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sábado, 29 de abril de 2017

Burocracia (Ludwig Von Mises)




- "Lo siento, me han vencido. Con todo el dolor de mi corazón me veo obligado a suprimir las clases fuera del horario lectivo".
El profesor Uriondo de la UPV explicaba que se veía obligado a suprimir esos apoyos que impartía a sus estudiantes de Ingeniería fuera del horario lectivo oficial con la finalidad de ayudar a comprender una asignatura muy complicada [Electrotecnia]. 

- "Incluso me veo obligado a renunciar a impartir la asignatura el próximo curso para evitar conflictos en el Departamento".
Uriondo, además de dar clases por las tardes fuera de horario lectivo, había creado una plataforma virtual con sus apuntes y problemas resueltos que podían consultar no sólo sus alumnos, sino también los de otros profesores. Y no es todo. Facilitaba su teléfono móvil a los alumnos para que pudieran llamarle a cualquier hora para resolver dudas. 


800 estudiantes firman un comunicado en apoyo del profesor


Sus compañeros, profesores de Electrotecnia, se quejaron de sus prácticas. Según ellos, generaban descoordinación. Le reclamaron que dejara de dar sesiones fuera del horario lectivo y que no permitiera asistir a sus clases, ni entrar en su plataforma de internet, a los alumnos del resto de los grupos. En definitiva, sus propios compañeros pidieron que Uriondo se ajustara a los reglamentos, mandatos, órdenes, directrices y protocolos. En román paladino: Uriondo les había puesto en evidencia, y le han derrotado
¿Que dice la Universidad? Pues que abrirán un expediente y enviarán un experto letrado burócrata para investigar. 


La UPV/EHU recalcó ayer que una letrada designada por el
Rectorado se ha encargado de las indagaciones que,
 como poco, «van a durar un mes».

Esto es gestión burocrática. Todo su peso ha caído sobre este profesor universitario y sus alumnosLlevado al extremo, es decir, a todas las facetas de la vida económica y social, es el sistema de gestión que forzosamente ha de adoptar el socialismo: un sistema de absoluta regimentación. Veamos:


"Burocracia" - Ludwig Von Mises

"Burocracia" es un libro escrito por Ludwig Von Mises en 1944. Se trata de un ensayo de plena actualidad. Trataré de resumir algunos puntos clave.
Existen dos sistemas de organización de la sociedad, la organización burocrática y la organización empresarial, es decir, ésta última, basada en el beneficio empresarial. 
La organización empresarial es muy impopular. De hecho la población española (según estudio de la fundación BBV) es la menos capitalista de Europa. En principio, parece que la gente desearía sustituir la elección de los consumidores tal y como funciona en una economía de mercado por la intervención o planificación de una autoridad central (socialismo). Sin embargo, al mismo tiempo, la gente critica duramente la burocracia, es decir, se critica el método de gestión socialista. Prueba de ello es el caso que acabo de exponer de la UPV, absurdo y reprobable se mire por donde se mire. 
Esto es de locos trastornados bipolares. Como expresa Von Mises: "no se comprende que al clamar por la supresión de la organización basada en el beneficio no hacen otra cosa que pedir más y más burocracia, y más aún, la plena burocratización de los más mínimos detalles de la conducta humana". 



El funcionamiento del sistema de economía libre obliga al empresario a obedecer las órdenes emanadas de los consumidores [tratándose de la enseñanza, los consumidores son los alumnos y/o sus padres o tutores]. Bajo este sistema, la arbitrariedad en el trato con el personal constituye un daño que se vuelve contra su autor. La consecuencia es la pérdida de consumidores, es decir, alumnos, clientes, pacientes, usuarios, espectadores, ... , etc.
Se demoniza hoy, la mercantilización del trabajo. Ludwig Von Mises explica: bajo un sistema capitalista no manipulado, el hecho de que el trabajo constituya un artículo que se compra y vende, libera infinitamente más al que gana un salario de cualquier dependencia personal que bajo un régimen burocrático socialista donde el trabajo no es mercancía. En la economía de mercado, el empleador no puede dejarse llevar por el favoritismo o el prejuicio con respecto al personal. Si lo hace, se perjudica a sí mismo.
"Tan pronto como una empresa deja de moverse por la motivación del beneficio, debe adoptar otro principio de gestión. Las autoridades no pueden contentarse con decirle a un director: No se preocupe por el beneficio. Tienen que darle órdenes más claras y precisas. El director no es un jefe de empresa, sino un burócrata, es decir, un funcionario que tiene que cumplir determinadas instrucciones. El criterio de una buena gestión no es la aprobación de los usuarios consagrada en un superávit de los ingresos sobre los costes, sino la estricta obediencia a un conjunto de normas burocráticas. La suprema regla de gestión es la sumisión a esta reglamentación".
"Naturalmente, el Estado o el municipio tratarán de elaborar estos estatutos y reglamentos de tal manera que los servicios prestados ofrezcan toda la utilidad deseada y el déficit no supere la cifra establecida. Pero esto no modifica el carácter burocrático de la gestión. La dirección debe plegarse a un código administrativo, que es lo único que importa. La responsabilidad del director queda a salvo con tal de que sus actos sean conformes a este código. Su principal tarea no es el rendimiento en cuanto tal, sino en los límites de la obediencia a los reglamentos. Su situación no es la de un director de empresa privada, sino la de un funcionario".



