| Fábrica de Chocolates Valor (Villajoyosa - Alicante) |
Hace unos días estuve en la fábrica de chocolates Valor de Villajoyosa (Alicante) grabando este vídeo.
Entre hermosas pinturas, viejas máquinas y el legendario escudo de los caballeros, cuelga un sencillo cartel de principios del siglo XX que contiene una de las verdades económicas más profundas y honestas jamás escritas:
¡NO ECHEIS A PERDER NADA!
LA MENOR ECONOMÍA
CONTRIBUYE AL SOSTENIMIENTO
DE LOS SALARIOS
No es poesía. Es pura realidad económica, expresada con la sabiduría de quien ha levantado una empresa desde cero.
Que los salarios no los fijan los políticos, ni los decretos de salario mínimo, ni los sindicatos, ni las buenas intenciones. Los salarios los determina, sobre todo, la cantidad de capital productivo por trabajador. Es decir, la maquinaria, la tecnología, las instalaciones, los sistemas, el conocimiento acumulado… todo aquello que multiplica la productividad de cada persona.
Cada peseta (o euro) que se ahorra y se invierte en lugar de gastarse o malgastarse, aumenta ese “capital por cabeza” (tasa de capital per cápita). Cada gramo de cacao que no se desperdicia, cada minuto de tiempo bien usado, cada mejora en el proceso… todo suma. La menor economía (el más pequeño ahorro) contribuye directamente al sostenimiento y al crecimiento de los salarios.
Por eso el cartel no es una lección de tacañería, sino de respeto profundo al trabajador. Quien ahorra y reinvierte está, literalmente, levantando el futuro salarial de sus compañeros y de las generaciones venideras. La fábrica Valor, que hoy es un icono español, nació y creció precisamente bajo esa mentalidad: cuidado con los recursos, reinversión constante, excelencia y respeto al oficio.
Sin embargo, contra lo que suelen contar los políticos progresistas, los impuestos altos al capital y a la inversión reducen precisamente esa tasa de capitalización per cápita. Cada euro que se lleva el Estado en impuestos al ahorro, a las empresas o a la reinversión es un euro que no se convierte en nueva maquinaria, en mejor tecnología o en ampliación de la fábrica. Menos capital por trabajador significa, a la larga, menor productividad y, por tanto, salarios reales más bajos de lo que podrían ser. Es una ley económica implacable que no reconocerán nunca los políticos progresistas: ahogar la formación de capital es ahogar el crecimiento del salario de los trabajadores.
Hoy, cuando muchos creen que basta con firmar un papel o subir un impuesto para “mejorar” los sueldos, ese viejo cartel de Villajoyosa sigue ahí, humilde y rotundo, recordándonos la verdad:
No hay salario bueno sin capital bueno.
Y el capital bueno se construye con miles de pequeñas economías, con esfuerzo, con visión de largo plazo y, sobre todo, no echando a perder nada.
Ojalá más empresas, más dirigentes y más ciudadanos volvieran a leer ese cartel. No solo entenderían mejor la economía… también sentirían un poco más de orgullo por quienes construyeron riqueza real en lugar de prometerla.
Benegas Lynch: "Tasas de Capitalización
Por Josu A.B., 5 de Junio 2026

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