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viernes, 2 de junio de 2017

Estudiar el clima no te hace un experto en Economía y Política (por Ryan McMaken)

En respuesta al anuncio de la Administración Trump acerca de la retirada de EEUU del "Acuerdo Climático de París", algunos de sus críticos declararon que cualquier persona que le guste la "Ciencia", habría apoyado el acuerdo.

No es de extrañar, Neil deGrasse Tyson corrió a declarar que Trump apoya la retirada debido a que su Administración "nunca aprendió lo que es Ciencia o como y por qué funciona"




Pero ¿que tiene que ver la "Ciencia" (que Tyson capitaliza por alguna razón) con la retirada del Pacto de París?
Sabemos que Tyson es de la opinión de que hay calentamiento global. También sabemos que muchos otros científicos físicos están de acuerdo con él.
Sin embargo, no se sigue lógicamente que estar de acuerdo con Tyson en materia de cambio climático debe significar necesariamente que se debe respaldar el Acuerdo Climático de París.
Después de todo, el "Acuerdo del Clima de París" no es un estudio científico. Es un documento político que establece un programa específico de medidas públicas.
Estar de acuerdo o en desacuerdo con el "Acuerdo" podría insinuar la opinión que tiene cada cual sobre la ciencia del clima. O tal vez no. Uno puede estar de acuerdo en que el cambio climático existe y que los seres humanos tienen un papel importante en el fenómeno. Sin embargo, el acuerdo sobre esta materia no obliga a que se esté de acuerdo con las políticas públicas delineadas en el documento de París.
Los dos son fenómenos totalmente independientes.

Ciencia y política no son la misma cosa

Una analogía podría ayudar a ilustrarlo con más detalle.
La investigación científica nos dice que la obesidad es mala para la salud. Imaginemos entonces, que en respuesta al aumento de las tasas de obesidad, un gran número de políticos se reunen y firman un acuerdo - vamos a llamarlo London Obesity Avoidance Deal (LOAD). Los políticos que lo apoyan afirman que el acuerdo reducirá la obesidad y que su incumplimiento significará una crisis de salud para la humanidad. 
¿Quiere decir esto que el político que no firme el acuerdo es un "negador de la obesidad"?, ¿la falta de aprobación del acuerdo demuestra que los disidentes creen que la obesidad no es algo real?
Obviamente, no.
Los que se niegan a firmar el acuerdo pueden ser de la opinión de que el LOAD hace bien poco para reducir realmente la obesidad. O bien, los disidentes pueden sentir que el acuerdo no compara adecuadamente los costos y los beneficios al imponer sus directivas. Los opositores pueden creer también, que "es peor el remedio que la enfermedad".
En cualquier caso, la disidencia del acuerdo no tienen nada que ver con la negación de la existencia de la obesidad o la ciencia que está detrás de los estudios sobre esa materia.

El Problema con París

Lo mismo puede decirse del acuerdo de París. Los que no están de acuerdo pueden muy bien estar - y probablemente así es- teniendo un problema con las disposiciones específicas del acuerdo, que en realidad puedan resultar más costosas para la gente que el propio presunto calentamiento global.

Pero para los físicos como Tyson - es decir, personas que no saben nada acerca de la Economía o Instituciones Políticas- las políticas públicas son como un truco de magia. Un grupo de políticos se reunen, declaran que van a resolver el problema X, y entonces el problema X se resuelve mágicamente, siempre y cuando todo el mundo apoye la "solución".
Pero, ¿y si las prescripciones políticas de los políticos de París están equivocadas?, o ¿qué pasa si la cura es peor que la enfermedad?. 
Es de suponer que el acuerdo, supuestamente, mejorará las vidas de los seres humanos del mundo real, mejorando sus niveles de vida.
Si esto es cierto, entonces, el acuerdo de París debe lograr varias cosas:

  1. Debe basarse en una buena ciencia sobre el clima
  2. Debe predecir con precisión los efectos del cambio climático en los niveles de vida
  3. Debe respaldar políticas públicas que hagan algo para mitigar los efectos negativos del cambio climático en los niveles de vida.
  4. Debe demostrar que estas políticas públicas mitigarán efectivamente los efectos del cambio climático
  5. El acuerdo debe demostrar que los costos de las políticas públicas propuestas son inferiores a los costos del cambio climático.