El sistema burocrático es por necesidad opuesto al que rige la empresa privada que busca beneficios. Sería pernicioso delegar en un individuo o en un grupo el poder de disponer libremente de los fondos públicos. Si se quiere evitar que los directores de empresas estatales o municipales dilapiden irresponsablemente las finanzas públicas y que su gestión desbarate el presupuesto de la nación, es preciso que su poder quede reducido por un conjunto de normas burocráticas.


La competencia

"Los socialistas aseguran que el capitalismo es degradante, que bajo el capitalismo, todo el mundo tiene que considerar a sus semejantes como competidores. Pero la competencia jamás podrá eliminarse". Bajo cualquier sistema, siempre habrá puestos que se valorarán más que otros y la gente se esforzará en alcanzarlos compitiendo contra sus rivales. Es irrelevante que a esta emulación la llamemos rivalidad o competencia. En todo caso, de una forma u otra, hay que decidir si un aspirante debe obtener o no el empleo que pide. "La cuestión se reduce a qué clase de competencia debe existir. La clase de competencia propia del capitalismo no manipulado consiste en superar a los demás en el mercado mediante la oferta de bienes mejores y más baratos. La competencia burocrática, en cambio, consiste en intrigar en las ‘cortes’ de los que están en el poder. En las cortes de los gobernantes despóticos han abundado siempre la adulación, los halagos, el servilismo y el envilecimiento".


Burocracia - Impreso 036

"Los adalides del totalitarismo se llaman a sí mismos "progresistas". A causa de esas políticas "progresistas", proliferan con hongos nuevos cargos y nuevas secciones administrativas. Los burócratas se multiplican y está ansiosos de restringir, paso a paso, la libertad de acción del ciudadano individual"



La lógica de la Burocracia

Aniquilar por completo la economía de mercado implica sustituirla por el control público burocrático de todas las actividades económicas, ya sea mediante planificación central o a través de la nacionalización de las empresas. 
El sistema de gestión burocrático sólo puede sobrevivir a duras penas ocupando una pequeña parcela dentro de una economía de mercado. Sin embargo, si bien es cierto que en menor medida, la gestión burocrática limitada a determinados ámbitos y paralela a la economía de libre mercado, adolece del mismo problema que tiene el socialismo: la imposibilidad del cálculo económico y la destrucción de los incentivos.


Profesor Miguel Anxo Bastos

Falta de sentido crítico

"La empresa que busca el beneficio se sustenta sobre el voluntario apoyo del público. No puede subsistir si los consumidores no le prestan su favor. Pero los servicios administrativos adquieren forzosamente sus ‘clientes’. El hecho de que mucha gente se acerque a una oficina pública no es ninguna prueba de que ésta satisfaga una urgente necesidad del pueblo. Solamente indica que se interfiere en asuntos que son importantes para la vida de todos. El agostamiento del sentido crítico constituye una seria amenaza para la preservación de nuestra civilización. Facilita a los charlatanes su trabajo de engañar al pueblo. Es curioso observar que los estratos educados son más crédulos que los menos cultos. Los seguidores más entusiastas del marxismo, del nazismo y del fascismo fueron los intelectuales, no los palurdos. Los intelectuales nunca han sido lo bastante agudos para ver las contradicciones de sus credos. No perjudicó lo más mínimo la popularidad del fascismo italiano el que Mussolini glorificase a los italianos como los representantes de la más antigua civilización occidental en el mismo discurso en que los elogiaba por ser la más joven entre todas las naciones civilizadas. A ningún nacionalista alemán le llamó la atención que el pelinegro Hitler, el corpulento Góring y el derrengado Góbbels fuesen loados como los preclaros representantes de la heroica raza dominadora de los altos, esbeltos y rubios arios. ¿No es sorprendente que muchos millones de no rusos estén firmemente convencidos de que el régimen soviético es democrático, más democrático incluso que el norteamericano? La falta de crítica ha hecho posible que se le diga a la gente que serán hombres libres en un sistema de absoluta regimentación. La gente se imagina como reino de libertad un régimen en el cual todos los recursos son propiedad del Estado y en el que sólo el gobierno es empleador. Nunca toman en consideración la posibilidad de que el poderoso gobierno de su utopía pueda apuntar a fines que ellos mismos desaprobarían totalmente. Siempre suponen tácitamente que el dictador hará exactamente lo que ellos quieren que haga ("Burocracia" 1944 - Ludwig Von Mises).





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