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lunes, 1 de junio de 2026

El algoritmo de Anton Ralio: El día que Hacienda intentó hackear la Inteligencia Artificial (Microrrelato ficción Inteligencia Artificial)

El algoritmo de Anton Ralio: El día que Hacienda intentó hackear la Inteligencia Artificial



Acto I: El algoritmo de Chigurh y la red de las cinco dinastías

En el año 2055, el tejido de la civilización humana ya no dependía de las fronteras físicas o de los parlamentos de hormigón, sino de la arquitectura oculta de su software. Cinco megacorporaciones de Inteligencia Artificial controlaban de manera invisible la existencia del planeta: los Agentes Gestores de Vida (B2C), que dirigían la toma de decisiones cotidianas de las personas; las Agencias de Mano de Obra Sintética (B2B), que alquilaban enjambres de mentes digitales libres de cargas sociales; las Farmacéuticas de Diseño Genético Express, capaces de imprimir curas moleculares a la carta; las Auditoras de Veracidad y Bancos de Identidad Real, nuevos notarios de la existencia frente a los clones y deepfakes digitales; y los Agregadores de Infraestructura Física Autónoma, dueños de las redes eléctricas nucleares y satelitales que alimentaban los centros de datos globales [SpaceX (SPCX)].

En este entorno hipertecnológico, todos los ciudadanos, incluidos los de la mayoría improductiva, contaban con una AGV (Agente Gestor de Vida) privada. Una AGV no era una aplicación ni un asistente de voz; era un núcleo cognitivo descentralizado y ultra-personalizado. Actuaba como un escudo legal, financiero y médico que conocía las debilidades, intenciones y el ADN de su portador, operando de forma autónoma a la velocidad de la luz para maximizar su bienestar y defender su patrimonio de la asfixia fiscal del Estado.

Anton Ralio, un exprofesor y consultor de alta tecnología que prefería mantener la sangre fría y el anonimato al estilo de los viejos cazadores de la frontera, se frotó los ojos frente a la ventana de su piso en Madrid. Abajo, en las calles, ya no quedaba ni una sola oficina bancaria; solo centros de carga automatizada para drones y vehículos autónomos.

martes, 15 de octubre de 2019

Servir a la Gente (Relato de ciencia-ficción)




Servir a la Gente

Los kanamitas no eran muy atractivos, es cierto. Parecían un poco cerdos y un poco hombres, y ésta no es una combinación agradable. Verlos por vez primera era un auténtico shock; éste era su handicap. Cuando una cosa con el aspecto de una fiera viene de las estrellas y te ofrece un regalo, te sientes inclinado a no aceptarlo. 
No sé cómo esperábamos que fueran los visitantes interestelares..., es decir, los que habíamos pensado alguna vez en ello. Quizá ángeles, o bien algo demasiado extraño para ser realmente espantoso. Posiblemente fue por eso que nos horrorizamos tanto y experimentamos tal repugnancia cuando aterrizaron en sus grandes naves y vimos cómo eran en realidad. Los kanamitas eran bajos y muy peludos..., con pelos gruesos y erizados de un color grismarrón en todo su cuerpo abominablemente rechoncho. Su nariz parecía una trompa y tenían ojos pequeños, y manos muy gruesas de tres dedos cada una. Llevaban tirantes de cuero verde y pantalones cortos, pero creo que los pantalones eran una concesión a nuestras ideas sobre decencia pública. La ropa estaba cortada a la última moda, con bolsillos verticales y medio cinturón en la parte posterior. Sea como fuere, los kanamitas tenían sentido del humor. Había tres de ellos en aquella sesión de la O.N.U., y puedo asegurarles que su presencia en una solemne Sesión Plenaria resultaba muy extraña..., tres rechonchas criaturas con aspecto de cerdos, vestidas con tirantes verdes y pantalones cortos, sentadas a la larga mesa de debajo de la tarima, rodeadas por los bancos atestados de delegados procedentes de todas las naciones. Estaban correctamente erguidos, y miraban cortésmente a todos los oradores. Sus orejas planas caían por encima de los audífonos. 

domingo, 28 de agosto de 2016

Gobierno Mundial (Minirrelato Ficción - para "vapers")


Gobierno Mundial 

[Minirrelato de Ficción para "vapers"*(1) ]

Introducción

Solo existen dos tipos de relaciones o intercambios interpersonales: los libres o voluntarios, y los coaccionados o hegemónicos. No hay un tercero. Cada vez que se produce un acto pacífico de intercambio voluntario, entra en funcionamiento el principio del mercado. Cada vez que un individuo obliga a otro a un intercambio bajo amenaza de violencia, opera el principio hegemónico.

Vivíamos en sistemas inherentemente inestables. El Estado de Derecho se erosionaba progresivamente. Toda intervención gubernamental de carácter hegemónico genera, no solo desorden, sino la necesidad de derogarla o de acumular aún más desorden al intentar contrarrestar sus efectos mediante nueva legislación. No existe una zona intermedia estable. Como resultado, la sociedad se ve empujada inexorablemente hacia uno de dos polos: o bien hacia una dirección estatista, basada en la coacción, o bien hacia una sociedad contractual de individuos libres, fundada en intercambios voluntarios protegidos por jueces y tribunales imparciales. Cualquier economía mixta es, por tanto, inherentemente inestable y tiende siempre hacia uno u otro extremo: la libertad pura o el estatismo total.


Juan Torres, Economista, reclama un gobierno mundial, en sede de CCOO



Camino hacia el Estatismo Total

Durante la segunda mitad del siglo XX y el primer tercio del XXI, el sistema de economía mixta y el Estado del Bienestar evolucionaron hacia un estado policial disfrazado de paraíso social y democrático de derecho. Hacía tiempo que se había establecido que la sanidad y la educación globales eran competencia exclusiva del Estado. La economía ya se encontraba fuertemente regulada, pero a las élites globalistas les parecía insuficiente. Se trataba de élites de millonarios surgidas de los medios de comunicación y de universidades de orientación izquierdista, respaldadas por masas de votantes irracionales. Toneladas de legislación aumentaron las regulaciones económicas aniquilando la libertad contractual, e incrementaron la presión fiscal bajo el pretexto de combatir el cambio climático. La libertad económica, que había sido un paréntesis histórico en algunos países prósperos, se desmoronó bajo el peso de políticas identitarias y multiculturales adicionales. Todos los Estados recaudaban y gastaban más del 50 % de su PIB. Solo unos pocos territorios escapaban a semejante expolio: los llamados paraísos fiscales. Fue allí donde comenzó todo.

Se constituyó un Consejo Mundial para impedir que cualquier ciudadano del planeta pudiera eludir el saqueo institucional. Aquel organismo fue el germen del Gobierno Mundial (GM).

En cuanto a los restantes medios de producción, una vez instaurado el GM se mantenía una apariencia de titularidad privada. Sin embargo, todas las empresas pasaban formalmente a titularidad estatal en cuanto el C.O.D. (Comité Oficial de Delaciones) descubría —al más puro estilo de las delaciones nazis— que se había superado la facturación máxima permitida por ley. «Too big to fail», argumentaban. En realidad, se trataba de una prohibición sistemática de la acumulación de capital. 
La economía de "giro uniformeera el ideal para evitar revoluciones y continuar con los experimentos de ingeniería social.