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viernes, 18 de diciembre de 2015

"La captura del regulador"- "La Votación Política y "El voto en el mercado"



Faltan menos de dos días para las Elecciones Generales. La desenfrenada carrera por la captura del "regulador", o sea, por el derecho a escribir en el BOE, llega a su fin.
Las multinacionales y grandes empresas beneficiarias de las actuales regulaciones, pueden perder sus privilegios. Nuevos grupos de presión pueden ocupar su lugar. Aquí, se trata de atrapar la máquina de coerción integral: El Estado y a través de este, manejar la Hiper-Mega-máquina: la Unión Europea. Ese engendro, cuya ocupación actual ya no es promover la libertad de circulación de personas, mercancías y capitales, sino, la de fusionar instituciones políticas.
Las mafias políticas no tienen reparo alguno en prometer y prometer, mediante el expolio de lo ajeno. Acabo de escuchar de uno de los candidatos (Pablo Iglesias) que, si él resulta presidente, a nadie le cortarán la luz estas navidades. (¡Vaya chollo! ya estoy pesando en no abonar mi próximo recibo). ¿Significa esto que las compañías eléctricas producirán gratis? Un premio novel de economía popularizó la frase de que "no existe almuerzo gratis". En la enseñanza secundaria, ni se enseña esto, ni absolutamente nada de economía, y así nos va. Lo que sí se enseña es que, és "ético" apropiarse, por la fuerza, del fruto del trabajo de los demás.


"Las democracias europeas son pasto para los grupos de presión que utilizan los Estados en su beneficio y que consiguen expoliar a las mayorías, inconscientes de sus exacciones, con frecuencia disfrazadas de justicia social, cohesión, defensa del empleo, protección de sectores “estratégicos”, etcétera. La lógica de estos grupos, con mucho que ganar con la intervención y mucho que perder con la libertad, se enfrenta a millones de consumidores y contribuyentes, desorganizados, con poco que perder individualmente con la intervención y con poco que ganar individualmente con la libertad. La redistribución no es de ricos a pobres sino de grupos desorganizados a grupos organizados, y de todos a favor del Estado". ("Estado contra Mercado" - Rguez. Braun)




Resultado inevitable de la educación pública que padecemos y del sistema económico mixto -de guerra de todos contra todos-, la gente percibe que algo no funciona; y comienza a dar su apoyo a grupos políticos populistas -de izquierda y derecha-  que ofrecen incendiar castillos.
"El incendio del castillo, el desmoronamiento de grandes fortunas o la apropiación del dinero del rico y su transferencia al pobre, como dice Anthony de Jasay, provocarán, probablemente, bastante satisfacción, pero sólo mientras dure el drama del movimiento de un estado de cosas al otro. Una vez que todos los castillos hayan sido quemados, no pueden ser quemados de nuevo".

¡Esto es lo que hay!. Después de la votación, el cambio menos catastrófico que pueden provocar los nuevos gobernantes es, que las rentas expoliadas tengan nuevos receptores. De ahí, a cargarse todo el frágil sistema de producción de riqueza, es cuestión de pocos años, quizás meses.

El Jurista y Filósofo Bruno Leoni escribió que: "La votación puede, desde luego, estar precedida por debates y negociaciones, que pueden ser racionales en el mismo sentido que cualquier operación del mercado. Pero cuando llega el momento de votar, ya no se discute o negocia más. Nos hallamos en una esfera distinta. Se acumulan papeletas de voto como podrían acumularse piedras o conchas; la consecuencia es que no se gana porque se posea más razones que otros, sino simplemente porque se dispone de un mayor número de papeletas ...(.)...mientras en el mercado la oferta y la demanda no sólo son compatibles sino complementarias, en el ámbito político, al que pertenece la legislación, la elección de ganadores por un lado y de perdedores por otro no sólo no son complementarias sino que ni siquiera son compatibles. Es sorprendente que una consideración tan simple —y yo diría tan evidente— de la naturaleza de las decisiones de grupo (y de la votación, en particular, que es el mecanismo habitual empleado para efectuarlas) pase inadvertida tanto a los expertos como al hombre de la calle".
En el mercado, cualquier minoría por insignificante que sea,  encuentra su oferta para satisfacer sus necesidades (siempre hay un roto para un descosido). Sin embargo, en la votación política, 51 votantes de un total de 100, son políticamente igual a 100. Y los restantes 49, son políticamente igual a cero.

En consecuencia, el resultado de una votación política puede cargarse completa y definitivamente "la votación en el mercado", que es la realmente importante, porque sin ella se esfuma la Libertad, y por tanto, se evapora el medio que tienen los seres humanos para sustentar su vida. Se aniquila el proceso de creación de riqueza.


Los votos en el mercado 
(por Ludwig Von Mises)

Los consumidores, a través de sus compras y abstenciones de comprar, eligen a los empresarios como si en realidad se repitiera un plebiscito diario. Determinan quién debe ser propietario y quién no, y cuánto debe tener cada propietario.
Al igual que en todos los casos donde se elige una persona —funcionarios, empleados, amigos, o cónyuge— la decisión de los consumidores se basa en la experiencia y por lo tanto siempre está referida al pasado. No existe una experiencia del futuro. La votación en el mercado beneficia a aquellos que en el pasado inmediato han servido mejor a los consumidores. Sin embargo, la elección no es inalterable y puede ser corregida diariamente. El elegido que decepciona al electorado desciende rápidamente en las listas de los favorecidos por el voto. Cada voto de los consumidores sólo amplia un poco la esfera de acción del hombre elegido. Para alcanzar los niveles más altos dentro del empresariado, necesita un gran número de votos y que éstos se repitan una y otra vez durante un largo período de tiempo; una prolongada serie de éxitos. Cada día debe someterse a un nuevo juicio, a una nueva elección....(.)... La entrada a las filas de los empresarios en una sociedad de mercado, no saboteada por la interferencia del gobierno o de otros órganos que recurran a la violencia, está abierta a todos. Aquellos que saben cómo aprovechar cualquier oportunidad económica que se presente, siempre encontraran el capital necesario, ya que el mercado está lleno de capitalistas ansiosos por encontrar los destinos más promisorios para sus fondos y que buscan recién llegados ingeniosos, con cuya compañía podrían llevar a cabo los proyectos más remunerativos...(.)... Al elegir entre distintos partidos y plataformas políticas para la organización social y económica del estado, la mayoría de la gente está mal informada y deambula en la oscuridad. El votante promedio carece de los conocimientos necesarios para distinguir aquellas políticas adecuadas para obtener los fines buscados, de las que no lo son. Le es difícil analizar las largas cadenas del razonamiento apriorístico, que constituye la filosofía de un programa social extenso. En el mejor de los casos, puede formarse alguna opinión acerca de los efectos a corto plazo de las políticas involucradas. Está incapacitado para tratar los efectos a largo plazo. En principio, los socialistas y comunistas frecuentemente sostienen la infalibilidad de las decisiones de la mayoría. Sin embargo, se contradicen cuando critican a las mayorías parlamentarias que rechazan su credo ...(.)... Pero en la compra de un bien o en la abstención de su compra, lo único que interviene son los deseos que los consumidores tienen de obtener la mejor satisfacción posible de sus necesidades más urgentes. El consumidor no elige —como el votante político— entre medios diferentes cuyos efectos aparecerán más tarde. Elige entre objetos que le brindarán satisfacción inmediata. Su decisión es terminante. Sin interferencia institucional, un empresario sólo obtiene ganancias por servir a los consumidores, es decir a las personas, tal cual son y no tal como deberían ser según las fantasías de algún dictador potencial.





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