"El dinero vale mas donde y quando ay falta del, que donde y quando ay abundancia".
(MARTIN DE AZPILKUETA - AÑO 1556)

lunes, 22 de junio de 2009

"Mucha policía poca diversión, un error"

La fatal arrogancia de la racionalidad humana no tiene límite en el intento de organizar un mundo mejor mediante mandatos coactivos, es decir, mediante la agresión institucional y sistemática ("mucha policía") a la acción humana ("diversión": creatividad, libre acceso a la función empresarial, evolución, dinamismo, libertad). Este entorno intervencionista actual es caldo de cultivo para el desarrollo de conductas de ingentes cantidades de personas con "buenos cerebros" que dedican buena parte de su vida profesional y laboral a conseguir del gobierno de turno, regulaciones, privilegios, y medidas coactivas sobre el resto de la población para evitar la competencia (el libre acceso a la función empresarial) y consolidar su posición económico-financiera a costa del expolio de las clases medias y bajas.
Las regulaciones sin fin no hacen sino corregir anteriores regulaciones. Lo único que se consigue es inseguridad jurídica, desánimo, más incertidumbre, picaresca y burla de la Ley, descrédito del Derecho, repugnancia por la política, cultura del pelotazo, y en última instancia, pobreza para todos; reducción de los bienes de capital de la sociedad.





El último recurso de los gobiernos – como ya he comentado en otras entradas- para conseguir el milagro de los panes y los peces, es la manipulación del dinero y el tipo de interés.
Todos los que hemos trabajado en un banco o caja, y nos han puesto la cabeza como un bombo a base de objetivos, sabemos (o deberíamos saber) cómo hemos llegado a esto (4 millones de parados y los que vendrán), y para muestra un botón.

Veamos:
- Tu ingresas en una cuenta corriente a la vista de mi banco o caja, 100.000€ y yo te regalo un MP4 y dos "pifostios" made in china.
- Yo consigo – para cumplir objetivos- que Fulanito, el constructor, me pida prestado 98.000€ a X años para construir una vivienda.
- Al día siguiente tu retiras de tu cuenta los 100.000€ pero yo ya no los tengo. Solo tengo guardado el coeficiente de caja que marca la ley (un 2%)
- Entonces, mi banco pide prestado en el interbancario o al Banco Central, que me refinancia la deuda que tengo contigo a corto plazo, poniendo yo como garantía el crédito de 98.000€ y cobrándome - el banco central, o en el interbancario– un interés muy bajo
- Primer resultado visible: EL BANCO CENTRAL PARA EVITAR LA SUSPENSIÓN DE PAGOS DE MI BANCO, HA PERMITIDO Y ORQUESTADO LA CREACION DE DINERO DE LA NADA. En este caso, exáctamente 98.000€
- Mientras tanto, yo sigo regalando “pifostiosmade in china. Un nuevo cliente saca su dinero del banco de la esquina y lo ingresa en mi banco. Otros 96.000€ en cuenta corriente a la vista. Y yo vuelvo a dar otro préstamo de 94.000€ a 5 ó a 50 años a un interés muy bajo ya que la financiación que obtengo del banco central es a tipos aún mas bajos. Percátense que el "banco de la esquina" ya ha podido conceder crédito teniendo como base el depósito que mi nuevo cliente ha retirado del banco de la esquina y ahora lo ha depositado en mi banco. Y a su vez, los 94.000€ que acabo de conceder pueden haber sido ingresados como pago a un cliente del banco de la esquina, por lo que éste verá de nuevo ampliada su base monetaria para conceder nuevos préstamos.
- Si mi nuevo cliente (el de los 96.000€) retira su dinero, recurriré de nuevo al interbancario o al prestamista de última instancia (el Banco Central), que volverá a refinanciarme la deuda a tipos muy bajos (incluso a tipos reales negativos) poniendo de nuevo en circulación más dinero creado de la nada. Si no lo hiciera, mi banco entraría en suspensión de pagos.

