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domingo, 28 de agosto de 2016

Gobierno Mundial (Minirrelato Ficción - para "vapers")


Gobierno Mundial 

[Minirrelato de Ficción para "vapers"*(1) ]

Introducción

Solo existen dos tipos de relaciones o intercambios interpersonales: los libres o voluntarios, y los coaccionados o hegemónicos. No hay un tercero. Cada vez que se produce un acto pacífico de intercambio voluntario, entra en funcionamiento el principio del mercado. Cada vez que un individuo obliga a otro a un intercambio bajo amenaza de violencia, opera el principio hegemónico.

Vivíamos en sistemas inherentemente inestables. El Estado de Derecho se erosionaba progresivamente. Toda intervención gubernamental de carácter hegemónico genera, no solo desorden, sino la necesidad de derogarla o de acumular aún más desorden al intentar contrarrestar sus efectos mediante nueva legislación. No existe una zona intermedia estable. Como resultado, la sociedad se ve empujada inexorablemente hacia uno de dos polos: o bien hacia una dirección estatista, basada en la coacción, o bien hacia una sociedad contractual de individuos libres, fundada en intercambios voluntarios protegidos por jueces y tribunales imparciales. Cualquier economía mixta es, por tanto, inherentemente inestable y tiende siempre hacia uno u otro extremo: la libertad pura o el estatismo total.


Juan Torres, Economista, reclama un gobierno mundial, en sede de CCOO



Camino hacia el Estatismo Total

Durante la segunda mitad del siglo XX y el primer tercio del XXI, el sistema de economía mixta y el Estado del Bienestar evolucionaron hacia un estado policial disfrazado de paraíso social y democrático de derecho. Hacía tiempo que se había establecido que la sanidad y la educación globales eran competencia exclusiva del Estado. La economía ya se encontraba fuertemente regulada, pero a las élites globalistas les parecía insuficiente. Se trataba de élites de millonarios surgidas de los medios de comunicación y de universidades de orientación izquierdista, respaldadas por masas de votantes irracionales. Toneladas de legislación aumentaron las regulaciones económicas aniquilando la libertad contractual, e incrementaron la presión fiscal bajo el pretexto de combatir el cambio climático. La libertad económica, que había sido un paréntesis histórico en algunos países prósperos, se desmoronó bajo el peso de políticas identitarias y multiculturales adicionales. Todos los Estados recaudaban y gastaban más del 50 % de su PIB. Solo unos pocos territorios escapaban a semejante expolio: los llamados paraísos fiscales. Fue allí donde comenzó todo.

Se constituyó un Consejo Mundial para impedir que cualquier ciudadano del planeta pudiera eludir el saqueo institucional. Aquel organismo fue el germen del Gobierno Mundial (GM).

En cuanto a los restantes medios de producción, una vez instaurado el GM se mantenía una apariencia de titularidad privada. Sin embargo, todas las empresas pasaban formalmente a titularidad estatal en cuanto el C.O.D. (Comité Oficial de Delaciones) descubría —al más puro estilo de las delaciones nazis— que se había superado la facturación máxima permitida por ley. «Too big to fail», argumentaban. En realidad, se trataba de una prohibición sistemática de la acumulación de capital. 
La economía de "giro uniformeera el ideal para evitar revoluciones y continuar con los experimentos de ingeniería social.




A finales de ese período, los Gobiernos, en desarrollo de la legislación S.O.U. (Salud Óptima Unificada), establecieron que los ciudadanos no podían decidir por sí mismos —ni siquiera asesorados por médicos de su libre elección— las terapias médicas ni los tratamientos farmacológicos aplicables a su caso. Las grandes corporaciones farmacéuticas pasaron a integrar formalmente la Administración Mundial, no solo de facto, sino de iure, constituyendo la ASAFyT (Agencia Superior de Asuntos Farmacológicos y Terapéuticos), evolución de la antigua OMS. Sus directivos gozaban de la doble potestad de imponer terapias obligatorias a escala mundial y de fijarse su propia remuneración, extraída de fondos públicos, «por el bien de la población».

La Agencia disponía de su propio DPTC (Departamento de Publicidad Terapéutica Comprensible). Un ejemplo de su labor eran las viñetas educativas en las que bomberos descendían por un esófago hasta el estómago para, una vez allí, abrir la manguera y aliviar la acidez gástrica. Lo denominaban P.A.C.E.R. con seguridad (Publicidad Apta para el Ciudadano Estándar Raso).