Si el acuerdo de París no cumple ninguna de estas obligaciones, debe rechazarse. Si el efecto neto del acuerdo es hacer a la gente más pobre, entonces el acuerdo no tiene ningún valor. 

Ahora, sin hacer ningún juicio sobre la ciencia del clima en sí, al mirar el Acuerdo de París, simplemente podríamos afirmar que sería fácilmente rechazado en base a los números dos, tres, cuatro y cinco de nuestra lista.

Después de todo, el acuerdo se basa en predicciones de políticas que son tremendamente especulativas. Tratan de hacer predicciones sobre las próximas décadas del futuro de la economía global (un emprendimiento notoriamente poco fiable) y no toman, honéstamente, en cuenta los verdaderos costos como son la imposición de unas condiciones mucho más gravosas en los precios de la energía a la mayoría de los pobres del mundo y de las clases trabajadoras, que es lo que haría el Acuerdo.
De hecho, ni siquiera menciona el mayor costo de la energía que enfrentarían los hogares bajo el acuerdo. Los únicos costos mencionados son los de adaptación al cambio climático. En otras palabras, el acuerdo supone que no hay ventaja para los hogares. Hay una enorme bandera roja ahí.

También se ignora el costo de oportunidad de la adopción de las disposiciones del acuerdo. En la vida real, la adopción de las prescripciones políticas del acuerdo disminuiría el crecimiento económico, reduciendo el acceso a los recursos energéticos básicos. Además de reducir la riqueza de los hogares, esto también reducirá los ingresos fiscales. El dinero gastado en costos de energía más altos es dinero que no se puede gastar en otros lugares - en cosas como la atención médica, y/o la inversión en mejores prácticas agrícolas. Sin embargo, al mismo tiempo, el acuerdo requiere una redistribución masiva de la riqueza y grandes cantidades de gasto público en varios programas como "preparación para emergencias" y más "seguros gubernamentales para pagar los efectos de los desastres naturales"
Por lo tanto, el acuerdo requiere más gasto, mientras que reduce la capacidad de los sectores público y privado para participar en ese gasto. Es un esfuerzo autodestructivo.

Otros costos de oportunidad incluyen, el impacto en la producción de agua dulce. Como apunté en un artículo de 2015:
"Un segundo factor importante aquí en la necesidad de energía es el agua dulce. La sequía de California nos ha recordado que el agua dulce es un recurso escaso, aunque al gobierno le guste tratarlo como si no lo fuera. Pero cuando las poblaciones más grandes demanda agua, se puede y hay que producir agua.

El artículo original se encuentra aquí.

Mas información: Prager University con Bjorn Lomborg, experto en desarrollo, energía y medio ambiente.
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Reproduzco aquí la opinión que Ludwig Von Mises tenía sobre los partidarios de la "Ciencia Unificada", perfectamente extensible a la Escuela de Franckfurt (origen del "Marxismo Cultural" que incluye a los "ortodoxos de calentamiento global"): "Conocemos el fin que motiva a los campeones de todas estas modas pasajeras. Sus autores están guiados por el complejo dictatorial. Quieren lidiar con sus semejantes de la misma manera en que un ingeniero lidia con los materiales con los cuales construye casas, puentes y máquinas. Quieren reemplazar las acciones de sus conciudadanos por su "ingeniería social", y los planes del resto de las personas por sus propios planes omnicomprensivos. Se ven a sí mismos en el rol del dictador - el duce, el führer, el zar de la producción- en cuyas manos todos los demás especímenes de la humanidad son sólamente títeres. Si se refieren a la sociedad como un agente actuante, quieren decir ellos mismos. Si dicen que la imperante anarquía del individualismo debe ser reemplazada por la acción consciente de la sociedad, se están refiriendo a su propia conciencia y a la de nadie más"

Hay dos clases sociales: los que producen y los que les extraen rentas. Éstos últimos conocen bien las consecuencias de sus políticas. Tienen asesores y están bien informados. La escasez, el desempleo, la pobreza, la libertad para contratar, etc, les importa un pimiento. Para averiguar el porqué  de sus miles de regulaciones coactivas, no hay más que seguir el rastro del dinero público. La política, como bien dice él profesor Bastos, no es más que una fuente de extracción de rentas:


Profesor Miguel Anxo Bastos











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