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miércoles, 10 de septiembre de 2014

¿Tienes niños o piensas tenerlos? Hazlo por ellos. Entérate como funciona el "txiringuito monetario" o les dejaremos a las puertas de una bonita segunda Edad Media.

Hace poco tuve una conversación sobre "dinero" con un par de amigos. Es realmente sorprendente y preocupante el desconocimiento sobre este asunto.
Por cierto, intentaré no emplear el término "dinero" en este post, porque lo que hoy utilizamos como medio de cambio, realmente, no es dinero .




Es la misma cantinela que se escucha en todos los medios de comunicación de todos los colores políticos. Estos son los cuatro cambios que propone:

1-  En primer lugar, ampliar las misiones del Banco Central Europeo. Además del objetivo de inflación, que se ocupe también de fomentar el crecimiento económico y la creación de empleo
2-  En segundo lugar, que el BCE pudiese prestar directamente a los Estados miembros, (es decir, entregarles directamente a los políticos las llaves de la impresora)
3-  En tercer lugar, el BCE debería flexibilizar su política monetaria inyectando una mayor cantidad de dinero en la economía
4- En cuarto y último lugar, el BCE debería abandonar la política del “euro fuerte” que fue impuesta en su día por Alemania para reducir e incluso hacer desaparecer las ventajas competitivas de las que gozan Estados Unidos, Japón y China. (O sea, lo mismo que punto 3 pero compitiendo para devaluar más y más rápido que estas tres zonas monetarias).

En resumen: ¡¡¡ Que fluya el crédito !!! Sobre todo a los Estados.

Ademas, el BCE (Banco Central Europeo) acaba de bajar el tipo de interés de referencia al 0,05 % y anuncia que comprará títulos respaldados por activos (ABSpara inyectar más liquidez en el sistema, para que los bancos den más créditos a las familias y empresas; y de paso, devaluar el euro con respecto al dólar para que la economía de la zona sea más competitiva.
Este "órgano supremo" que hemos inventado -el Banco Central dependiente de los Gobiernos- es lo más parecido a un ser omnipotente, miembro de la Corte Celestial que cree que los seres humanos somos meros entes transmisores de sus políticas monetarias.

Pero espera, ..., aquí estos otros proponen algo peor:
Pablo Iglesias (Podemos)
"... tomar el control de la política monetaria saliendo del euro, e inmediatamente devaluar para favorecer las exportaciones..."


Hazte un favor, pregunta a alguien que haya trabajado 20 o 30 años en un banco o caja de ahorros. Lee y relee lo que puedas, utiliza la lógica y selecciona. 
Lo primero que debe quedar claro por simple sentido común es que manipulando la moneda y el crédito no van a brotar bienes y servicios como setas en el campo. Imprimir más moneda no crea riqueza.

A ver,..., esos "sabios" que salen en la Sexta TV los sábados por la noche, y que exigen que el Banco Central actúe, que respondan a esto:




¿Donde están los bienes reales que va a prestar el Banco Central para crear empleo y generar riqueza? 
Veamos:
Si yo te presto a ti mi furgoneta para que puedas sacarte unos eurillos haciendo unos portes a cambio de que me la devuelvas con el depósito lleno: eso es un crédito (regular). Y mi furgoneta es un bien real presente que se aplica a una inversión: tu transporte. Yo te la presto y mientras tanto yo no puedo disponer de ella. En el futuro, tu me la devuelves con el depósito lleno. El crédito es un intercambio de bienes presentes por bienes futuros, cuyo precio es el tipo de interés (el depósito lleno, en este caso).
¿Qué es lo que presta el Banco Central?
¿De donde van a sacar los bancos comerciales, incluido el Banco Central, bienes reales presentes, como la furgoneta de mi ejemplo, para producir las cosas -los bienes y servicios- que demandamos los ciudadanos?, y de paso, reducir el paro, aumentar los salarios,  crear riqueza, etc, etc.