- Aunque desde una simple sucursal no palpamos o sentimos la presencia del Banco Central, lo primero que nos resulta "mosqueante" es que al ir cumpliendo objetivos, éstos consistan permanentemente en "enganchar" dinero de clientes casi siempre, a corto plazo, y sin embargo prestárselo a otros clientes a muy largo plazo, (40 años una hipoteca, 8 ó 10 años para compra de vehículo). Y no necesariamente en ese orden. Es decir, el dinero que se presta, en realidad, no se sabe de donde sale. Es un asiento contable: "préstamo a cuenta corriente"; habiéndose creado la cuenta corriente como por arte de magia.


"Los bancos no prestan sus depósitos, sino que mas bien, mediante su extensión del crédito, crean los depósitos" (Davenport, The Economics of Enterprise 1913)


Bien, seguimos. Ahora resulta que en la reunión mensual o trimestral que tenemos por la tarde los de las sucursales, descubrimos que en todas las oficinas es lo mismo: nuestro "activo real" (lo que nuestros clientes nos deben; es decir, los préstamos que concedemos) crece antes que nuestro pasivo (lo que nosotros debemos a nuestros clientes). Es como un artificio para igualar contablemente activo y pasivo. ¿Esto, cómo es?. Si en todas las sucursales y en todos los bancos y cajas, es así (que lo es), cualquier empleado de banca puede preguntarse ¿esto como diablos se sostiene?

- Pero prosigamos: El gobierno emite deuda pública (Letras del Tesoro), y mi banco compra (o se ve forzado a comprar, porque para eso se conceden privilegios). Pero no hay problema porque esa compra no evitará que se concedan nuevos préstamos. La deuda de los gobiernos occidentales está calificada como triple A por esas agencias de calificación "medio burocráticas", por lo que se puede poner y se pone como garantía (o colateral) frente al Banco Central para obtener de él nuevos préstamos a tipos mas bajos que la deuda emitida por el gobierno. Este nuevo dinero se utilizará para conceder más prestamos.
- Toda esta estrategia tan lucrativa se la conoce como endeudarse a corto para invertir a largo (descalce de plazos); y como se ve claramente, implica una perpetua falta de liquidez y la creación constante de dinero nuevo (aumento de la masa monetaria mediante expansión artificial del crédito y monetización de deuda) autorizada por los Bancos Centrales, para evitar que todo el sistema financiero entre en suspensión de pagos.
- Ahora resulta que Fulanito el constructor ha terminado la vivienda y quiere venderla pero como aquí no ha ahorrado nadie nada porque “ni Risto” ha reducido el consumo, pues ¿a ver quien coño se la compra?
- No hay problema. Mi banco le concede a Menganito un préstamo por el cien por cien y además un pico extra para la luna de miel y el coche y le abrimos directamente una cuenta corriente creada de la nada, porque para eso tengo detrás al banco central como prestamista de última instancia dispuesto a salvarme el trasero. Además con toda seguridad una parte de los pagos realizados con ese (y con todos los préstamos que concede mi banco) será cobrada por clientes de mi propio banco, por lo que ese dinero regresará y servirá para mantener el coeficiente de caja de todos los depósitos que mi banco cree de la nada en forma de cuentas corrientes abiertas a los clientes que nos han solicitado un préstamo.
- Hay que tener en cuenta que todo el dinero nuevo, creado mediante asientos contables, se va ingresando en otros bancos o cajas (incluso se puede quedar en el propio banco o regresar, tal y como acabo de mencionar), y que sólo hay obligación de mantener, como reserva, el 2% de coeficiente de caja del total de los depósitos (tanto de los reales creados de dinero en metálico, como de los inventados creados por el banco de la nada para respaldar nuevos préstamos), por lo que la expansión puede ser gigantesca; siempre y cuando, el Banco Central mantenga bajo el tipo de interés de intervención. Y a ver si tiene "eggs" de subirlo cuando la economía parece ir viento en popa.
- Así que ahora, multiplica estas operaciones por cientos de miles de veces; y se puede entrever que las consecuencias no pueden ser nada buenas ni para el banco ni para el sistema financiero y monetario ni para la economía real, puesto que la mayor parte del dinero en circulación está creado como deuda. El dinero ya no está respaldado por ORO, como sucedía antes. Ahora está respaldado por deuda, y esa deuda está respaldada por los activos (presentes y futuros) que la garantizan. Y el mayor deudor es con mucha diferencia el Estado. Deuda que si no se devuelve al vencimiento, y se vuelve a prestar, contraerá bruscamente la masa monetaria y por tanto se producirá un terremoto en los precios de todos los bienes y servicios de la economía; a no ser que alguien detenga la espiral cuanto antes.
- Los banqueros lo saben pero a ver quien es el listo que frena primero y corta el crédito. Si algún banco aislado corta y sin embargo, la orgía de los demás continúa mucho tiempo más, -"y nadie sabe cuando se acabará la fiesta y se irán las putas"-, entonces se quedará fuera del mercado, o con una cuota insignificante. Y al más pequeño, cuando se descubra la insolvencia de todo el sistema, se le dejará quebrar.

