Deuda pública emitida por el Estado: deuda perpétua; pesada carga.El Estado, esa deidad, esa eterna y sobrehumana institución inmune a toda terrenal flaqueza, ofrece al ciudadano la oportunidad de poner su riqueza a salvo del peligro, ofreciéndole ingresos seguros y estables de por vida.
Menos mercado y más Estado. Ese es el lamentable lema de hoy.
Letras del Tesoro, Bonos Soberanos; quien invierta sus ahorros en papel emitido por el Gobierno está para siempre a salvo de las leyes del mercado. Quien compre bonos del estado, ya no tiene porque preocuparse de invertir su dinero en aquellos cometidos que mejor satisfacen los deseos de los consumidores. Ya está complétamente a salvo de la competencia mercantil. Su posible ineficacia ya no será sancionada con pérdidas patrimoniales graves. Sus rentas están plenamente garantizadas mediante impuestos recaudados por el aparato coactivo del Estado. Quien invierte en Deuda Pública se convierte en asociado del Estado. Cobrarán su interés mediante el tributo exigido a las masas.
El Estado ofrece a los capitalistas los Bonos del Tesoro. Allí, su dinero está a salvo de la implacable ley del mercado.
¡PUES NO!
Y sino que se lo pregunten a Zapatero, ese gran ingeniero social (o la los griegos, portugueses, italianos, irlandeses...)
Sí, a ese insensato, amoral, de la Moncloa, le acaban de intervenir el chiringuito como si fuera la Marbella del Cachuli, el Banesto de Mario Conde, o el Atlético de Madrid de Gil y Gil.
Ningún gobernante consigue violentar a la larga las leyes que rigen la vida y la acción humana. El Estado puede tomar a préstamo el dinero de los ciudadanos. Si el gobierno dedica este dinero a aquellas inversiones a través de las cuales quedan mejor atendidas las necesidades de los consumidores y, en libre y abierta competencia con los empresarios privados, triunfa en ese empeño, se encontrará en la misma posición que cualquier otro industrial, es decir, podrá pagar rentas e intereses, porque habrá cosechado una diferencia entre ingresos y costes.
Por el contrario, si el Estado invierte desacertadamente dichos fondos ( el Plan E) y esa diferencia no se produce, o bien emplea ese dinero en gastos corrientes (ineficiente y gigantesco aparato burocrático central, autonómico, provincial y local, con sus correspondientes empresas públicas y fundaciones), entonces, el capital disminuirá, e incluso, desaparecerá totalmente, cegándose aquella única fuente que había de producir las cantidades necesarias para el pago del principal mas intereses. En tal supuesto, la exacción fiscal (el impuesto) es la única vía a que puede recurrir el gobierno para cumplir sus compromisos crediticios. De este modo el gobierno hace responsables a los ciudadanos del dinero malgastado. Los impuestos que pagan los ciudadanos no reciben ninguna contrapartida en servicios prestados por el aparato gubernamental. El gobierno abona intereses por un capital que se ha consumido, que ya no existe. Sobre todos los ciudadanos recae la pesada carga de torpes actuaciones anteriores. (L.V.M. 1949)
El Ecofín, Obama y los Chinos salvaron el pasado Lunes a Zapatero, mejor dicho, al Estado Español, de la bancarrota, pero sólo de momento. Fijense si es gordo el problema que si "España S.A". casca, se lleva por delante su sistema bancario (que es el que ésta comprando casi toda la deuda pública de spain), y éste se lleva por delante todo el sistema bancario europeo y éste a su vez, se lleva por delante lo que queda del sistema bancario norteamericano y británico (que ya están hechos unos zorros). Spain no es Grecia, indudablemente, ¡es mucho peor!, por su tamaño.Ya expliqué en otra entrada lo que sucedería si el sistema financiero se hunde. Para abreviar, imáginese que las nueve décimas partes del dinero en circulación desaparecen. ¿Como haríamos para intercambiar cosas mientras se ajustan definitivamente precios y salarios al dinero restante?. Sería la guerra civil.
En muchos foros, para evitar la deflación de precios necesaria para mantenernos en la unión monetaria, mucha gente se plantea la salida del Euro. Esto es una autentica "macarrada monetaria". Es hacerse trampas en el solitario. Nos convertiríamos en un estado bananero de primer orden. Supondría "argentinizarnos"; hundirnos en la pobreza por muchos años y la HIPERINFLACIÓN. El euro no es el culpable. Culpables son los políticos. El sistema monetario ya era así antes de la creación del euro. En caso extremo la solución no es largarnos del euro y devaluar. La salida debería ser la misma que a nivel empresarial: suspender pagos, negociar con acreedores, reestructurar las deudas, asumir que muchas puedan quedar impagadas en parte o en su totalidad, vender activos, dejar de refinanciar empresas zombis , que los acreedores se conviertan en accionistas de sus restos y sobre todo: que las administraciones públicas no gasten lo que no puedan ingresar.
Es una vergüenza que en pleno siglo XXI padezcamos este sistema monetario de PLANIFICACIÓN CENTRAL que oculta la tasa de preferencia temporal de la sociedad y lleva recurrentemente a la ruina a millones de seres humanos en cada fase bajista del ciclo económico que el propio sistema provoca.
Bien, el caso es que el Estado Español está al borde de incumplir sus compromisos crediticios, a los cuales ya ni siquiera puede hacer frente mediante impuestos.
El enorme recorte de derechos anunciado esta semana por el presidente del gobierno es sólo el principio de lo que se nos avecina. Pero el recorte no es para salir de la crisis. Es, como dice la parte final del párrafo anterior de L.V.M., para abonar intereses por un capital que ya se ha consumido. Es la pesada carga de torpes actuaciones anteriores. Pesada carga que tendrán que soportar ahora los jóvenes y las futuras generaciones.
Si salimos de esta, los ciudadanos, de todas las tendencias políticas sin excepción, en el futuro, deberíamos prohibir que Gobiernos centrales o locales, puedan endeudarse. Democráticamente, deberíamos prohibirles que emitan Deuda Pública. Los políticos de centro, izquierda o derecha, tienen los impuestos para llevar a cabo sus políticas. Esos políticos nos cuentan que los culpables son los mercados, pero como he explicado más arriba, la gente que compra deuda pública, en realidad, desea alejarse de la incertidumbre del mercado; se convierten en asociados del Estado para que éste abone sus rentas en base a la coacción de la recaudación de tributos e impuestos. No someten su capital a los deseos de los consumidores.En casos de extrema necesidad, si el Estado, necesitara pedir prestado a los ciudadanos, que los gobernantes lo soliciten en el Parlamento, y que se autorice por una mayoría especial, y ante los medios de comunicación, con luz y taquígrafos. Por supuesto, en ningún caso permitirles que pidan préstamos para pagar anteriores préstamos.
La recurrente expansión crediticia orquestada por gobiernos y bancos centrales y el consiguiente y posterior aumento de la deuda pública perpetua cuyo principal jamás será reembolsado, tarde o temprano, enviará la civilización - con perdón- a tomar por el culo.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada