Gobierno Mundial
[Minirrelato de Ficción para "vapers"*(1) ]
Introducción
Solo existen dos tipos de
relaciones o intercambios interpersonales: los libres o voluntarios, y los
coaccionados o hegemónicos. No hay un tercero. Cada vez que se produce un acto
pacífico de intercambio voluntario, entra en funcionamiento el principio del
mercado. Cada vez que un individuo obliga a otro a un intercambio bajo amenaza
de violencia, opera el principio hegemónico.
Vivíamos en sistemas
inherentemente inestables. El Estado de Derecho se erosionaba progresivamente.
Toda intervención gubernamental de carácter hegemónico genera, no solo
desorden, sino la necesidad de derogarla o de acumular aún más desorden al
intentar contrarrestar sus efectos mediante nueva legislación. No existe una
zona intermedia estable. Como resultado, la sociedad se ve empujada
inexorablemente hacia uno de dos polos: o bien hacia una dirección estatista,
basada en la coacción, o bien hacia una sociedad contractual de individuos
libres, fundada en intercambios voluntarios protegidos por jueces y tribunales
imparciales. Cualquier economía mixta es, por tanto, inherentemente inestable y
tiende siempre hacia uno u otro extremo: la libertad pura o el estatismo total.
Camino hacia el Estatismo Total
Se constituyó un Consejo Mundial
para impedir que cualquier ciudadano del planeta pudiera eludir el saqueo
institucional. Aquel organismo fue el germen del Gobierno Mundial (GM).
A finales de ese período, los
Gobiernos, en desarrollo de la legislación S.O.U. (Salud Óptima Unificada),
establecieron que los ciudadanos no podían decidir por sí mismos —ni siquiera
asesorados por médicos de su libre elección— las terapias médicas ni los
tratamientos farmacológicos aplicables a su caso. Las grandes corporaciones
farmacéuticas pasaron a integrar formalmente la Administración Mundial, no solo
de facto, sino de iure, constituyendo la ASAFyT (Agencia Superior de Asuntos
Farmacológicos y Terapéuticos), evolución de la antigua OMS. Sus directivos
gozaban de la doble potestad de imponer terapias obligatorias a escala mundial
y de fijarse su propia remuneración, extraída de fondos públicos, «por el bien
de la población».
La Agencia disponía de su propio
DPTC (Departamento de Publicidad Terapéutica Comprensible). Un ejemplo de su
labor eran las viñetas educativas en las que bomberos descendían por un esófago
hasta el estómago para, una vez allí, abrir la manguera y aliviar la acidez
gástrica. Lo denominaban P.A.C.E.R. con seguridad (Publicidad Apta para el
Ciudadano Estándar Raso).
La Asamblea Mundial había ratificado
que el ser humano, considerado individualmente, era incapaz de seleccionar por
sí mismo la combinación de elementos y nutrientes que debía ingerir para
mantenerse con vida el tiempo legalmente prescrito (ni un segundo más ni uno
menos) por el DSRPSC (Departamento Supremo para la Racionalización de la
Prestación de Servicios a la Comunidad). Se promulgó la Ley Especial de
Eutanasia como instrumento de control regulatorio poblacional.
En 2030, el Gobierno Mundial
estableció la autorización previa, por el órgano burocrático correspondiente
del Departamento de Nutrición Humana, para la compraventa de toda clase de
alimentos y bebidas. Cualquier producto, líquido o sólido, con nutrientes aptos
para el mantenimiento de la vida humana pasó a depender del Estado, regulado
por la O.S.A. (Órgano Supremo Alimentario) mediante la expedición de «recetas».
Esta nueva regulación, que prohibió la compraventa libre de nutrientes, había
sido reclamada desde años atrás por la C.C.P. (Conciencia Colectiva
Proselitista), agencia representativa dependiente del GM.
De acuerdo con los preceptos de
la nueva legislación, los antiguos centros comerciales del primer tercio del
siglo XXI sufrieron una transformación radical. Ya ni siquiera se los
denominaba «comerciales», pues el término había sido abolido oficialmente por
todos, todas y todes los miembros y miembras del CSN (Comité Supremo de
Neolengua). Se prohibió el acceso al interior de los edificios donde antes se
exponían los productos en largas y coloridas estanterías. Las cajeras y cajeros
fueron sustituidos por los NEED (Nutricionistas Expendedores Estatales
Diplomados). Los ciudadanos acudían a estos neocentros con su NRA (Neo Receta
Alimentaria) semanal, previamente autorizada por dos miembros del CMPM (Cuerpo
de Médicos de la Patria Mundial) pertenecientes a negociados diferentes (para
simular la prevención de corruptelas).
Se acondicionó el exterior de los
centros con nuevas naves en cuyo interior se habilitaron pasillos para la
formación de colas, separados por vallas metálicas. Junto a cada pasillo
destinado al público discurría un pasillo central más estrecho por el que
patrullaba el EPC (Ejército para la Concordia), fuertemente armado y con
licencia para «suprimir la vida». Las colas no eran sino «pequeños
inconvenientes» ya conocidos en otras épocas y latitudes, más que compensados
por la archiprobada «Educación en Ciudadanía» que tales formaciones
longitudinales proporcionaban a los usuarios.
"El mercado educa en la lucha de todos contra todos. Las colas y la atención por orden de llegada en los servicios públicos, por el contrario, educan en ciudadanía".
En 2040 se modificó la Ley
Alimentaria para incorporar a los productos regulados un tercer grupo que hasta
entonces se consideraba recreativo: los vapers (vaporizadores personales); erróneamente
denominados «cigarrillos electrónicos». A partir de entonces, la administración
de la popular «nicotina sin humo» pasó a depender del órgano supremo de
planificación central.
La nueva regulación fue la gota
que colmó el vaso y desencadenó la debacle. Tras diversas prohibiciones
anteriores (tabaco, alcohol y otras), el MFS (Ministerio para la Felicidad
Suprema) había errado gravemente el tiro. La medida le salió por la culata.
Un sector del Directorio Supremo intentó introducir penas de amputación de extremidades en el Código Penal Universal. Indirectamente, la novela 1984 de Orwell contribuyó al bloqueo de tan terrible iniciativa. La invención —afortunadamente a tiempo— de los ReeVP («pequeños artilugios híbridos cuánticos portátiles» capaces de reescribir textos antiguos en décimas de nanosegundo), denominados Re-escribidores de la Verdad Pretérita, resultó decisiva. Al revelar «la nueva verdad pretérita del Profeta», ya no era necesaria la reforma del Libro Sagrado, que habría resultado ilegal según su propio código. Así, tanto éste como los hadices fueron «originalmente reescritos» sin contemplar aquellos castigos atroces.
Sin embargo, cuando el GM tomó el
control total de los vapers (vaporizadores personales) —o «dispositivos
susceptibles de liberación de nicotina», como los denominaba la
Administración—, a pesar de ser de dominio público que gran parte de la
población vaporizaba múltiples sustancias, la situación dio un vuelco de 180
grados. Aquello fue el detonante definitivo de la hecatombe global. Se
desmanteló el mercado negro mundial de inhalación de sustancias y se cerraron
infinidad de huertos ilegales con plantaciones de «perversos» tomates y
«malvadas» berenjenas genéticamente modificadas para producir mil veces más
nicotina que las variedades naturales.
El rebaño se rebeló. Las masas
enfurecidas extendieron la violencia por todos los rincones del Estado Mundial.
Revueltas y asesinatos proliferaron. Los ríos del planeta se tiñeron de rojo.
La revolución tuvo sus altibajos
y, por momentos, pareció que sería sofocada. Sin embargo, ciertos episodios
precipitaron lo inevitable. Durante el asalto a la villa particular de un
asesor de un subsecretario del Comité de Planificación Central Agroalimentario,
se descubrieron exquisitas bandejas de jamón de bellota —cuya especie, la
porcina, había sido oficialmente extinguida— regadas con un excelente Burdeos
Château Canon-La Gaffelière Saint-Émilion 2010. Productos cuyo consumo estaba
rigurosamente prohibido para las masas. La población enloqueció. La revuelta se
volvió imparable.
Resultado: autoexterminio y
aniquilación del 99 % de la población mundial, incluidos todos los miembros del
Gobierno Mundial, de la Administración Central y periférica, y toda la
mamandurria asociada.
Meses después del cataclismo,
pequeñas comunidades autárquicas poblaban apenas el planeta. La especialización
y la división del trabajo partían de cero. Con el tiempo surgieron de forma
espontánea el comercio y la moneda, desde abajo hacia arriba, sin imposiciones
gubernamentales.
No obstante, al menor indicio de
prosperidad reaparecían grupos organizados que intentaban hacerse con el poder.
Bandas mafiosas trataban de derogar el nuevo Derecho Natural Contractual,
basado en el Principio de No Agresión y en el reconocimiento de la propiedad
privada pacíficamente adquirida y su transmisión voluntaria. Pretendían
promulgar sus propias regulaciones y cobrar impuestos bajo amenaza de fuerza.
Era el germen de los nuevos Estados. No tuvieron éxito. Los supervivientes
habían reconocido el germen de su propia destrucción en la etapa anterior. De
manera misteriosa y sincronizada, todos los integrantes de aquellos nuevos
grupos paraestatales fueron «civilizadamente» asesinados y exterminados en
todos los rincones del planeta.
Los pocos supervivientes al
colapso estatal habían aprendido una lección esencial:
«El Estado es la vasta maquinaria
de la delincuencia y de la agresión institucionalizadas; la organización de los
medios políticos con el objetivo de enriquecerse».









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