.

.

sábado, 12 de octubre de 2013

Dice "El País": “Hay que dejar de ayudar a los bancos y ayudar a las familias". ¡Vale! ¡Hagámoslo!


En este post se expone una propuesta de reforma del sistema monetario (ver abajo, al final*) (hay otras parecidas aquí y aquí). He intentado redactarlo para que todo el mundo lo entienda, incluso guitarristas de rock´n´roll y especies por estilo. Creo que dedicándole un poco de tiempo, incluso los merluzos somos capaces entender esto; y, por tanto, también seremos capaces de desenmascarar a los "ingenieros sociales" que defienden el actual sistema, con argumentos basados en terribles amenazas de caos y destrucción, cuando precisamente, resulta que, de seguir por este camino, el actual sistema nos conducirá a una bonita 2ª Edad Media.


Dice el reciente artículo de El País:

Hay que dejar de ayudar a los bancos y ayudar directamente a empresas y familias”. “El banco malo debería pasar de comprar préstamos de promotores a comprar hipotecas en riesgo de impago que son muchas más de las que aparecen como morosas.”
  
¿Que significa esto?: ¿que si el Banco Malo (sobre este engendro, la Sareb, escribí en el post anterior – aquí-) compra las hipotecas en riesgo de impago ya está solucionado el problema?. ¿acaso desaparece la deuda?. Y sobre todo: ¿acaso eso no es ayudar a los bancos? 

domingo, 28 de abril de 2013

Policía. Libertad de Elección del Consumidor. Intervencionismo. (Nueva regulación apartamentos turísticos de particulares)

Todo acto de intervención de los burócratas en el mercado termina generando consecuencias contrarias a las perseguidas por ellos mismos y además, encierra una pretensión dictatorial (Ludwig V. Mises)


Aquí tenemos un sencillo ejemplo actual para desarrollar el razonamiento de L.V.M.: No es democrático obligar a los consumidores a actuar de forma diferente a como lo hubieran hecho espontáneamente: 

El gobierno limitará alquilar viviendas durante las vacaciones.


La situación previa era la siguiente:
Los consumidores eligen. Algunos alquilan apartamentos turísticos, otros casas rurales y pisos vacacionales de particulares, y otros van a establecimientos hoteleros. Los demás nos quedamos en casa. Esto se denomina mercado.

Pero resulta que estas elecciones no son del agrado del gobierno.