Debe quedar claro que, en el actual sistema monetario: los bancos no tienen bienes reales presentes para prestar. Ni el Banco Central ni el resto del sistema bancario fabrica bienes ni producen absolutamente nada. El Banco central no tiene ahorro propio para prestar. 
¿Que hacen entonces los bancos?
Realmente, Los bancos no prestan nada. Lo que hacen es buscar deudores solventes entre los demandantes de crédito. Los que realmente prestan son los que aceptan como medio de "pago" la deuda de los Bancos Comerciales, es decir, los - mal- denominados depósitos bancarios, y el papel moneda del Banco Central a cambio de sus bienes presentes.

Esto no quiere decir que su función no sea importante, que lo es. Pero conviene que "la peña" sepa cómo funciona el "txiringuito", para saber en qué dirección hay que modificarlo.


La cadena crediticia irregular

Un crédito es un intercambio de bienes presentes por bienes futuros. Cuando en el intercambio, no se especifica cuales y qué cantidad de bienes debe aportar en el futuro una de las partes, para cancelar la deuda, nos encontramos con un crédito irregular. Si esos créditos, mediante leyes de curso forzoso, son utilizados como medios de intercambio habituales, se forman cadenas crediticias irregulares que conducen al desastre económico.

Imagina a un cliente que pide un crédito de 10.000€ al banco para comprar un vehículo. Esta persona, en realidad, lo único que hace con su banco, es intercambiar deudas. Me explico. Al demandante de crédito, su banco le abre una cuenta y le anota una cantidad, un importe en moneda de curso legal, por ejemplo 10.000 euros. El banco no necesita un "depositante" previo. El banco se compromete a entregarle -a la vista- 10.000 euros en papel moneda emitido por el Banco Central. Esto es una deuda contra el banco. El demandante de crédito tiene ahora la opción de ir al banco y exigir en papel moneda el pago de la deuda (es decir, lo que coloquialmente llamamos sacar la pasta contante y sonante). También tiene la opción de no hacerlo y mantener el saldo en cuenta; y utilizarlo como medio de pago (mediante una transferencia bancaria o un talón). Es lo que llamamos un "depósito bancario", (aunque desde un punto de vista jurídico no es de ninguna manera un auténtico contrato de depósito, puesto que nadie deposita nada). Bien, ahora, nuestro cliente, demandante de crédito, se compromete a devolver esos 10.000 euros más una cantidad adicional que denominamos interés.  Es decir, este demandante de crédito, en realidad, compra la deuda emitida por el banco; compra promesas de pago: “depósito a la vista en euros”. Y lo hace a cambio de devolver ese mismo importe (más los intereses) en el futuro. El precio de esta compra-venta, por tanto, es el tipo de interés.

Entonces ¿quien es el prestamista real si hasta ahora banco y cliente sólo han cruzado promesas de pago?

En lo que vamos viendo hasta ahora, todavía no tenemos prestamista real, puesto que para que exista el crédito tiene que haber alguien que aporte bienes presentes. Lo que ha hecho el banco es seleccionar a un cliente que a juicio del propio banco, es capaz de devolver el crédito entregando bienes en el futuro. Es decir lo que he comentado antes, el banco busca deudores solventes entre los demandantes de crédito (deudores que no dilapiden valiosos y escasos recursos económicos).

El prestamista real, es el que presta bienes reales como la furgoneta de mi ejemplo anterior;  es el que aporta esos bienes presentes (una nave industrial, un vehículo, maquinaria, etc).

En el momento de realizar ese contrato de intercambio de deudas con el banco, el prestamista real (el que aporta la furgoneta de mi ejemplo anterior), ni siquiera tiene que ser conocido. Siempre habrá prestamistas reales porque todo el mundo acepta las promesas de pago de los bancos. Están asegurados de antemano, porque las leyes de curso forzoso –esto es lo mas "gracioso" del asunto- se encargan de imponer como medio liberatorio de pago, las deudas de los bancos. Es decir, los incorrectamente denominados depósitos a la vista son medios de pago -o mejor dicho, de intercambio- que han de aceptarse obligatoriamente para "cancelar deudas" (lo pongo entre comillas porque realmente, las deudas no se cancelan si se pagan con nuevas deudas, sólo cambian los titulares. De ahí lo de cadena crediticia irregular) 

Así pues, esos nuevos "medios de intercambio" dan acceso inmediato a controlar bienes presentes producidos por otros. De modo que el prestamista real, desde un punto de vista económico, es el que vende el coche o el piso o la nave industrial porque acepta como pago una deuda, es decir, bienes futuros, no un bien presente. 
Vemos pues, que cuando decimos que tenemos 10.000€ en el banco, no tenemos un bien presente. Tenemos una deuda contra el banco a nuestro favor por importe de 10.000€ pagaderos en papel moneda del Banco Central.

Supongamos que quieres montar un negocio y necesitas 100.000 euros para comprar unas máquinas. La máquina es un bien real presente. Vas al banco a pedirlos pero no es el banco el que realmente te financia la máquina. ¿Quien es, pues? El que financia (el que presta) es el vendedor de la máquina, y lo hace al aceptar del comprador de la máquina, la promesa de pago del banco (el "depósito" bancario de 100.000 euros que el banco anota en cuenta del demandante de crédito). El vendedor entrega la maquinaria y acepta como pago la deuda que el comprador de la maquinaria tiene contra el banco. Una vez transferido y recibido el importe del "depósito", el vendedor ve incrementado el saldo de su cuenta bancaria. El vendedor puede, a su vez, utilizar ese saldo como medio de pago para sus propias operaciones. Cuando el vendedor realiza pagos con su saldo en cuenta, es decir cuando transmite el importe del "depósito", el siguiente detentador o poseedor de ese "depósito" es el nuevo prestamista real; y así sucesivamente. 
Estamos suponiendo, por el momento, que nadie saca papel moneda del banco. Y por tanto no se paga nada con billetes.
Cada vez que pagas con tu tarjeta de débito o con un talón o cheque, pagas con una deuda que tienes a tu favor contra el banco. Por tanto el receptor siempre será prestamista directo del banco e indirecto del deudor que haya seleccionado previamente el banco. 

En este sistema entonces, ¿quien es el que realmente presta? la respuesta es que hay infinidad de prestamistas porque todo aquel que acepte como pago la deuda contra el banco (el "depósito bancario") se subroga en la posición del acreedor inicial, es decir, del vendedor de la maquinaria. Los acreedores posteriores ya no saben quien es su deudor (desde un punto de vista económico). Aparece, pues, lo que el economista Carlos Bondone llama "el síndrome del deudor desconocido", porque el banco, que jurídicamente sí es el deudor (pero no lo es desde un punto de vista de teoría económica) y por tanto quien debería cancelar su deuda entregando bienes presentes (el banco), no lo hace. El que entrega bienes presentes para amortizar su deuda a favor del banco es el primer cliente que solicitó crédito. El banco, para cancelar su deuda a corto, entrega papel moneda, que, a su vez, es deuda contra el Banco Central. Y éste, tampoco entrega bienes presentes para cancelarla. Todo este proceso implica que los tenedores de deuda (de depósitos y billetes) tienen poder de compra de bienes presentes en el mercado antes de que el cliente original que solicitó el crédito haya producido (y puesto en el mercado) los bienes suficientes para amortizar el préstamo que pidió al banco. Se produce una descoordinación intertemporal.

Lo vuelvo a explicar:

- ¿Quien es el primer prestamista? ¿Quien es el que otorga crédito?
- El primer prestamista es el acreedor inicial: el que te vende la máquina es el que primero te financia con su ahorro real (con su máquina) porque cuando tú le pagas con tu "depósito" bancario, en realidad está aceptando como pago una deuda contra el banco. Luego, por lo tanto, si acepta como pago una deuda, es que, realmente, todavía no ha cobrado la venta: no hay cancelación de la deuda. Lo que tu le debías, ahora se lo debe el banco. El banco es deudor del vendedor de maquinaria.

- Volvamos hacía atrás: ¿Que ha hecho el Banco?

- El banco firma contigo un "contrato", en el cual promete entregarte 100.000 euros a la vista. Promete darte 100.000 euros en papel moneda del Banco Central en cuanto tu se lo reclames (a la vista). Mientras tanto te abre una cuenta corriente o libreta de ahorro, anota un saldo inicial de 100.000 euros para lo cual no necesita ningún depositante previo, y te entrega una tarjeta de débito y/o un talonario. Tu, a cambio te comprometes a devolver al banco esos 100.000€ en papel moneda del Banco Central, más los intereses en el futuro. Eres deudor a plazo a favor del banco por ese importe. Y el banco es tu deudor a la vista, o lo que es lo mismo, tu eres acreedor a la vista del banco por ese mismo importe. Puedes ir inmediatamente a la ventanilla o al cajero automático más próximo y sacar papel moneda de tu cuenta. Es el intercambio de deudas del que he hablado antes. Hasta este momento no podemos hablar de crédito porque nadie ha aportado bienes presentes aún.

Cuando tu transfieres esos 100.000 euros de tu cuenta a la cuenta del propietario de la máquina, éste acepta ser acreedor del banco por importe de 100.000 euros y a cambio entrega bienes presentes: la máquina.

Fíjate lo que está pasando. La promesa del banco de entregarte a tí 100.000 euros la estás utilizando como medio de pago de la máquina. Y el propietario de la máquina acepta como pago la promesa que hizo el banco contigo. Pero, desde un punto de vista económico (de Teoría Económica), el que realmente te financia es el propietario de la máquina. El propietario de la máquina es el que realmente realiza el préstamo, es el que otorga crédito. El banco sólo es intermediario financiero (aunque, en este sistema actual, no es un auténtico intermediario financiero porque es refinanciado por el banco central sin que éste aporte bienes presentes para tal refinanciación).

A continuación, el propietario de la máquina, con el poder de compra de esa misma promesa de pago del banco por importe de 100.000 euros, a su vez paga sus propios gastos. Transfiere a otras personas el saldo de su cuenta bancaria. Por ejemplo paga a sus trabajadores, paga el recibo de la luz, paga al cocinero del restaurante, paga el pan al panadero, paga a sus proveedores de materias primas y de piezas electromecánicas, paga a su dentista y al carnicero, paga a su asesor contable, paga la letra del coche, etc. Es decir, tiene poder de compra inmediato sobre bienes presentes.

Recuerdo que por el momento nadie saca los billetes del banco. Eso lo veremos después.

Fíjate lo que ha pasado ahora. El propietario de la máquina, ahora sí; ya ha cobrado la venta de su máquina pero no se la has pagado tu ni el banco. El propietario ha cobrado con los bienes presentes de todas estas personas. Y ahora, todas estas personas: los trabajadores, la empresa eléctrica, el cocinero, el panadero, los proveedores de materias primas y piezas electromecánicas, el dentista, el carnicero y el asesor son los que están financiando tu máquina, pero ellos no lo saben (síndrome del deudor desconocido). Tu le debes al banco pero el banco se lo debe a ellos. El banco sólo intermedia. Por tanto, al aceptar la promesa de pago del banco (los "depósitos" a la vista) como pago por sus bienes reales, se han subrogado en la posición del acreedor inicial (el vendedor de la máquina) y son estos últimos en este momento  los que prestan sus bienes presentes a cambio de la promesa de pago del banco (a cambio de los depósitos bancarios a la vista). Decimos que esta gente esta otorgando crédito porque no están cobrando al contado. Cobrarán en el futuro cuando transfieran el importe de sus depósitos a cambio de bienes reales presentes. 
Lo que reciben como pago legal, todos estos últimos vendedores, es una promesa de pago del banco en papel moneda del banco central. No reciben bienes reales presentes. Cuando transfieran las promesas de pago del banco a cambio de otros bienes reales producidos por otras personas, entonces cobrarán porque habrán endosado la deuda. Y así sucesivamente. 

Tampoco puede decirse que las deudas se saldan si se cobran en papel moneda en lugar de recibir una transferencia bancaria, porque el papel moneda también es una deuda contra el Banco Central; pero de eso me ocupo más abajo. Por eso lo hemos llamado cadena crediticia irregular (C. Bondone).

Siempre, los últimos, es decir, los actuales tenedores de las promesas de pago se estarán subrogando en la posición del acreedor inicial. ¡Ojo! no es una subrogación legal o jurídica, pero sí lo es desde un punto de vista de Teoría Económica. 
Los últimos tenedores de las promesas de pago son acreedores a corto plazo del banco, mientras que tu, nuevo propietario de la máquina eres deudor del banco, pero tu deuda es a largo plazo. No es reclamable a la vista. Tu, con tu trabajo, con tu propia producción vas amortizando poco a poco tu deuda a favor del banco aportando bienes al mercado a largo plazo. Sin embargo los medios de intercambio creados por el sistema financiero tienen poder de compra inmediato sobre bienes presentes. Lo cual implica un incremento de los medios de intercambio superior al crecimiento de bienes y servicios en la economía.

El banco se endeuda a corto e invierte a largo (Antal Fekete). Los vencimientos de sus deudas son anteriores a los vencimientos de sus inversiones. Descalza plazos (J.R. Rallo). 

La Economía (La Ciencia Económica) nos dice que el que presta es el que proporciona los bienes presentes reales. En el actual sistema, no es ni el Banco Central ni los bancos comerciales ni las Cajas de Ahorro. Y las deudas se cancelan con bienes presentes reales, por lo que no se cancelan con los medios de intercambio creados por los bancos, puesto que éstos no son bienes presentes, son crédito.


Confianza en el sistema

¿Por qué la gente parece confiar en este sistema crediticio irregular en el que nunca se saldan las deudas? y ¿por qué no vamos todos, un día si y otro también a dejar a cero el saldo de nuestras cuentas corrientes o libretas?

Para explicarlo, metemos en el asunto al Banco Central (órgano burocrático de planificación central y monopolista de emisión de billetes y monedas de curso legal).

La respuesta a la anterior pregunta es que, los bancos, normalmente, consiguen "dinero" para las retiradas habituales de sus clientes porque están obligados a guardar un porcentaje en reserva (coeficiente de caja: 2% en la zona euro) y además, diariamente se prestan entre ellos el papel moneda del banco central (en el interbancario). 
El papel moneda que sacan unos clientes de un banco, lo ingresan otros clientes en otros o en el mismo banco (sólo un mínimo porcentaje escapa del sistema). El papel moneda del Banco Central representa aproximadamente menos del 10 % de la masa monetaria (M3), es decir del total de medios de intercambio absolutamente líquidos que circulan en una economía. Los mal denominados depósitos bancarios representan una cantidad 10 veces superior al papel moneda en circulación impreso por el banco central.
Cuando los bancos, en conjunto, se quedan sin liquidez y no tienen con qué atender las retiradas de efectivo de sus clientes, entonces solicitan crédito al Banco Central. El banco central imprime billetes -o reconoce "depósitos" a los bancos- y se los presta admitiendo como garantía o colateral, los créditos que los bancos conceden a sus clientes. Es decir, el Banco Central crea nuevos medios de intercambio contra las inversiones de los bancos comerciales. Los bancos comerciales nunca pagan sus deudas. El Banco Central siempre las refinancia. El Banco Central también invierte a largo y se endeuda a corto.

- ¿Que sucede cuando el panadero, el dentista, o el asesor, etc van al cajero o a la sucursal bancaria y sacan papel moneda de la cuenta corriente o libreta?
- Lo que sucede es que el banco o caja de ahorros, al entregar euros, papel moneda, pierde reservas (momentaneamente) y endosa la deuda -a favor de sus clientes- contra el Banco Central, puesto que éste es el único emisor autorizado de papel moneda. Los billetes son un pasivo del Banco Central. Por tanto, también son crédito. No son un bien presente. No tienen valor económico independiente del emisor.




Ahora el panadero, el dentista y cualquier tenedor de billetes o monedas de euro, es acreedor del Banco Central. 
Tener efectivo, es decir, tener billetes y monedas es conceder crédito al Banco Central.
Cuando tu, como poseedor de billetes, compras cosas con esos billetes, al entregarlos como pago, dejas de ser acreedor del Banco Central por ese importe, y lo será el nuevo propietario de los billetes.
La cadena crediticia irregular continúa.

Antes el billete llevaba la leyenda: “Paguese al portador la cantidad de xxx en oro o plata”. El oro y la plata son bienes presentes. Hoy en día los billetes ya no son redimibles, Ya no son convertibles en oro o plata. Eso pasó a la historia en el siglo XX. El siglo del atraco masivo a mano armada a todos los ciudadanos. 

Lo cierto es que ese papel moneda, aunque no sea convertible, se supone que está respaldado por algo, puesto que el Banco Central tiene o debe tener activos en su balance: deuda pública, oro, bonos, títulos valores, deuda privada .... etc (aunque mucha de esta última apeste, (como la deuda empaquetada con hipotecas tóxicas o subprime, o deuda de países en bancarrota, etc.).

Bien, ahora vete a una oficina o delegación del Banco Central con los billetes emitidos por ellos, e intenta cobrar esa deuda en bienes reales, por ejemplo, ORO O PLATA. ¡¡¡ VEREMOS A VER SI SALES POR LA VENTANA CON UNA HUELLA EN EL TRASERO !!!. El Banco Central tampoco paga nunca sus deudas.

Si los billetes son o eran una deuda y los ciudadanos ya no podemos cobrar esa deuda, ¿que podemos hacer para no ser estafados? ¿que podemos hacer para no perder los ahorros de toda una vida?

- Respuesta: deshacerte de los billetes cuanto antes, a cambio de bienes presentes con algún valor económico.

- ¿Que harías si sospechas que el banco o caja de ahorros de tu barrio, donde tienes todos tus ahorros, está dando préstamos a diestro y siniestro sin importarle un rábano la solvencia de los prestatarios?
- Supongo que probablemente convertirías ipso facto el saldo de tu cuenta en papel moneda emitido por el banco central; es decir, sacarías todos tus euros de allí inmediatamente antes de que la entidad entrara en suspensión de pagos.  O lo que es lo mismo: reclamarías inmediatamente el pago de la deuda que tienes contra el banco.

Bien, ahora... 
- ¿que harías si tu Banco Central está dando préstamos a diestro y siniestro a gobiernos que no son capaces de recaudar mediante impuestos todo lo que gastan? o ¿que harías si tu Banco Central está dando préstamos a todos los bancos comerciales aceptando como garantía de estos préstamos, la deuda privada hipotecaria subprime de cientos de miles de deudores insolventes? 

- Como, a pesar de ser acreedor del Banco Central, no puedes cobrar tus euros en oro, plata (u otro bien real presente independiente del emisor) porque los billetes no son redimibles (convertibles), lo único que puedes hacer es desprenderte de ellos "echando leches". Esto significa comprar con esos billetes otras divisas (dólares, libras, yenes), o comprar bienes reales presentes (bonos, acciones, oro, latas de atún, coñac, lo que sea) y con el descuento que sea necesario, antes de que los euros pierdan absolutamente todo su valor. 
Cuando los billetes pierden casi todo su valor, esto se llama hiperinflación y fue lo que soportaron los alemanes en los años veinte hasta que todo reventó, y el sistema monetario se fue a "tomar vientos"... y luego... votaron a Hitler. 
También lo están soportando en Venezuela y veremos si no se repite otra vez en Argentina.

Conclusión: por mucho que fluya el crédito creado por un banco central mediante impresión de billetes o por el sistema financiero mediante la nueva creación de falsos depósitos bancarios, no va a aumentar el ahorro real, no habrá más máquinas, más vehículos, más materias primas o más energía. mas medios de producción. No van a aumentar por arte de magia los bienes y servicios. 
Lo que realmente sucede es que los primeros receptores de esos nuevos medios de intercambio lanzados al mercado, controlarán el ahorro real ya existente (los bienes reales presentes) sobrepujando indebidamente por esos bienes y servicios ya producidos, distorsionando toda la economía y por tanto, llevando el trabajo, (la mano de obra), a inversiones que se irán al garete en cuanto dejen de lanzarse esos nuevos medios de intercambio (liquidez) al mercado (ver más aquí). A medida que crece la cantidad de moneda en circulación y se va distribuyendo por toda la economía, los ciudadanos tendrán más poder de compra para demandar bienes de consumo. Sin embargo, las inversiones a largo plazo de los bancos proporcionarán esos bienes de consumo en un futuro más distante. No se puede comprar más de lo que hay. Por lo que la capacidad de compra de cada nueva unidad monetaria será cada vez menor. En paralelo, el sistema financiero, que está invirtiendo a largo y endeudándose a corto, ira a la quiebra si no es inmediatamente refinanciado con nuevo papel moneda (o depósitos) por el Banco Central, lo cual hará perder más y más poder adquisitivo a la unidad monetaria; hasta que colapse el sistema si el banco central no para. 
Si los préstamos que ha intermediado el banco comercial quedan impagados, es decir, si no se pagan las hipotecas y el resto de prestamos para inversiones, etc, entonces, los saldos en cuenta corriente de los acreedores del banco se quedan sin respaldo, perdiendo todo su valor. Es decir, lo que la gente llama "dinero", se esfuma, desaparece, se destruye, porque no es dinero (bien presente), es crédito (bien futuro). 
En resumen, los efectos de las cadenas crediticias irregulares, (que he tratado ya en otros post), son crisis económicas y financieras recurrentes, con enorme destrucción de bienes de capital, que envían a millones de personas al paro; y que algún día destruirán la civilización.

Reconozco que para el ciudadano medio, dedicado a sus propios asuntos, entender el proceso es algo complicado, mas que nada porque está oculto y ningún político tiene intención de divulgarlo. 
Y además hay otro asunto que en este post no he mencionado, y que lo empeora todo; y es que la unidad monetaria es también la unidad de cuenta de toda la contabilidad empresarial. Es decir la unidad monetaria se utiliza para medir. Es la herramienta del cálculo económico. Si ya de por sí es imposible que el valor de la unidad de cuenta en economía tenga una medida (expresada en otros bienes) completamente rígida, como lo tiene el metro, el litro, la yarda, la hectárea, etc, no es difícil imaginar que pasará con el cálculo económico si la masa monetaria se estira y se contrae como goma de mascar por causa de recurrentes inyecciones monetarias introducidas al mercado en forma de crédito. 

Pero lo que no es complicado, sino de sentido común, para cualquiera, es que las leyes permitan que todo ciudadano pueda cobrar sus deudas. La única forma de evitar las crisis económicas es que los ciudadanos tengan capacidad para romper las cadenas crediticias irregulares y por tanto, que el papel moneda sea redimible en un bien con valor económico independiente del emisor: oro o plata.

Todo ciudadano sabe distinguir entre un contrato de depósito y un contrato de préstamo. Lo que actualmente todos denominan depósitos (FGD) no son depósitos, son prestamos que los ciudadanos conceden a los bancos.


Por eso en el actual sistema:

La única forma que tenemos los ciudadanos de parar una orgía crediticia a tiempo, antes de que millones de personas vayan al paro y se destruya una enorme cantidad de bienes de capital, es que cada ciudadano pueda exigir la cancelación de las deudas. Insisto, lo que tenemos hoy es un "síndrome de deudor desconocido"; los actuales "depósitos" no son depósitos, son deudas a favor del cliente contra el banco pagaderas con nueva deuda: papel moneda. Y el papel moneda es una deuda contra del Banco Central. El ciudadano debe poder exigir la cancelación de estas deudas. El pago debe efectuarse en un bien presente que tenga valor económico independiente del emisor (es decir independiente del Banco Central y por tanto, independiente del Gobierno). Sea oro, plata o el bien o bienes que determine la gente, o sea, el mercado, es decir, aquel bien que acepte la gente como medio de intercambio de forma voluntaria, sin coacción estatal.

Cuando decimos que el Banco Central compra la deuda pública de un país, o inyecta liquidez en su sistema bancario, por ejemplo en Grecia, lo que resulta es que su gobierno, al recibir esa moneda de nueva creación, tiene poder de compra para adquirir los bienes que cualquier ciudadano, también necesita para vivir. Pero cualquier ciudadano, para conseguir esos bienes ha de intercambiarlos por su propia producción (por su salario), sin embargo, a día de hoy, el gobierno griego (a través de grandes "quitas"), adquiere esos mismos bienes producidos por ciudadanos europeos, a cambio de nada, a cambio de papel moneda recién impreso y entregado por el Banco Central. A medida que se crea nuevo papel moneda, o nuevos "depósitos, éstos circulan por toda la economía y se distorsionan las señales y los precios relativos de los bienes presentes; los ciudadanos se empobrecen según van viendo que los bienes que necesitan para vivir aumentan de precio y por tanto, con el mismo trabajo ya no tienen acceso o poder para comprar las mismas cosas que compraban antes del impacto de las inyecciones de liquidez del Banco Central. 

Si el lector quiere profundizar en toda esta relación de sucesos microeconómicos le aconsejo la lectura de algunos autores: "Dinero, Crédito Bancario y Ciclos Económicos" de Jesús Huerta de Soto, "Precios y Producción" de F. V. Hayek; y además, imprescindible leer también lo que tienen publicado economistas como Juan Ramón Rallo o Carlos Bondone (además de Fekete que está enlazado arriba).

Cuando escuches en la tele: ¡que fluya el crédito! o ¡que el Banco Central proporcione liquidez!, ¡que compre deuda pública!, etc etc!: aunque votes a un partido que nacionalice la banca, en tal sistema de banca pública el que sigue prestando serás tu, no el gobierno a través de sus bancos. Si utilizas su moneda, tu eres el que prestas. Si intercambias tu trabajo o tu producción por billetes y/o promesas de pago bancarias, es decir, mientras tengas abierta una cuenta corriente en su sistema bancario (tanto público como privado) o seas tenedor de los billetes del Banco Central no redimibles, siempre serás tu el acreedor. Prestamista forzoso. Un billete bancario (o la moneda fiat acuñada por el gobierno) es una deuda. Debemos exigir el pago de las deudas para evitar recurrentes recesiones económicas, y , sobre todo, para dejar de ser esclavos del Estado.

2 comentarios:

nineuk dijo...

¿Tengo entonces que sacar mi dinero del banco?

Kaialde dijo...

jaja, jamás se me ocurrirá a mi dar esos consejos.
Veamos: lo que tienes en el banco no es dinero, es una deuda en euros contra el banco a tu favor. Hoy en día existe eso del fondo de garantía de depósitos (hasta 100.000€), de modo que si las entidades lo hacen mal, da lo mismo; desde arriba le dan a la manivela de la imprenta y asunto arreglado (¡no hay como darle a la manivela para apropiarse de la producción ajena! je je). Si la cosa se pone color hormiga, podrías convertir la deuda contra tu banco en papel moneda: en euros emitidos por el BCE. Eso tiene el enorme inconveniente de donde guardarlo. Por otro lado el euro es de hecho una mezcla de Marco alemán y Franco francés, así que, aunque el BCE forme parte del club de la impresora, por la cuenta que les tiene a los alemanes que ya salieron escaldados en los años veinte, jamás se pasarán de rosca dándole a la imprenta. Cuestión aparte es que algún iluminado nos sacara de la eurozona. Entonces las prohibiciones son imprevisibles. No olvidemos que hoy ya está prohibido el pago al contado superior a 2.500 euros cuando una de las partes sea un empresario: http://www.notariosyregistradores.com/ACTUALIDAD%20FISCAL/CASOS-CONCRETOS/2013-pagos-en-efectivo-2500-euros.htm
Si echamos un vistazo a la Historia (Siguiendo al economista J. A. Del Castillo), Roosevelt, presidente de los EEUU, El 9 de marzo de 1933 consiguió que el Congreso aprobase la Ley de Emergencia para el socorro de los Bancos, que concedía a la Administración poderes despóticos y notoriamente inconstitucionales en el campo monetario. Haciendo uso de dichas prerrogativas, el 5 de abril de 1933 una orden presidencial obligaba a los particulares, BAJO GRAVES PENAS DE HASTA DIEZ AÑOS DE CÁRCEL, a entregar cuanto oro tuviesen a cambio del papel moneda estatal al precio de 20 dólares por onza. Como explicaba Henry Hazlitt en su libro ¿Qué es la inflación?: "Se declaró ilegal la tenencia de oro para todo el mundo excepto para el ladrón (el Gobierno)" ... En otras palabras quienes habían comprado de buena fe al gobierno bonos redimibles en oro acuñado, o tenían billetes de la Reserva Federal respaldados con oro, fueron víctimas de fraude. El senador Gore de Oklahoma diría a Roosevelt: "Pero eso es robar, ¿no, señor Presidente?"