañana. 

Tal y como ha sucedido en la pandémica actualidad, años 2021 y 2022, como es natural, los factores de producción no específicos y más demandados (es decir, aquellos utilizados en casi todos los procesos productivos), petróleo y electricidad (en España, en aquellos años, década de los 70, la mayor parte se producía en centrales térmicas consumidoras de fuel), son los primeros en disparar su precio ante la expansión monetaria mundial. (Ya saben: aquello de "ingentes cantidades adicionales de dinero persiguiendo la misma cantidad de bienes). El barril de Arabia ligero, el de mayor consumo en España cuadruplicó su precio entre el 73 y el 74. Dos terceras partes del consumo energético español dependían de las importaciones de crudo. La factura a pagar aumentó en 2.500 millones de dólares, lo que significaba, por sí solo, un incremento del déficit comercial del 50% en España. Sin embargo, como dice, el profesor Fuentes Quintana en el vídeo de abajo, ante esta situación, los gobiernos de España habían reaccionado ignorando los hechos, es decir, a diferencia del resto de países industrializados (los ingresos procedentes del turismo descendieron más de un 30%, y las exportaciones, casi un 8%.), los gobiernos españoles de final de la dictadura y la transición, no trasladaron totalmente los precios exteriores del crudo a los consumidores internos. Optaron por una repercusión parcial, absorbiendo el Estado una parte del aumento del coste del crudo por la vía de reducir los impuestos que gravaban el consumo de derivados (los precios de las gasolinas y el fuel aumentaban tan solo en torno a un 20% en términos reales mientras los ingresos del Estado por la venta de derivados del petróleo disminuían un 35%) y el resto de gasto público se financió con emisión monetaria. Una política monetaria laxa destinada a evitar artificialmente las enormes dificultades de financiación de Gobierno y empresas. Se trataba de sostener la demanda interior ante el fuerte declive que estaba experimentando la demanda exterior. Más alcohol al borracho. La consecuencia inexorable fue la inflación y desempleo masivo. Ambas circunstancias, según los keynesianos era imposible que sucedieran a mismo tiempo (ESTANFLACIÓN). Por cierto, en el año 1974, se decretó, en cierto modo, la muerte del keynesianismo (hoy resucitado) con la concesión del nobel de economía a Hayek (Von Mises ya había fallecido), quien había anticipado la inevitable estanflación, si bien como él mismo admitió, nunca había imaginado un periodo tan largo de expansión monetaria.

El caso es que, en 1977, España sufría un brutal estancamiento económico con una inflación cercana al 30%. Y en esas estamos cuando en 1977 aparece el Profesor Fuentes Quintana en televisión, tres días después de su nombramiento como Ministro de Economía, en horario de máxima audiencia. Dentro vídeo (resumen de la intervención).



La inflación, nunca se ha llegado a controlar totalmente en España, ni siquiera con la entrada en el euro.





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