"El dinero vale mas donde y quando ay falta del, que donde y quando ay abundancia".
(MARTIN DE AZPILKUETA - AÑO 1556)

domingo, 7 de febrero de 2010

Juguemos al "Mercado"

Pintan bastos para la economía del Estado.


Aunque todos los bancos de la zona euro están –o estuvieron- más o menos apestados hasta las cejas de activos tóxicos, muchos de los cuales, los han traspasado a los gobiernos, con lo cual lo único que hemos hecho ha sido ir convirtiendo la burbuja inmobiliaria en deuda pública; el caso es que, el grueso de las malas inversiones consecuencia de la expansión artificial del crédito, no se ha materializado uniformemente a lo largo y ancho del territorio de todos los países de la UE, a pesar de que la fuente de creación de dinero era única: el BCE.



Entre los pocos agraciados, nos ha tocado el "ladrillazo" a nosotros. Probáblemente porque habíamos comprado casi todos los boletos, y porque nuestros gobernantes (alcaldes incluidos), creyéndose los más listos de corral, en realidad, son un poco más ineptos y cretinos que los de otros países de la Unión, aunque la diferencia es mínima.


Digo esto, porque a pesar de constatar que desde hace 8 ó 9 años, teníamos un diferencial de más de un punto de inflación en comparación con el resto de países de la eurozona, consecuencia de que la masa monetaria estaba creciendo mucho mas aquí –sin disminuir en ningún otro territorio- que en el resto de la unión (bueno, la MM no crece sola, es el BCE el padre biológico y el sistema financiero el "padre putativo"), y a pesar de que era de dominio público lo disparatado del precio de suelo y viviendas, era pues, imposible que ejércitos de economistas no pusieran de manifiesto al "mortadelo de la moncloa" y a los otros 17 "mortadelillos" de las CCAA, la relación directa entre el mayor crecimiento de la masa monetaria en “espein” y las gigantescas variaciones de los precios relativos que se estaban produciendo. Si bien es cierto que las normas jurídicas que regulan la contabilidad estatal (más intervención) tampoco ayudan, sino todo lo contrario, a poner de manifiesto lo que está pasando.


Es decir, la enorme inversión inmobiliaria, o dicho de otro modo, la estructura de la producción que se estaba creando, estaba soportada únicamente por la imprenta del BCE (la FED al otro lado, cinco cuartos de lo mismo). Y por consiguiente, una vez cesara la “actividad impresora”, todo se iba derrumbar, incluido el trabajo, cayendo la actividad económica hasta un punto tal, en el que mas o menos, la cantidad de personas ocupadas fuera la misma que el número de empleados que había antes de producirse la expansión crediticia (o poco más, dependiendo del aumento de la productividad en el periodo de expansión).


Dicho sea de paso, todo esto da pié, una vez dentro de la lógica del sistema, para debatir que proporción del seguro de desempleo debe ir a cargo de los presupuestos de la UE.


Bien …con un ejemplo un poco exagerado: es como si nos hubiéramos vuelto majaretas y hubiéramos iniciado la faraónica construcción de un túnel atravesando el Atlántico, el Pacifico y el Indico por debajo, y que para ello, hubiéramos llevado allí la mitad de las máquinas de la Tierra. Decenas de millones de personas incorporadas al mercado de trabajo gracias al "milagro fiduciario".


Pero se nos olvidó un pequeño detalle: se agotó la despensa (el ahorro) antes de acabar el faraónico proyecto.


La inauguración del Empire State coincidió con la gran depresión (la despensa agotada). La falta de inquilinos llevó a la gente de Nueva York a burlarse de la construcción llamándola el "Vacío State" (Empty State Building). El edificio no fue rentable hasta 1950.



La mayor parte de la superficie de las cuatro torres en Madrid está sin vender haciendo compañía a más de un millón de viviendas en todo el Estado.

¡Ainssss, habría que calificar a las imprentas de las Fábricas de Moneda y Timbre (y a las electrónicas de los Bancos Centrales) como armas de destrucción masiva !. Quizá no tomemos conciencia de ello hasta que las estrellas del Rock and Roll no lo cuenten en sus letras.
Lo más sorprendente es que, iniciado ya el comienzo del fin -cuando echaron el freno a la imprenta y comenzaron a subir tipos para no cargarse el sistema monetario- algún gobierno nos hiciera creer que todo sería lo más parecido a un suave aterrizaje, una suave desaceleración.
Es decir, querían decretar "la aceleración negativa de la fuerza de la gravedad" para casos particulares y por conveniencia histórica. Jugar al mercado "a cámara lenta".
Y más sorprendente aún, es que haya gobiernos que se resistan a reconocer que no son ellos, sino los consumidores los que deben decidir donde, como y cuando se deben recolocar todos los recursos económicos, en especial, los aún aprovechables que se fueron a esa estructura de producción equivocada. Y que para ello es condición necesaria el desbloqueo de su movilidad.
¡Como si no estuviera más que demostrado que los aparatos político-burocráticos ni crean ni acumulan capital, sino que por el contrario, lo consumen !.

Estos días algunos se quejan de la especulación financiera con la deuda soberana, cuando es el propio sistema el que favorece y persigue a los grandes capitales para que éstos busquen refugio en la supuesta seguridad de la deuda pública de los Estados.
Resulta que si ésta no existiera (¿para que están los impuestos?), y se suprimiera el privilegio del coeficiente de caja fraccionario, los propietarios de esos grandes capitales se verían obligados a invertirlos en la economía real, la productiva de bienes y servicios, para poder conservarlos. Es decir, los que invierten en deuda pública en realidad quieren alejarse de la incertidumbre del mercado. Se convierten en asociados del Estado.

La fatal arrogancia de los políticos no tiene límites. No se les mete en la "mollera" que el conocimiento está disperso.


Todos hacemos nuestros análisis y tenemos nuestras respetabílisimas opiniones, pero, desde el poder, lo que pretenden los políticos cuando las cosas se les tuercen, a pesar de sus sesudos análisis y contra-análisis, sus voluminosas estadísticas y sus respetabilísimas deducciones y conclusiones, es algo así como decirle a hombres y mujeres hechos y derechos: “Damas y caballeros, jueguen ustedes al bonito juego del mercado, pero con manual de instrucciones variable a nuestro antojo”; como si todos al levantarnos por la mañana, fuéramos niños dispuestos a jugar a los médicos, con sus tiritas, sus fonendoscopios de pega, sus batitas blancas … y su canesú...
"El Chiringuito, tarde o temprano, colapsará".