La Asamblea Mundial había ratificado que el ser humano, considerado individualmente, era incapaz de seleccionar por sí mismo la combinación de elementos y nutrientes que debía ingerir para mantenerse con vida el tiempo legalmente prescrito (ni un segundo más ni uno menos) por el DSRPSC (Departamento Supremo para la Racionalización de la Prestación de Servicios a la Comunidad). Se promulgó la Ley Especial de Eutanasia como instrumento de control regulatorio poblacional.

En 2030, el Gobierno Mundial estableció la autorización previa, por el órgano burocrático correspondiente del Departamento de Nutrición Humana, para la compraventa de toda clase de alimentos y bebidas. Cualquier producto, líquido o sólido, con nutrientes aptos para el mantenimiento de la vida humana pasó a depender del Estado, regulado por la O.S.A. (Órgano Supremo Alimentario) mediante la expedición de «recetas». Esta nueva regulación, que prohibió la compraventa libre de nutrientes, había sido reclamada desde años atrás por la C.C.P. (Conciencia Colectiva Proselitista), agencia representativa dependiente del GM.

Vean. Así comenzó a funcionar la CCP:


Pensamiento colectivo

De acuerdo con los preceptos de la nueva legislación, los antiguos centros comerciales del primer tercio del siglo XXI sufrieron una transformación radical. Ya ni siquiera se los denominaba «comerciales», pues el término había sido abolido oficialmente por todos, todas y todes los miembros y miembras del CSN (Comité Supremo de Neolengua). Se prohibió el acceso al interior de los edificios donde antes se exponían los productos en largas y coloridas estanterías. Las cajeras y cajeros fueron sustituidos por los NEED (Nutricionistas Expendedores Estatales Diplomados). Los ciudadanos acudían a estos neocentros con su NRA (Neo Receta Alimentaria) semanal, previamente autorizada por dos miembros del CMPM (Cuerpo de Médicos de la Patria Mundial) pertenecientes a negociados diferentes (para simular la prevención de corruptelas).

Se acondicionó el exterior de los centros con nuevas naves en cuyo interior se habilitaron pasillos para la formación de colas, separados por vallas metálicas. Junto a cada pasillo destinado al público discurría un pasillo central más estrecho por el que patrullaba el EPC (Ejército para la Concordia), fuertemente armado y con licencia para «suprimir la vida». Las colas no eran sino «pequeños inconvenientes» ya conocidos en otras épocas y latitudes, más que compensados por la archiprobada «Educación en Ciudadanía» que tales formaciones longitudinales proporcionaban a los usuarios. 


"El mercado educa en la lucha de todos contra todos. Las colas y la atención por orden de llegada en los servicios públicos, por el contrario, educan en ciudadanía".
(Juan Carlos Monedero - "Hacia una filosofía política del socialismo del siglo XXI")


Monedero

En 2040 se modificó la Ley Alimentaria para incorporar a los productos regulados un tercer grupo que hasta entonces se consideraba recreativo: los vapers (vaporizadores personales); erróneamente denominados «cigarrillos electrónicos». A partir de entonces, la administración de la popular «nicotina sin humo» pasó a depender del órgano supremo de planificación central.

La nueva regulación fue la gota que colmó el vaso y desencadenó la debacle. Tras diversas prohibiciones anteriores (tabaco, alcohol y otras), el MFS (Ministerio para la Felicidad Suprema) había errado gravemente el tiro. La medida le salió por la culata. 





No se recordaba un levantamiento violento de semejante magnitud: ni cuando se prohibió la concepción heterosexual fuera de un laboratorio oficial, ni cuando los agentes del C.O.S.V.C.R.U. (Consejo Orgánico Supremo de la Verdad Científica Religiosa Unificada) lograron extinguir la especie porcina (o al menos así lo proclamaron), al igual que antes con las plantas de tabaco y opio. Ni siquiera la obligatoriedad del hiyab o niqab en toda Europa había provocado alteraciones tan brutales del orden público. Aquella medida se había impuesto sin mayores problemas gracias a la invención de nuevos tejidos térmicos con regulación programable de temperatura, capaces de sintetizar y transferir vitamina D3 de forma más óptima que el propio Sol, y sin riesgo de quemaduras o melanomas.