- Además, para conseguir que los nuevos clientes no retiren sus depósitos a la vista, se inventan nuevos engendros financieros (fondos de inversión muy raros con posibilidad de obtener mayores rentabilidades). Suponen más riesgo, pero siempre se le dice al cliente, que puede solicitar el reembolso en el momento que lo desee (con una penalización). Es decir se sigue manteniendo con ellos una deuda a corto plazo. Sin embargo todo ese dinero está invertido a largo; es decir, en hipotecas, en deuda pública (Letras y Bonos del Estado, de Gobiernos Autónomos, Ayuntamientos o Empresas Públicas) o préstamos al consumo a largo plazo; o en todos ellos juntos, empaquetados y titulizados vete a saber donde y como.
- Pero no importa porque, cuando surjan problemas, para eso está el Banco Central. Para proporcionarnos liquidez con su maquinita electrónica de imprimir billetes - manteniendo artificialmente bajo el tipo de interés -.
- Así poco a poco, se va multiplicando la masa monetaria. Hoy en día, de todo el dinero en circulación, apenas el 10% es dinero metálico (monedas y billetes). El resto es deuda; asientos contables; pero, al fin y al cabo, dinero igual de válido para el intercambio de bienes y servicios a través de cheques, transferencias, tarjetas de débito, talones, pagarés... Eso sí, con inflación (entendida como aumento continuo del índice general de precios) perpetua (pero ahí ya entraré otro día) - Pero esto no es lo peor (la inflación, o mejor dicho el aumento continuo de los precios). Lo peor es el impacto que causa la expansión crediticia sobre la economía real: malas inversiones, inversiones equivocadas, inversiones precipitadas, y sobre-consumo. Y como broche final, destrucción de bienes de capital por encontrarse éstos inmovilizados en el sitio o momento equivocado. Provocado todo ello, por los cientos de miles de millones de préstamos que no proceden del ahorro. O mejor dicho, son préstamos que se conceden como si se hubiera incrementado el ahorro real de la sociedad. Pero no es así.

La foto a día de hoy es que los activos que respaldan los créditos concedidos no valen una mierda, pero todavía no se han cuantificado en los balances, es decir, se mantienen en las cuentas de los bancos y cajas de ahorro, los precios de mercado de los activos (viviendas, suelo, ... etc) en la fecha en que se concedieron los créditos (aunque estos se encuentren en mora); por lo que el agujero es enorme y todavía inexcrutable. Y lo que es peor, se están refinanciando deudas de empresas "zombis" por lo que se está bloqueando la movilidad de los recursos (bienes de capital), condición necesaria para la recuperación económica.
Parece ser que las relaciones entre el dinero, los gobiernos y la gente son tan difíciles de comprender que cuando todo esté a punto de irse al carajo, pueden resultar movimientos de masas que, incluso en elecciones democráticas, concedan el monopolio de las policías, los ejércitos, las cárceles y los patíbulos a nuevos "arrogantes científicos sociales" (totalitarismos de izquierda o derecha, ¡qué más da!), que nos conduzcan a la catástrofe colectivista. !Mucha policia, poca diversión, un error!