Un sector del Directorio Supremo intentó introducir penas de amputación de extremidades en el Código Penal Universal. Indirectamente, la novela 1984 de Orwell contribuyó al bloqueo de tan terrible iniciativa. La invención —afortunadamente a tiempo— de los ReeVP («pequeños artilugios híbridos cuánticos portátiles» capaces de reescribir textos antiguos en décimas de nanosegundo), denominados Re-escribidores de la Verdad Pretérita, resultó decisiva. Al revelar «la nueva verdad pretérita del Profeta», ya no era necesaria la reforma del Libro Sagrado, que habría resultado ilegal según su propio código. Así, tanto éste como los hadices fueron «originalmente reescritos» sin contemplar aquellos castigos atroces.




Sin embargo, cuando el GM tomó el control total de los vapers (vaporizadores personales) —o «dispositivos susceptibles de liberación de nicotina», como los denominaba la Administración—, a pesar de ser de dominio público que gran parte de la población vaporizaba múltiples sustancias, la situación dio un vuelco de 180 grados. Aquello fue el detonante definitivo de la hecatombe global. Se desmanteló el mercado negro mundial de inhalación de sustancias y se cerraron infinidad de huertos ilegales con plantaciones de «perversos» tomates y «malvadas» berenjenas genéticamente modificadas para producir mil veces más nicotina que las variedades naturales.

El rebaño se rebeló. Las masas enfurecidas extendieron la violencia por todos los rincones del Estado Mundial. Revueltas y asesinatos proliferaron. Los ríos del planeta se tiñeron de rojo. 





 



Las berenjenas contienen nicotina

La revolución tuvo sus altibajos y, por momentos, pareció que sería sofocada. Sin embargo, ciertos episodios precipitaron lo inevitable. Durante el asalto a la villa particular de un asesor de un subsecretario del Comité de Planificación Central Agroalimentario, se descubrieron exquisitas bandejas de jamón de bellota —cuya especie, la porcina, había sido oficialmente extinguida— regadas con un excelente Burdeos Château Canon-La Gaffelière Saint-Émilion 2010. Productos cuyo consumo estaba rigurosamente prohibido para las masas. La población enloqueció. La revuelta se volvió imparable.

Resultado: autoexterminio y aniquilación del 99 % de la población mundial, incluidos todos los miembros del Gobierno Mundial, de la Administración Central y periférica, y toda la mamandurria asociada.

Meses después del cataclismo, pequeñas comunidades autárquicas poblaban apenas el planeta. La especialización y la división del trabajo partían de cero. Con el tiempo surgieron de forma espontánea el comercio y la moneda, desde abajo hacia arriba, sin imposiciones gubernamentales.

No obstante, al menor indicio de prosperidad reaparecían grupos organizados que intentaban hacerse con el poder. Bandas mafiosas trataban de derogar el nuevo Derecho Natural Contractual, basado en el Principio de No Agresión y en el reconocimiento de la propiedad privada pacíficamente adquirida y su transmisión voluntaria. Pretendían promulgar sus propias regulaciones y cobrar impuestos bajo amenaza de fuerza. Era el germen de los nuevos Estados. No tuvieron éxito. Los supervivientes habían reconocido el germen de su propia destrucción en la etapa anterior. De manera misteriosa y sincronizada, todos los integrantes de aquellos nuevos grupos paraestatales fueron «civilizadamente» asesinados y exterminados en todos los rincones del planeta.

Los pocos supervivientes al colapso estatal habían aprendido una lección esencial:

«El Estado es la vasta maquinaria de la delincuencia y de la agresión institucionalizadas; la organización de los medios políticos con el objetivo de enriquecerse».





El Estado es el enemigo de la Humanidad. Es como una banda de ladrones pero en grande…[..] …Es esa organización de la sociedad que intenta mantener un monopolio del uso de la fuerza y la violencia y un area territorial determinada; en particular es la única organización en la sociedad que obtiene sus ingresos, no por contribución voluntaria o pagos por servicios, sino por coerción (Murray N. Rothbard)








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By Kaialde - 2016 - (Txus Alonso)

* (1) Relato para vapers: sólo un pretexto para escribir hacia donde nos dirigimos.



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